Sentados en el estrado para responder por los hechos que rodearon su muerte están siete de los ocho miembros del personal médico que lo atendía, pero el juicio ha comenzado a llenarse de acusaciones cruzadas entre personas de su entorno, que se responsabilizan unas a otras por las condiciones de su internación domiciliaria y hasta por intereses comerciales.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tomó un curso inusitado en la cuarta semana de audiencias, cuando comparecieron como testigos las hermanas del astro de fútbol yrelataron que fueron las hijas de él las que decidieron que cumpliría en casa su recuperación tras ser operado de un hematoma subdural.
Las dos mayores, Dalma y Giannina, sacaron a colación una disputa comercial paralela, que comenzará a ser juzgada el 8 de abril, en relación con el control y usufructo de la marca Maradona, en poder de las hermanas del exjugador del Napoli.
De esta manera quedaron bajo escrutinio los intereses y el accionar de su entorno, factores que no forman parte de este proceso, pero que pudieron haber tenido alguna influencia en el fatal desenlace.
Siete miembros del personal médico a cargo de Maradona están siendo juzgados en un tribunal de San Isidro, respondiendo, entre otras acusaciones, a un cargo de homicidio simple por dolo eventual, que conlleva a una pena de prisión de hasta 25 años.
Esta figura jurídica se invoca cuando el indiciado no tiene intención de cometer el delito, pero está consciente de que sus actos u omisiones pueden conducir a que éste se produzca, y aun así continúa con su accionar.
Una octava integrante de ese personal, la enfermera Dahiana Madrid, será juzgada a partir de julio, en un proceso con jurado, por el que optó la propia acusada.
A medida que se desarrolla el juicio por la muerte de Maradona, otros aspectos han comenzado a tomar relevancia, como el papel del abogado Matías Morla y el asistente Maximiliano Pomargo, los intereses a los que respondían, o las decisiones que se tomaron en torno a la salud del “Pelusa”.
¿Quiénes se beneficiaban por la indefensión de Maradona?
La octava audiencia, celebrada el 3 de abril, destapó un debate entre los abogados de dos de las partes querellantes, las hermanas y las hijas mayores de Maradona.Las respuestas arrojaron luz sobre un panorama desolador: el desamparo en el que transcurrieron los últimos días del eterno 10 de la albiceleste.
Además de la fiscalía, cinco acusaciones privadas están representadas en el juicio: las hermanas de Maradona (Ana Estela, Rita Mabel y Claudia Nora), las hijas mayores (Dalma y Giannina), y los otros tres hijos (Diego Fernando, Diego Junior y Jana) en tres querellas separadas.
El 3 de abril, el abogado de Dalma y Giannina, Fernando Burlando, y el del Diego Junior, Eduardo Ramírez, interpelaron a dos de las hermanas, en torno a un tema que será motivo de un proceso separado por defraudación con contrato simulado: la fórmula a través de la cual había sido cedida la marca comercial Maradona.
Burlando preguntó a Claudia Nora si había tenido “vínculo contractual” con su hermano, y esa consulta fue objetada por el abogado de la mujer, quien argumentó que el tema era materia de otro proceso judicial y podía perjudicar su posición en ese otro juicio, pero los jueces no admitieron la objeción, por considerar que la pregunta ayudaba a establecer la credibilidad de la testigo.
Cuando Burlando indagó sobre el instrumento legal mediante el cual la marca Maradona quedó en manos de las hermanas, Claudia Nora respondió: “En vida, a todas las hermanas nos lo dijo con su propia voz”.
La validación legal de esa voluntad expresada aparentemente de forma verbal hace que entre en escena el más polémico de los personajes del entorno de Maradona, el abogado Matías Morla, acusado por Dalma y Giannina de apropiarse indebidamente de los derechos derivados de la explotación de la imagen del astro.
Actuando como apoderado, Morla cedió el usufructo de las marcas comerciales de Maradona a Sattvica S.A., una sociedad de la que son accionistas Claudia Nora, Rita Mabel y él mismo. Esto ocurrió dos años después de la muerte de Diego, y dejó a todos los hijos excluidos de cualquier beneficio.
Para la representación legal de Dalma y Giannina, únicamente manteniendo aislado al exjugador pudo haber sido posible, en su momento, obtener la gestión de esos derechos.
En la demanda separada contra Morla y las hermanas Maradona, las hijas argumentan que estos se beneficiaron del precario estado de salud y conciencia del “Pelusa” para conseguir la cesión de la marca comercial.
Así se explican que un hombre recién sometido a una cirugía cerebral estuviera en una internación domiciliaria sin condiciones clínicas mínimas, mostrara señales alarmantes de retención de líquidos, que pasaron inadvertidas para todo el personal que lo trató y agonizara probablemente durante 12 horas, como sugieren el informe de autopsia y los peritos independientes que analizaron su caso.
Mantener a Maradona apartado de la red de contención familiar era, de acuerdo con las hijas mayores, una forma de sacar provecho de su indefensión y de un estado mental que lo inhabilitaba para tomar decisiones como las que le atribuyen Morla y las hermanas.
¿Quién decidió la hospitalización en casa?
La audiencia del 3 de abril también arrojó dudas sobre el proceder de las hijas del jugador, a quien las hermanas responsabilizan de la decisión de internar a Maradona en la casa de San Andrés donde murió, víctima de un edema agudo de pulmón que produjo un paro cardiorrespiratorio.
Consultadas sobre quién decidió que el exjugador podía completar la recuperación en casa, las hermanas coincidieron en que habían participado en reuniones para discutir las condiciones de la hospitalización, y su representación legal prometió hacer público un video que daba cuenta de una de esas reuniones.
Sin embargo, hubo contradicciones entre ellas. Claudia Nora dijo que la determinación fue “tomada en conjunto”, pero Rita Mabel aseguró que Dalma, Giannina y Jana las excluyeron de las decisiones médicas.
“Dalma nos dijo ‘ustedes no tienen nada que ver acá, somos tres mujeres grandes y nos vamos a ocupar de la salud de mi papá’. Pensamos que las chicas iban a hacer lo correcto”, indicó Rita.
Ana Estela, la mayor de los ocho hijos de la familia Maradona, relató que desde que fue dado de alta de la clínica Los Olivos no volvió a tener contacto con su hermano, y que siempre creyó que estaría “bien atendido” en la casa de Tigre, un municipio a las afueras de Buenos Aires, donde finalmente falleció.
Morla, que representa los intereses de las tres hermanas, ha acusado a los hijos de Maradona y a su exesposa Claudia Villafañe de haberse apropiado de buena parte del patrimonio del exjugador, y ha explicado que esa es la razón por la que este decidió legar los beneficios de su imagen a sus hermanas, como una forma de protegerlas.
Sin embargo, las hermanas de Diego coincidieron en el juicio al reconocer que era un paciente difícil, que desconfiaba de los médicos, se negaba a recibir tratamientos y “hacía lo que quería”.
Ese es también el argumento de defensa de los enfermeros acusados en el caso, Dahiana Madrid y Ricardo Almirón, quienes afirman que el paciente se negaba a recibir la medicación de ellos, por lo que debían delegar esa misión en su entorno de confianza, como su sobrino Johnny Espósito (hijo de una cuarta hermana, María Rosa), su asistente Pomargo o incluso sus custodios.
Las acusaciones cruzadas seguirán abundando en el proceso, que de momento solo busca determinar la responsabilidad del personal médico. El otro juicio, por los intereses comerciales, puede arrojar explicaciones igual de dolorosas sobre las razones que llevaron al hombre más amado de Argentina a morir en abandono y soledad.
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