Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos señalaron en un comunicado conjunto, al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich, que están "convencidos de que Alexéi Navalny fue envenenado con una toxina letal”, tras análisis realizados a muestras de su cuerpo.
Según los Estados europeos, la toxina epibatidina, presente en la piel de ranas dardo venenosas originarias de Sudamérica, fue detectada en las muestras y “muy probablemente causó su muerte”.
El ministerio de Exteriores británico afirmó que “solo el Estado ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad” para utilizar esa sustancia durante su encarcelamiento en una colonia penal en Siberia, y responsabilizó a Moscú por su fallecimiento.
La viuda de Navalny, Yulia Navalnaya, sostuvo que ahora está "científicamente probado" que su esposo fue asesinado.
“Hace dos años dije aquí que fue Vladímir Putin quien mató a mi marido. Entonces eran palabras; hoy son hechos probados por la ciencia”, declaró.
Los cinco países indicaron que notificaron a Rusia ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y expresaron su preocupación por que Moscú no haya destruido todo su arsenal químico, acusándolo de violar la Convención sobre Armas Químicas.
Navalny ya había sido envenenado en 2020 con el agente nervioso Novichok durante una campaña en Siberia, tras lo cual fue evacuado a Alemania para recibir tratamiento. El activista anticorrupción se convirtió en la figura más visible de la oposición al Kremlin, movilizando a cientos de miles de personas en protestas contra el Gobierno ruso.
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