La vida de la activista Narges Mohammadi está en peligro. Así lo explicó Joergen Watne Frydnes, el presidente del Comité del Premio Nobel de la Paz, a la agencia Reuters el sábado 2 de mayo, indicando un “grave deterioro” en su estado de salud.
“Está encarcelada únicamente por su labor pacífica en favor de los derechos humanos. Su vida está ahora en manos de las autoridades iraníes”, declaró Joergen Watne Frydnes.
Según la fundación Narges Mohammadi, gestionada por su familia, la activista se desmayó el viernes 1 de mayo, tras varios días de hipertensión arterial y náuseas intensas.
“La activista fue trasladada de urgencia hoy a un hospital de Zanjan tras un deterioro catastrófico de su salud, que incluyó dos episodios de pérdida total de conciencia y una grave crisis cardíaca”, informó la Fundación en un comunicado publicado el viernes en su sitio web.
“Este traslado se llevó a cabo por una necesidad ineludible después de que los médicos de la prisión determinaran que su estado no podía ser atendido en el centro penitenciario, a pesar de las recomendaciones médicas vigentes de que fuera tratada por su equipo especializado en Teherán”, añadió la fundación.
El sábado no se han conocido más detalles sobre el estado de salud actual de la activista.
Su familia lucha por su vida
Hace ya varias semanas que la familia de la activista pedía su traslado a un centro médico adecuado. Según Mostafa Nili, abogado de Mohammadi, las autoridades rechazaron la solicitud de que fuera trasladada a la capital.
La decisión de trasladarla al hospital este viernes es “un acto desesperado de última hora, que podría llegar demasiado tarde para atender sus necesidades críticas” denunció la familia, citada por la fundación.

Mohammadi, de 54 años, tiene problemas cardíacos crónicos y ya ha sufrido una embolia pulmonar. Sin embargo, las autoridades muchas veces se han negado a trasladarla a un hospital y la han tratado en la clínica de la prisión.
“Exigimos la retirada inmediata de todos los cargos y la anulación incondicional de todas las sentencias dictadas contra ella por su labor pacífica en defensa de los derechos humanos”, pidió la fundación.
Violaciones reiteradas de sus derechos
Narges Mohammadi es una de las activistas de derechos humanos más prominentes de Irán. En 2023, ganó el Premio Nobel de la Paz cuando estaba encarcelada por sus actividades a favor de los derechos de las mujeres y la abolición de la pena de muerte en su país.
Según Amnistía Internacional, actualmente cumple una condena de 12 años, 11 meses y 154 latigazos (entre otras sanciones) tras juicios en los que, en ocasiones, ni siquiera ha podido contar con su abogado. Además, el 8 de febrero fue condenada a siete años y medio por cargos como “reunión, conspiración y propaganda. "Todas las condenas son la consecuencia de su activismo a favor de los derechos humanos".
La organización denuncia malos tratos y tortura por parte de las autoridades iraníes, que han empeorado ampliamente una salud ya frágil.
“Durante el tiempo que lleva encarcelada, las autoridades iraníes la han sometido a tortura y otros malos tratos, además de negarle el contacto con su familia o abogados. También le han negado deliberadamente o retrasado enormemente el acceso a atención médica adecuada para sus dolores de pecho, fuertes dolores de cabeza, náuseas, vómitos, visión doble, desmayos y complicaciones de la presión arterial”, describe Amnistía Internacional.
El deterioro del estado de salud de la activista llega en un momento particularmente sensible para Irán. El país sufre un apagón de internet por parte de las autoridades desde el 28 de febrero, luego de que Estados Unidos e Israel iniciaron su guerra contra Teherán.
El poder de la República Islámica, muy debilitado tras la muerte del antiguo líder Supremo Ali Jamenei y muchos otros miembros de la cúpula, también se enfrentó a movimiento de protestas sociales a finales de diciembre de 2025, que reprimió violentamente, dejando a decenas de miles de muertos según organizaciones de derechos humanos.
En este contexto, un posible fallecimiento de Mohammadi podría actuar como el catalizador de un nuevo estallido social en el país.
Con Reuters y medios locales
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