Los clérigos chiitas escogieron al nuevo líder político y espiritual de la República Islámica.

La Asamblea de expertos de Irán eligió a Mojtaba Jamenei para suceder a su padre, Ali Jamenei, asesinado en un ataque estadounidense-israelí el pasado 28 de febrero.

Mojtaba Jamenei es el tercer líder supremo desde la victoria de la revolución islámica de 1979. Hasta el momento el rol solo ha sido ocupado por Ruhollah Jomeini (1979 – 1989) y Alí Jamenei (1989 – 2026).

La nueva cabeza de la República Islámica tiene 56 años y es el segundo hijo del fallecido ayatola. Estudió teología chiita y jurisprudencia islámica en la ciudad sagrada de Qom y ha pasado buena parte de su vida impartiendo clases. 

El nombramiento como sucesor de su padre afianza el control firme de Teherán de los partidarios de la línea dura, una apuesta que podría reconfigurar la guerra de Irán con Estados Unidos e Israel y repercutir mucho más allá de Medio Oriente.

"Que Mojtaba tome el control es la misma estrategia", afirma Alex Vatanka, investigador senior del Middle East Institute.

En el complejo sistema teocrático de Irán, el líder supremo es la autoridad máxima, incluso en materia de política exterior y del programa nuclear, además de guiar al presidente y al parlamento.

El Ejército de Israel ya había reiterado este domingo en su cuenta de X en farsi que atacará a quien resultara designado como nuevo líder supremo, y "a toda persona que busque designar a un sucesor” del ayatolá.

Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que el futuro líder supremo de Irán "no durará mucho" en el cargo si no cuenta con el visto bueno de su Administración, al tiempo que insistió en que las operaciones militares contra Teherán avanzan según lo previsto.  

Una elección que podría escalar la confrontación

Algunos analistas afirman que la elección de Mojtaba, un clérigo de línea dura cuya esposa, madre y otros miembros de su familia murieron en ataques estadounidenses-israelíes, envía un mensaje inequívoco: el liderazgo de Irán ha rechazado cualquier perspectiva de compromiso para preservar el sistema y no ve otro camino a seguir que la confrontación y la resistencia.

Según fuentes internas de la agencia Reuters, Mojtaba enfrentará una enorme tensión interna y externa debido a una población descontenta y a un conflicto en aumento, pero se espera que actúe rápidamente para consolidar el poder. 

Eso probablemente significará una mayor autoridad para los miembros de la Guardia Revolucionaria, controles internos más severos y una represión generalizada a los opositores.

"El mundo extrañará la era de su padre", declaró a Reuters un funcionario regional cercano a Teherán. "Mojtaba no tendrá más remedio que mostrar mano dura, incluso si la guerra termina, habrá una severa represión interna".

Esa postura llega después de meses de creciente agitación interna, la más sangrienta desde la Revolución Islámica de 1979, que ya había debilitado al Gobierno de los clérigos chiitas antes de que comenzara la guerra.

De igual manera, Irán ha pasado durante los últimos meses por una crisis económica: una inflación galopante, un colapso monetario y una pobreza cada vez mayor.

Al mismo tiempo que una represión cada vez más intensa contra las protestas ciudadanas, presiones que según expertos, podrían intensificarse. 

Días sombríos por delante

Se auguran días difíciles bajo el mando de Mojtaba, con controles internos mucho más estrictos, una presión intensificada en el país y una postura aún más agresiva y hostil en el exterior, dijo otra fuente iraní a Reuters familiarizada con la situación sobre el terreno.

Paul Salem, investigador principal del Middle East Institute, sostiene que Mojtaba no era una figura posicionada para llegar a un acuerdo con Estados Unidos o cambiar de postura diplomática.

“Nadie que surja ahora podrá llegar a un acuerdo”, afirma Salem. “Esta es una decisión de línea dura, tomada en un momento de línea dura”.

A los ojos de los clérigos chiitas, muchos de los cuales etiquetan a Estados Unidos como el "gran satán", el asesinato de Alí Jamenei, la máxima autoridad religiosa de la República Islámica, lo ha elevado a la categoría de "mártir". 

Los religiosos han presentado al líder asesinado como una figura heroica, comparándolo con el imán Hussein, el símbolo chiíta del sacrificio y la resistencia contra la opresión.

"Mojtaba es incluso peor y más intransigente que su padre", expresa Alan Eyre, exdiplomático estadounidense y especialista en Irán, añadiendo que era el candidato predilecto de la Guardia Revolucionaria.

Ese cálculo conlleva riesgos. Israel ha advertido que cualquier sucesor de Jamenei también sería un objetivo, mientras que Trump ha dicho que la guerra solo podría terminar una vez que el liderazgo militar y la élite gobernante de Irán sean eliminados

El nuevo líder supremo: un enemigo histórico de los clérigos reformistas

Mojtaba es un poderoso clérigo de rango medio de 56 años. El hijo del antiguo líder supremo se ha opuesto durante mucho tiempo a los grupos reformistas que abogan por un acercamiento con Occidente.

Sus estrechos vínculos con clérigos de alto rango y la Guardia Revolucionaria, que domina las fuerzas de seguridad iraníes y su economía, le otorgan influencia en las instituciones políticas y de seguridad coercitivas del estado.

Por lo que la nueva cabeza del Estado acumuló influencia bajo el mando de su padre como figura clave dentro del aparato de seguridad y el vasto imperio empresarial estatal, operando durante años como el guardián de Ali Jamenei, en la práctica, como un “mini líder supremo”, dicen los analistas.

Su ascenso se produce mientras la campaña estadounidense-israelí contra Irán se intensifica, con ataques conjuntos contra depósitos de combustible y otros objetivos dentro de Irán, mientras que misiles y drones iraníes han atacado a estados del Golfo, ampliando el conflicto.

 

Mojtaba estudió con clérigos conservadores en los seminarios de Qom, el corazón del aprendizaje teológico chiíta, y tiene el rango clerical de Hojjatoleslam.

El Tesoro de Estados Unidos sancionó a Mojtaba en 2019, alegando que representaba al líder supremo a título oficial a pesar de no haber ocupado nunca un cargo gubernamental formal o electo.

Una fuente del Golfo familiarizada con el pensamiento del Gobierno dijo sobre el nombramiento de Mojtaba : "esto le dice a Trump y Washington que Irán no dará marcha atrás y luchará hasta el final".  

Salem, del Middle East Institute, comparó la trayectoria de Irán con la de Irak bajo Saddam Hussein después de 1991 o con la de Siria bajo Bashar al-Assad después de 2012, gobiernos que sobrevivieron a años de guerra y aislamiento pero perdieron el control de manera constante.

“Están redoblando la apuesta por la línea dura”, dijo Salem. “Internamente, es terrible y profundamente desestabilizador”.

Con Reuters

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