Javier Milei atraviesa uno de los momentos políticos más favorables desde que asumió la Presidencia argentina en diciembre de 2023.
La reciente aprobación en el Congreso de la reforma laboral impulsada por el oficialismo —que habilita jornadas de hasta doce horas y modifica el régimen de indemnizaciones por despido—, junto con el tono desafiante que el mandatario mostró durante la apertura de sesiones ordinarias de 2026 el domingo 1 de marzo, parecen marcar el inicio de una nueva etapa para la administración libertaria.
Con una victoria legislativa importante y un discurso cargado de promesas de transformaciones más profundas, el Gobierno busca instalar la idea de que el ciclo reformista recién empieza.
Mientras parte del empresariado valora las reformas orientadas a flexibilizar el mercado laboral y reducir costos para las empresas, sectores industriales advierten sobre la caída de la actividad y el impacto de la actual coyuntura económica en el empleo.
En paralelo, sindicatos y organizaciones sociales cuestionan los cambios por considerar que debilitan derechos laborales.
La agenda reformista
En su intervención parlamentaria, Milei enumeró los logros del primer tramo de su gestión y ratificó su intención de acelerar cambios estructurales en distintos frentes.
El presidente de ultraderecha calificó al actual Congreso como el “más reformista de la historia” y adelantó el envío de un paquete amplio de proyectos impulsados por distintos ministerios.
El alcance de esa agenda quedó reflejado en la batería de iniciativas que el jefe de Estado adelantó durante su discurso.
Entre los proyectos mencionados aparecen reformas a normas centrales del sistema jurídico y económico, como el Código Civil y Comercial, el Código Procesal Civil y Comercial y el Código Penal.
También se anticiparon cambios en la legislación vinculada a la defensa del consumidor y la competencia, el Código Aduanero, el sistema de financiamiento de los partidos políticos y el régimen electoral, además de una reforma impositiva.
La agenda incluye además iniciativas orientadas a lo que el oficialismo define como la eliminación de “barreras regulatorias” para fomentar la inversión, el desarrollo de sectores vinculados a la explotación de recursos naturales, cambios en el sistema educativo y una mayor coordinación entre fuerzas de seguridad y organismos de inteligencia.
Una oposición fragmentada
Al mismo tiempo, el viento a favor de Milei también se apoya en la debilidad de la oposición. El peronismo continúa en un proceso de reorganización tras la derrota electoral en las presidenciales de 2023 y aún no logra articular una conducción clara ni una agenda alternativa.
Paralelamente, el PRO del expresidente Mauricio Macri atraviesa tensiones internas sobre su vínculo con la actual Administración.
Ese escenario fragmentado permite al oficialismo conservar la iniciativa política incluso sin una coalición parlamentaria propia.
Sin embargo, el panorama no está exento de interrogantes.
Mientras el presidente, envalentonado, busca capitalizar su envión legislativo para profundizar reformas, distintos indicadores económicos y sociales muestran una realidad más compleja en la economía cotidiana.
De acuerdo con los especialistas, la evolución del empleo, el nivel de actividad y el impacto de las reformas sobre el mercado laboral aparecen como variables que podrían incidir en el clima social en los próximos meses.
Fortalecimiento político
Los expertos consultados por France 24 coinciden en que el Gobierno atraviesa un momento de mayor fortaleza política.
Para la analista política Francisca Vila, coordinadora de Asuntos Públicos de Prospectiva Latam y especialista en políticas públicas en América Latina, esa robustez es visible especialmente en el plano legislativo.
Según describe, el oficialismo logró ampliar sus alianzas con partidos provinciales e independientes y con gobernadores más pragmáticos a la hora de negociar en el Congreso.
Ese nuevo escenario, sostiene, también explica el tono más desafiante que Milei mostró en la apertura de sesiones. A su juicio, el Gobierno interpreta que cuenta con un Congreso más favorable y por eso anticipa un paquete amplio de reformas para este año.
De todos modos, Vila advierte que ese margen político también está condicionado por la fragmentación opositora.
