El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reforzó este viernes 18 de septiembre su ofensiva contra el crimen organizado con un plan piloto en Río de Janeiro, que busca ampliar el papel del Gobierno federal en materia de seguridad, en momentos en que la cuestión gana terreno a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales.
El nuevo esquema profundiza las operaciones conjuntas entre las autoridades federales, estatales y municipales y prevé una mayor coordinación policial, intercambio de inteligencia e inspecciones en las principales rutas y corredores logísticos de Río, además de acciones en territorios considerados estratégicos.
El objetivo es atacar el robo de cargas y el tráfico de armas y drogas, al tiempo que busca avanzar sobre las estructuras financieras que sostienen a las organizaciones criminales. El Gobierno quiere utilizar la experiencia de Río como modelo para extender luego la estrategia a otras regiones del país.

“Esto es un nuevo comienzo para crear un nuevo modelo de seguridad pública en este país”, afirmó Lula durante un acto en Río.
“Dios quiso que empezáramos por Río de Janeiro, porque si funciona en Río, funcionará en todo el país”.
Las autoridades federales y de Río acordaron esta semana trabajar en planes operativos conjuntos para corredores logísticos estratégicos, con áreas prioritarias, responsabilidades y mecanismos de intercambio de información.
En los primeros diez días de operaciones coordinadas por el Escritório Nacional Antifacção de Río, las fuerzas de seguridad incautaron más de 510 kilos de marihuana y 11 fusiles, entre otras armas y drogas.
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La seguridad entra de lleno en la campaña
El anuncio tiene lugar a poco más de dos semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 4 de octubre y en un escenario de creciente paridad entre Lula, que busca la reelección, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal candidato de la oposición.
Una encuesta de Datafolha publicada el jueves 17 de septiembre ubicó a Lula con el 39% de las intenciones de voto y a Bolsonaro con el 36%, una diferencia comprendida dentro del margen de error de dos puntos del estudio. El senador sumó un punto respecto de la medición anterior, mientras que el mandatario se mantuvo estable.
La misma encuesta proyectó un eventual balotaje también ajustado: Lula obtuvo un 46% y Bolsonaro un 44%, nuevamente dentro del margen de error.

La lucha contra el crimen organizado se ha convertido en una de las principales banderas de Flávio Bolsonaro, quien cuestiona la política de seguridad del Gobierno y acusa al mandatario de no haber actuado con suficiente firmeza frente a las bandas criminales.
Lula respondió este viernes a uno de los cuestionamientos que enfrenta su gestión. “Mucha gente pregunta por qué Lula, que ha sido presidente tres veces, no ha asumido ya la responsabilidad de la seguridad pública”, señaló.
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El mandatario recordó que desde la Constitución de 1988 gran parte de las facultades en seguridad pública corresponden a los estados y agregó que ese esquema debe ser revisado para otorgar al Gobierno federal un papel más activo.
El debate ganó notoriedad tras la operación policial más letal de la historia de Río, que se realizó el año pasado y que dejó más de 120 muertos. Luego del operativo, distintas encuestas registraron un aumento de la aprobación del gobernador del estado, Cláudio Castro, quien defendió la incursión.
Cárceles, fronteras y más recursos
El plan para Río forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno federal contra el crimen organizado. Lula anunció también este viernes la transformación de 138 cárceles en unidades de máxima seguridad, un refuerzo de la vigilancia fronteriza y la creación de un ministerio dedicado al área.
El presidente defendió además un aumento del presupuesto para seguridad pública y una ampliación de los efectivos policiales y militares, en especial para vigilar las extensas fronteras terrestres y marítimas de Brasil.
La ofensiva se suma al programa nacional contra el crimen organizado presentado por el Gobierno en mayo pasado, que contempla 11.100 millones de reales (2.000 millones de dólares) en inversiones y financiamiento. Pone el foco en desarticular financiera y operativamente a las facciones, reforzar la lucha contra el tráfico de armas, mejorar las investigaciones de homicidios y fortalecer el sistema penitenciario.
Esta semana, las Fuerzas Integradas de Combate al Crimen Organizado realizaron además una operación simultánea en 20 unidades de la Federación que terminó con 137 detenidos y medidas sobre bienes y activos por unos 510 millones de reales.
El cruce con Trump
El Gobierno de Donald Trump acusó recientemente a Brasil de haber fallado en su lucha contra las organizaciones criminales. El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública brasileño rechazó la acusación y destacó el endurecimiento de las penas contra los líderes de las facciones y las operaciones desplegadas en distintas regiones del país.
Lula volvió a cuestionar este viernes la decisión de Estados Unidos de clasificar al Primer Comando de la Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), dos de las principales organizaciones criminales de Brasil, como organizaciones terroristas extranjeras.
El mandatario sostuvo que, aunque las facciones aterrorizan a la población de los territorios donde operan, persiguen objetivos económicos y no políticos, por lo que no deberían ser consideradas organizaciones terroristas.
Lula vinculó además la cuestión de la seguridad con la defensa de los recursos estratégicos brasileños. Al hacer referencia a los más de 16.000 kilómetros de fronteras terrestres del país y a su extensa zona marítima, advirtió sobre lo que calificó como una “codicia internacional” por el petróleo, los minerales críticos y las tierras raras de Brasil.
“Trump está ahí, atrás de los minerales críticos, atrás del petróleo, atrás de las tierras raras. ¡No! Eso es nuestro”.
Con la campaña entrando en la recta final, el Gobierno busca así proyectar una mayor presencia federal en un terreno que históricamente estuvo bajo responsabilidad de los estados y que se ha instalado como uno de los asuntos más importantes de la contienda entre Lula y Bolsonaro.
Con EFE, AP y medios locales
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