Ucrania utilizó por primera vez en combate un misil balístico táctico de fabricación propia, un paso con el que Kiev busca ampliar su capacidad para atacar objetivos rusos y reducir su dependencia del armamento suministrado por sus aliados.
El anuncio lo hizo este jueves 1 de octubre el presidente Volodímir Zelenski, aunque sin precisar casi ningún detalle sobre la operación.
“Misil balístico táctico ucraniano. FP-7. Primer uso en combate. Gracias por el resultado. Próximo paso: la producción. ¡Gloria a Ucrania!”, escribió el mandatario en un breve mensaje publicado en sus cuentas de X y Telegram.
Zelenski acompañó sus palabras con un video de 26 segundos en el que se observa, a lo lejos y durante la noche, el lanzamiento del misil. No precisó cuándo ni dónde fue utilizado, cuál fue el objetivo o qué daños provocó.
De momento, la falta de información impide evaluar el resultado del primer ataque. Pero el lanzamiento significa un avance para una industria de defensa ucraniana que durante la guerra aceleró el desarrollo de drones y misiles propios para compensar, al menos parcialmente, su dependencia del suministro occidental.
Un misil de hasta 250 kilómetros de alcance
El FP-7 fue desarrollado por Fire Point, una empresa ucraniana especializada en la fabricación de drones y misiles.
Según las especificaciones difundidas por el fabricante, puede alcanzar objetivos ubicados a una distancia de hasta 250 kilómetros y transportar una carga de hasta 200 kilos. Analistas militares citados por la agencia Reuters sitúan su alcance en alrededor de 200 kilómetros.
El misil es disparado desde una plataforma terrestre móvil, lo que permite trasladar el sistema y desplegarlo rápidamente. Puede alcanzar una velocidad de unos 1.500 metros por segundo, según información difundida en Ucrania.
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Por su alcance, el FP-7 no está pensado para llegar a puntos situados a gran profundidad dentro de Rusia, sino principalmente para atacar objetivos en el frente o en la retaguardia cercana.
Entre los posibles blancos se encuentran puestos de mando, depósitos de armas, radares, sistemas de defensa aérea, lanzadores de misiles, bases de drones y aeródromos, según explicó Nazarii Barchuk, analista del Centro Ucraniano de Seguridad y Cooperación, al medio ‘The Kyiv Independent’.

El arma ha sido comparada con los ATACMS estadounidenses que Washington proporcionó a Ucrania, aunque Fire Point asegura que el FP-7 puede fabricarse a un costo considerablemente menor.
La ventaja de contar con un misil balístico propio
Ucrania ya ha desarrollado armas capaces de llegar mucho más lejos que el FP-7. Sus drones de largo alcance han atacado instalaciones militares, depósitos y refinerías a cientos de kilómetros de la frontera.
Kiev cuenta con misiles de crucero de fabricación local. Sin embargo, un misil balístico ofrece características diferentes.
A diferencia de los drones, que pueden tardar horas en llegar a su objetivo y son relativamente lentos, un misil de este tipo asciende rápidamente y luego desciende hacia el blanco a gran velocidad, lo que reduce el tiempo disponible para detectarlo e interceptarlo.
También puede transportar una carga explosiva mayor que muchos de los drones de largo alcance utilizados por Ucrania.
Esas características pueden resultar muy útiles contra objetivos militares protegidos y relativamente próximos al frente. También permitiría a Kiev intentar atacar algunos de los lugares desde los que Rusia lanza sus propias armas contra territorio ucraniano.
Pero existe una diferencia importante entre disponer de un misil y poder usarlo de forma sostenida.
“Próximo paso: la producción”, escribió el propio Zelenski al anunciar el estreno del FP-7.
La frase hace referencia a uno de los principales desafíos de Ucrania: el país produce misiles en cantidades muy inferiores a Rusia y se desconoce cuántos FP-7 podría fabricar ni con qué rapidez.
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Michael Kofman, investigador del Carnegie Endowment for International Peace, señaló al ‘Wall Street Journal' que el desarrollo es positivo para Ucrania, pero que su importancia dependerá de las características reales del arma y, sobre todo, de su ritmo de producción.
El propio diseñador jefe de Fire Point había planteado meses atrás el mismo problema. Aseguró que fabricar apenas “dos o tres misiles balísticos al mes” no tendría un efecto capaz de hacer una diferencia en el frente.
La otra batalla: cómo detener los misiles rusos
El estreno del FP-7 llega en un momento en que Ucrania enfrenta el problema de cómo proteger sus ciudades de los misiles balísticos rusos.
Rusia ha intensificado sus ataques aéreos mientras Ucrania se prepara para otro invierno boreal de guerra. A los misiles balísticos se suma una nueva generación de drones rusos a propulsión que vuelan más rápido y a mayor altura que los Shahed convencionales y que ponen a prueba a las defensas ucranianas.
En los últimos días, Kiev volvió a ser blanco de ataques con este tipo de drones. Las defensas ucranianas tienen mayores dificultades para interceptarlos y, al mismo tiempo, sufren una escasez de municiones para algunos de sus sistemas más avanzados.
El problema es aún mayor frente a los misiles balísticos. Zelenski reconoció la semana pasada que Ucrania ha conseguido desarrollar distintas soluciones contra drones y misiles de crucero, pero que los sistemas Patriot continúan siendo por ahora su principal respuesta efectiva frente a los ataques balísticos.
Kiev intenta desde hace meses conseguir autorización estadounidense para fabricar localmente misiles para el sistema Patriot.
En julio, Zelenski aseguró que Ucrania y Estados Unidos habían alcanzado un acuerdo político sobre las licencias de producción. Semanas después, el presidente Donald Trump afirmó que todavía no había dado su aprobación y que las conversaciones continuaban.

El desarrollo de un misil balístico propio no soluciona ese problema, ya que el FP-7 utilizado esta semana es un arma ofensiva, no un interceptor.
De todas maneras, Fire Point trabaja en paralelo en una variante, denominada FP-7.X, destinada precisamente a derribar misiles balísticos dentro del proyecto Freyja.
Freyja, una alternativa todavía en desarrollo
El proyecto reúne al Gobierno ucraniano, Fire Point y compañías europeas que aportan radares, componentes y tecnología con el objetivo de desarrollar un sistema antibalístico más económico y menos dependiente de un único proveedor.
Ucrania y varios de sus aliados anunciaron en julio una coalición para avanzar con Freyja y Kiev espera disponer de un prototipo durante la primera mitad de 2027.
El proyecto se presenta como un complemento y, eventualmente, una alternativa más económica a los Patriot estadounidenses, aunque todavía se encuentra en desarrollo y no resuelve las necesidades inmediatas de defensa aérea de Ucrania.
Fire Point también trabaja en el FP-9, otro misil balístico que, según la empresa, tendrá un alcance de hasta 850 kilómetros y podría estar listo hacia finales de este año.
Si ambos proyectos consiguen pasar las pruebas y los primeros lanzamientos a una producción en cantidades importantes, Ucrania ampliaría considerablemente el número de objetivos rusos que puede alcanzar con armamento propio.
Con EFE, Reuters y medios locales
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