“Hoy el Gobierno tiene fuerza política, pero también porque enfrente hay una oposición muy desordenada”, afirma a France 24.
La analista señala que ese contexto podría facilitar la aprobación de nuevas reformas incluso si generan tensiones sociales.
“Puede haber reacción social, pero dentro del Congreso hoy el oficialismo tiene alianzas muy favorables para aprobar lo que envíe”, comenta.
“Subida de volumen de la batalla cultural”
Más allá del plano institucional, la estrategia del oficialismo también se apoya en una construcción narrativa que busca reforzar la idea de fortaleza política.
En esa línea, el politólogo Gonzalo Sarasqueta, director del Máster en Comunicación Política y del Laboratorio Digital de Narrativas Políticas de la Universidad Camilo José Cela, considera que el momento actual combina elementos reales de poder con una fuerte construcción discursiva.
Para el especialista, el fortalecimiento institucional se traduce también en una intensificación de la llamada “batalla cultural”.
“El aumento del músculo institucional deriva en una subida de volumen de la batalla cultural”, indica a France 24.
En su análisis, el liderazgo de Milei se apoya en una lógica de confrontación permanente contra “la casta”, una estrategia que le permitió acumular poder político pero que podría enfrentar límites si la sociedad empieza a demandar resultados más concretos.
El desafío económico que enfrenta el Gobierno
En cuanto a lo económico, el debate adquiere otra dimensión.
Si durante los primeros meses de gestión la principal preocupación pública estuvo concentrada en la inflación y la estabilidad macroeconómica, ahora empiezan a aparecer otras demandas.
“La sociedad ya está en un punto en el que con mantener la macroeconomía controlada no alcanza. Comienzan a aparecer con más fuerza temas como el empleo y los salarios”, sostiene Vila.
Desde su perspectiva, ese desplazamiento hacia la economía cotidiana podría convertirse en uno de los principales desafíos políticos del Gobierno durante este año.
“La macroeconomía parece haberse estabilizado, pero la sociedad espera que eso se refleje en la microeconomía”, sostiene.
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Para la economista Nadia Schuffer, experta en industria y comercio exterior, el contexto en el que se discuten las reformas plantea interrogantes sobre su impacto en el corto plazo.
En diálogo con France 24, detalla que sectores clave para la generación de empleo, como la industria manufacturera, la construcción y el comercio, registraron caídas significativas de actividad entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025.
Según datos oficiales, en ese período se destruyeron alrededor de 290.000 empleos registrados y cerca de 22.000 empresas, lo que refleja la fragilidad del mercado laboral.
“Resulta difícil pensar que una reforma laboral por sí sola pueda revertir esta dinámica”, señala.
Entre el impulso político y el humor social
La percepción social introduce otro factor clave para entender el momento político.
El sociólogo y consultor en opinión pública Sebastián Halperin señala que el Gobierno parece aprovechar el impulso político que dejó el último proceso electoral de octubre de 2025, en el que el oficialismo obtuvo un resultado favorable y logró fortalecer su posición legislativa, aunque advierte que ese escenario debe analizarse con cautela.
En ese sentido, precisa a France 24 que algunos indicadores de confianza registraron caídas en los últimos meses, lo que sugiere que el crédito social podría no ser ilimitado.
“La sociedad le está otorgando al Gobierno un margen de tolerancia fuerte, más anclado en expectativas futuras que en beneficios presentes”, sostiene.
Ante este panorama, el desafío para la Administración libertaria será demostrar que las reformas pueden traducirse en mejoras concretas para la vida cotidiana.
Así, el Gobierno parece haber ingresado en una etapa en la que el impulso político convive con interrogantes sobre su sostenibilidad.
Con un Congreso más permeable a su agenda y una oposición todavía fragmentada, el oficialismo busca avanzar con nuevas transformaciones. Pero al mismo tiempo, la evolución de la economía real y el humor social podrían definir hasta dónde llega ese momento de fortaleza política.
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