El ex guardia civil Antonio Tejero, líder de la intentona golpista de febrero de 1981 en España, falleció este miércoles a los 93 años en la localidad valenciana de Alzira, en la costa mediterránea española.
"Quiero comunicaros con profundo dolor que hoy, 25 de Febrero del 2026, mi padre: Antonio Tejero Molina ha fallecido en compañía de todos sus hijos. Habiendo recibido los últimos sacramentos y la bendición de su santidad León XIV. Doy infinitas Gracias a Dios por su vida entregada y generosa para con Dios, España y su familia. Ruego una oración por su eterno descanso. Gracias", reza el comunicado publicado por sus familiares.
El 23 de octubre de 2025 circuló el rumor de que había muerto, como algunos medios de comunicación llegaron a publicar, y su familia salió a desmentir la noticia a través de otro comunicado.
Su deceso coincide, de manera simbólica, con la apertura de una de las cajas negras de la democracia española. Concretamente, el mismo día en que el Gobierno liderado por Pedro Sánchez publicó los archivos desclasificados del 23-F.
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El ex teniente coronel de la Guardia Civil fue la cara visible del intento frustrado de golpe de Estado. Pistola en mano, tricornio -sombrero asociado a ese cuerpo policial- y gritos de “¡Quieto todo el mundo!”, esa imagen quedó fijada en la memoria colectiva como la amenaza más poderosa surgida tras la muerte del dictador Francisco Franco, en un momento en el que la democracia todavía estaba en reconstrucción desde finales de 1978.
Nacido en el sur de España en 1932, Antonio Tejero Molina inició su carrera en la Guardia Civil en 1951, un cuerpo de policías que atravesó la Transición de la dictadura a la democracia con tensiones internas y cierta persistencia al autoritarismo.
Tejero fue fiel a Franco. Su ideología, explícitamente franquista, se construyó sobre el “orden”, la unidad de España y una visión militarizada del poder, alejada de los valores democráticos.
Antes del 23-F, Tejero ya había intentado asaltar el mando. En 1978 participó en la llamada ‘Operación Galaxia’, un intento fallido de conspiración golpista por el que fue condenado a siete meses de cárcel en 1980.
La estrategia pasaba por asaltar al Gobierno durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, sede presidencial, y secuestrar al entonces mandatario, Adolfo Suárez. Una operación frustrada llevada a cabo junto a otro comandante que fue posteriormente asesinado por el grupo terrorista ETA en 1986.
Ese episodio, lejos de apartarlo de cualquier tentación insurreccional, reforzó su percepción de impunidad y su convicción de que muchos sectores del Ejército compartían su visión: que la democracia era débil y que era necesaria una intervención “salvadora”.
23 de febrero de 1981, el golpe que no fue
El 23 de febrero de 1981, mientras el Congreso votaba la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente del Gobierno español, Tejero encabezó un grupo de guardias civiles armados e irrumpió en el hemiciclo a grito de “¡Quieto todo el mundo!” y ¡Se sienten, coño!”, mientras otros policías disparaban a la cúpula del edificio.
Durante casi 18 horas, diputados y miembros del Gobierno permanecieron retenidos bajo la amenaza del fuego. Fuera del Congreso, la confusión era total. Algunas capitanías generales dudaban, otras esperaban instrucciones, y el país entero quedó suspendido a la espera de un desenlace incierto, que concluyó con un mensaje televisado del entonces rey Juan Carlos I, reafirmando su compromiso con la Constitución.
Cuando el golpe fracasó, Tejero quedó expuesto como el rostro visible de una conspiración fallida. Fue detenido, juzgado y condenado en 1982 a 30 años de prisión por rebelión militar. Cumplió 15 años y nueve meses tras las rejas antes de salir en libertad condicional en 1996, pero nunca mostró arrepentimiento. Hasta el final de su vida defendió la legitimidad de su actuación y sostuvo que actuó por patriotismo.
Tras su puesta en libertad, apenas regresó a la vida pública. Sus posiciones contra el independentismo y soberanismo catalán marcaron sus pocas apariciones, con una denuncia en 2012 contra el entonces líder de Cataluña, Artur Mas, por presunta “conspiración y proposición para la sedición”, y más tarde, en 2023, también denunció a Pedro Sánchez por “traición a España” luego de negociar su investidura con partidos soberanistas vascos y catalanes.
El ex teniente coronel fue visto por última vez, no obstante, en 2019, cuando compareció en la ceremonia de inhumación de Francisco Franco luego de ser exhumado del controvertido Valle de los Caídos.
Antonio Tejero murió sin pedir perdón y sin haber sido olvidado, pero desde este miércoles, los españoles y el mundo tienen acceso a los documentos desclasificados de uno de los episodios más complejos de la Transición española, del que fue protagonista.
Con EFE y medios locales
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