Cuando EEUU celebre el próximo mes el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia, sus amigos y aliados se unirán a las festividades. Sin embargo, tras bambalinas, muchos de esos mismos países se esfuerzan por aumentar su independencia de EEUU.

Los socios tradicionales de Washington han descubierto que los prolongados vínculos con EEUU no les garantizan inmunidad frente a los abusos y las tácticas de presión de la administración de Trump. Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, habló en nombre de muchos cuando se quejó de que el presidente de EEUU a menudo trata a los aliados democráticos peor que a los rivales autoritarios.

En este nuevo clima, los estrechos vínculos con EEUU, que antes se consideraban una fortaleza, se ven cada vez más como una posible vulnerabilidad. La señal de alerta más contundente se produjo el año pasado, cuando Donald Trump impuso aranceles drásticos tanto a amigos como a enemigos. Su administración volvió a generar preocupación este mes con su decisión de restringir el acceso de todos los extranjeros a los modelos de inteligencia artificial (IA) de vanguardia de Anthropic: Mythos 5 y Fable 5.

Es posible que la administración Trump modifique su política. Pero el mensaje parece haber quedado claro. El asunto de Mythos pareció respaldar una afirmación realizada a principios de este año por Arthur Mensch, director ejecutivo de la compañía francesa Mistral, la empresa «startup» de IA más destacada de Europa. En un panel, señaló que, dado que la IA es cada vez más fundamental para el funcionamiento de la economía mundial: «El mayor riesgo… para Europa es que… toda nuestra industria dependa de una tecnología que pueda ser desactivada, si EEUU así lo decide».

Asustados por esta perspectiva, los gobiernos europeos hablan cada vez más de la necesidad de una «soberanía en la IA», para reducir su dependencia de las compañías y los modelos estadounidenses. La propia Mistral se beneficiaría de ello.

La preocupación por los «interruptores de apagado» de EEUU no se limita a la IA. Las amenazas de Trump de anexar Groenlandia a principios de este año les recordaron a los europeos su dependencia de las armas estadounidenses. Las grandes compañías de defensa de EEUU —los «principales» grupos contratistas— ahora temen que, como resultado, estén empezando a perder ventas.

Estos temas van mucho más allá de Europa. Los aranceles contra India y el acercamiento de Trump a Pakistán han sido muy mal recibidos en Delhi. La Observer Research Foundation, un grupo de expertos indio que a menudo refleja el pensamiento del gobierno, publicó recientemente un documento en el que se argumenta que «el factor Trump» había influido mucho en la decisión de India de comprar aviones de combate a Francia.

El país que más sistemáticamente ha reflexionado sobre cómo reducir la dependencia tanto de EEUU como de China podría ser Canadá, el país que, según ha sugerido Trump en repetidas ocasiones, debería convertirse en el estado número 51 de EEUU.

En estudios privados, el gobierno canadiense ha identificado nueve áreas económicas que son críticas para la soberanía. Entre ellas se incluyen la inteligencia artificial, los semiconductores, la energía y los pagos y liquidaciones.

Es comprensible que exista el deseo de evitar la dependencia tanto de EEUU como de China en estas áreas. Pero ¿es posible? Canadá, por ejemplo, realiza alrededor del 70 % de su comercio con su gigantesco vecino del sur. Mistral es minúscula en comparación con sus competidores en inteligencia artificial de EEUU. Todo el mundo occidental, incluido EEUU, es ahora dolorosamente consciente de su dependencia de los minerales críticos procedentes de China.

Estas dependencias son profundas. No pueden eliminarse por completo. Pero podrían mitigarse.

Algunos en Asia presentan el Acuerdo Amplio y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés) como modelo y base. Actualmente abarca 12 países, entre ellos Japón, Canadá, Chile, Australia, el Reino Unido y Singapur. La Unión Europea (UE) y el CPTPP han iniciado ahora conversaciones sobre un acuerdo entre bloques que podría reducir los aranceles de manera generalizada. En Delhi existe un intenso debate sobre si India también debería intentar sumarse al pacto.

Un acuerdo comercial entre potencias medias que incluyera a la UE, India, Japón y el Reino Unido —pero que excluyera a China y a EEUU— podría tener cierto impacto. Aun así, la idea de establecer una soberanía económica total frente a China y EEUU —las dos economías más grandes del mundo y los dos líderes mundiales en la IA— sigue siendo poco realista.

Sin embargo, hay otras formas de abordar los problemas de la dependencia excesiva de la buena voluntad de Trump o de sus sucesores. La respuesta a la amenaza de un «interruptor de apagado» de EEUU —ya sea en materia de IA, armamento o energía— probablemente no sea luchar por una independencia total de la tecnología o los recursos estadounidenses. Cualquier política de este tipo sería costosa, ineficiente y, en última instancia, poco realista.

Una estrategia alternativa es la que ya ha demostrado China: encontrar un «interruptor de apagado» propio. El gobierno de Xi respondió a los aranceles extremadamente altos de EEUU restringiendo severamente la exportación de minerales críticos. Fue una táctica eficaz que obligó a EEUU a reducir los aranceles.

Otras potencias mundiales deben encontrar sus propias armas económicas, por si alguna vez las necesitan. Para India, podría ser su papel crucial como productora de medicamentos genéricos. Para Canadá, podría ser la potasa, un ingrediente fundamental para los fertilizantes de los que dependen las granjas estadounidenses. Para Europa, podrían ser las tecnologías únicas que suministra la compañía holandesa ASML, el proveedor líder mundial de sistemas de fotolitografía para la industria de semiconductores; o el papel de Europa como exportadora de uranio y turbinas.

Es una lástima que las democracias del mundo tengan que prepararse para una posible guerra económica entre sí. Pero ése es el mundo que Trump ha creado.

Gideon Rachman. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.

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