"Tengo ganas, por supuesto. Espero serlo algún día". Así respondió Zinedine Zidane en 2022, en una extensa entrevista con L’Équipe, cuando le preguntaron si le gustaría dirigir a la selección francesa. Cuatro años después, ese deseo se ha hecho realidad: este martes 28 de julio fue oficializado como sucesor de Didier Deschamps al frente de los Bleus.

Desde hace meses, su nombramiento parecía inevitable. El presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, ya había adelantado en marzo que conocía el nombre del futuro seleccionador, aunque sin revelarlo públicamente. Según explicó entonces, Francia necesitaba un entrenador que generara consenso y mantuviera el vínculo creado por Deschamps durante sus 14 años al frente del equipo.

Por su parte, Zidane nunca ocultó su deseo de ocupar ese cargo. "Cuando digo que algún día quiero dirigir a la selección francesa, lo asumo", declaró en 2022. En mayo de 2025 reiteró esa ambición durante un acto de Adidas:

"Me siento legítimo en la selección francesa, donde jugué durante prácticamente 12, 13 o 14 años. Es un sueño y tengo muchas ganas".

El deseo de "cerrar el círculo"

Hay que decir que este reencuentro entre Zidane y la selección francesa tiene todos los ingredientes de una historia de amor: una relación marcada por emociones intensas que evoca un fútbol romántico que muchos creían ya desaparecido. El propio Zidane lo expresó en una entrevista con L’Équipe:

"Quiero cerrar el círculo con la selección francesa. Conocí a esta selección como jugador. Y es lo más bonito que me ha pasado. (Se lleva la mano al corazón). De verdad. Es lo máximo".

Millones de aficionados tampoco han olvidado la huella imborrable que dejó "Zizou" con la camiseta de Francia: 108 partidos internacionales entre 1994 y 2006, 31 goles, muchos de ellos decisivos, entre ellos los dos tantos de cabeza que dieron a Francia la victoria por 3-0 sobre Brasil en la final del Mundial de 1998.

Su historia con los Bleus también terminó con un cabezazo, aunque esta vez en un contexto muy diferente. En la final del Mundial de 2006, Zidane golpeó con la cabeza el pecho del italiano Marco Materazzi, fue expulsado con tarjeta roja y Francia acabó perdiendo el título frente a Italia en la tanda de penaltis (1-1, 5-3).

El exnúmero 10 de la selección francesa forjó su leyenda con la camiseta de los Bleus, pero también destacó rápidamente como entrenador. La transición entre ambas facetas no suele ser sencilla: de los seis futbolistas franceses que han ganado el Balón de Oro —Raymond Kopa, Michel Platini, Jean-Pierre Papin, Zinedine Zidane, Karim Benzema y Ousmane Dembélé—, "Zizou" es, por ahora, el único que ha logrado triunfar también en los banquillos.

Y lo hizo de forma brillante. En 2016, apenas diez años después de retirarse como futbolista profesional, "ZZ" fue nombrado entrenador del Real Madrid, tras dirigir al Castilla —el filial del club blanco— y ejercer como asistente de Carlo Ancelotti. Apenas unos meses después de asumir el cargo en el club más laureado de Europa, condujo al Real Madrid a conquistar su undécima Liga de Campeones. Zidane tenía entonces 44 años y aquella era su primera experiencia como entrenador principal de un club profesional. El mensaje era claro desde el comienzo.

Brillante en el Real Madrid, con nuevos retos con los Bleus

El resto ya es historia: el Real Madrid conquistó las dos siguientes Ligas de Campeones bajo la dirección de Zinedine Zidane (2017 y 2018). En apenas tres años, "Zizou" logró un histórico triplete en la máxima competición europea, al que añadió dos títulos de La Liga (2017 y 2020), tres Supercopas de España (2017, 2019 y 2020) y dos Supercopas de Europa (2016 y 2017).

Al dejar el banquillo del conjunto madrileño, su sucesor, Carlo Ancelotti, le rindió homenaje con estas palabras: "Ganó tres Copas de Europa. Hizo un trabajo fantástico hasta el último día. Tuvo éxito, pero así es el fútbol: un entrenador llega y otro se va. Lo que consiguió es increíble".

El diario deportivo español Marca también elogió la etapa de Zidane:

"No se marcha solo un entrenador con un palmarés envidiable —11 títulos, uno cada 23 partidos—, incluidos tres títulos consecutivos de la Liga de Campeones. Se va un icono del club más grande, una leyenda, un madridista ejemplar que hizo de la sencillez, la elegancia y la honestidad su bandera, dentro y fuera del campo".

El reto de dirigir a Francia

Sin equipo desde 2021, "Zizou" tuvo que esperar su momento para suceder a Didier Deschamps, el seleccionador con mayor longevidad en la historia de Francia: 168 partidos, con un balance de 121 victorias, 35 empates y 31 derrotas. "DD" deja una selección francesa sólida y con talento en todas sus líneas, pese a la eliminación ante España (2-0) en las semifinales del Mundial.

En sus primeros pasos como seleccionador, Zidane podrá apoyarse en un núcleo de jugadores consolidados —Dayot Upamecano, Jules Koundé, Adrien Rabiot, Aurélien Tchouaméni, Kylian Mbappé, Michael Olise y Ousmane Dembélé—, aunque también tendrá varios retos por delante, especialmente en los laterales y, en menor medida, en el centro de la defensa.

Todo apunta además a que Zidane querrá imprimir rápidamente su sello al equipo con una renovación completa del cuerpo técnico. Entre las incorporaciones previstas figura el exguardameta y campeón del mundo Fabien Barthez, que asumirá el cargo de entrenador de porteros.

El debut de Zidane al frente de Francia será el 25 de septiembre, en un partido de la Liga de Naciones ante Turquía. Sin embargo, los aficionados franceses deberán esperar hasta el 2 de octubre para verle dirigir por primera vez a los Bleus como local. El destino ha querido que ese encuentro sea frente a Italia, exactamente veinte años después del último partido de Zidane con la selección francesa.

Este artículo es una adaptación de su original en francés

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