Bajo un toldo rojo instalado frente a la sede de la Policía Nacional en Caracas, conocida como Zona 7, cuatro mujeres permanecen acostadas sobre colchones extendidos en el asfalto. Formaban parte de un grupo inicial de diez que inició una huelga de hambre el pasado 14 de febrero y que este jueves 19 cumple su sexto día consecutivo, coincidiendo con la reanudación del debate en la Asamblea Nacional sobre la ley de amnistía para personas consideradas presos políticos.
Las manifestantes reciben revisiones médicas constantes debido al deterioro de su salud. Apenas pueden ponerse en pie y una pizarra colocada junto a ellas contabiliza las horas que suma la protesta.
“Nuestra huelga de hambre es una acción desesperada, pero pacífica frente a una injusticia prolongada. Solo exigimos libertad, dignidad y respeto a los derechos humanos”, señala un comunicado leído el miércoles por los familiares concentrados en el lugar, en la víspera del debate parlamentario.
La protesta se mantendrá “hasta que mi cuerpo aguante”, aseguró a la agencia de noticias AFP Narwin Gil, familiar de uno de los detenidos en los calabozos de Zona 7. Los manifestantes reclaman “libertad para todos los presos políticos porque no son delincuentes”.
El debate legislativo sobre la amnistía fue suspendido el pasado 12 de febrero al no alcanzarse consenso en torno a un artículo que, según los familiares, no garantizaría la liberación inmediata de todos los detenidos. “No estamos esperando ley de amnistía”, sostuvo Gil, quien insiste en la inocencia de su cuñado, José Gregorio Farfán. “Estamos esperando la libertad de nuestros familiares”.
El médico Rafael Arreaza, quien ocupó el Ministerio de Salud entre 1996 y 1999, visitó a las huelguistas la mañana del jueves. Advirtió que “después de 100 horas sin comer las alteraciones en todo el organismo se manifiestan muy claramente” y confirmó que una de las participantes tuvo que abandonar la protesta tras presentar “una crisis hipertensiva muy grave”.
En total, seis mujeres han dejado la huelga por recomendación médica. La salud de las cuatro restantes continúa deteriorándose. Gil relató que estuvo a punto de desmayarse: “Me puse muy fría, el corazón empezó a latir muy fuerte, pero mis compañeras de lucha me ayudaron y me estabilicé”.
Arreaza explicó que mantiene conversaciones para que se permita el ingreso de médicos al centro de detención con el fin de evaluar el estado de salud de los presos políticos, condición que, señaló, podría facilitar el levantamiento de la huelga. Hasta ahora, las solicitudes han sido rechazadas.
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"Hemos visto un progreso tremendo en Venezuela": EE. UU.
A pesar de la lentitud en las excarcelaciones para personas consideradas presos políticos, desde que fueron anunciadas el pasado enero por el presidente de la Asamblea venezolana, Jorde Rodrígez–hermano de la presidenta encargada de la Administración chavista–Estados Unidos considera que Caracas ha mostrado enormes avances.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó este jueves desde París que en las últimas seis semanas han constatado “un progreso tremendo en Venezuela”, en aspectos como “la situación de seguridad sobre el terreno, la liberación de presos políticos y el inicio de la apertura de la prensa”.
Wright, quien visitó Caracas la semana pasada, atribuyó estos avances a “la diplomacia innovadora y fuera de lo común” del presidente Donald Trump. “¿Cómo podemos impulsar un cambio positivo masivo en una nación sin tropas estadounidenses sobre el terreno y sin gastar el dinero de los contribuyentes estadounidenses? Estamos encantados con lo que está sucediendo en Venezuela”, señaló.
El funcionario evitó pronunciarse sobre escenarios futuros, pero reiteró que el objetivo de Washington es “ver un gran progreso en Venezuela para beneficio del pueblo venezolano, del pueblo estadounidense y de los países occidentales”.
Durante su visita, Wright se reunió con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, con la intención de impulsar un acuerdo energético de largo plazo. El viaje marcó la primera visita de un alto funcionario estadounidense tras los acontecimientos de enero, cuando Nicolás Maduro fue capturado junto a su esposa, Cilia Flores, en un contexto de tensiones políticas y decisiones bilaterales orientadas a facilitar la inversión petrolera.
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Con AFP y EFE
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