Grupos de jóvenes franceses incendiaron papeleras y lanzaron objetos contra la Policía, que respondió con porras y gas lacrimógeno, en medio de bloqueos y protestas en cientos de institutos del país para exigir mejores condiciones.
El movimiento en los institutos, que acogen los últimos cursos de la enseñanza secundaria en Francia, ha enfurecido al Gobierno.
Los estudiantes de secundaria han organizado protestas frente a sus centros educativos desde la semana pasada para expresar sus reclamos, entre ellos los horarios, el número de alumnos por clase y la escasez de profesores, así como el exceso de calor en las aulas durante las recientes altas de temperatura.
Las manifestaciones comenzaron en la región de Île-de-France, en los alrededores de París, antes de extenderse a otras ciudades de todo el país.

Unos 338 centros educativos se han visto afectados por las movilizaciones o disturbios desde el inicio de la jornada, de los cuales 40 han sido bloqueados y en 44 se ha intentado impedir el acceso, según el Ministerio de Educación.
La jornada de este martes derivó en 40 detenciones y diez personas —estudiantes y personal educativo— resultaron heridas.
En un instituto de las afueras de la capital, los profesores formaron una cadena humana alrededor de los alumnos que protestaban para protegerlos de la Policía.
Alumnos enmascarados se concentraron frente al instituto César Baggio de Lille, en el norte de Francia, y prendieron fuego a papeleras, según informó un fotógrafo de la agencia de noticias AFP.
Además, se produjeron actos de vandalismo en marquesinas de autobús y vallas publicitarias; se lanzaron botellas, adoquines y diversos objetos contra los agentes, que respondieron disparando gases lacrimógenos.
En la ciudad occidental de Nantes, algunos jóvenes apilaron decenas de contenedores para impedir la entrada al instituto Gabriel Guist’hau, mientras que en París se produjo un tenso enfrentamiento entre 30 alumnos y un contingente policial en el instituto Arago.
También se registraron enfrentamientos similares en ciudades como Marsella, Burdeos y Lyon.
"Los jóvenes de los suburbios"
Unos 80 estudiantes se concentraron frente al instituto Lamartine de París, gritando consignas como "Más horas de clase que de sueño" y "De 8:00 a 18:00: ¿somos alumnos o estamos detenidos?".
En paralelo, se vivieron momentos de tensión en el instituto Brequigny de la ciudad de Rennes, al noroeste del país —el instituto más grande de Bretaña—, donde un centenar de estudiantes lanzaron objetos contra el edificio, según informó un videoperiodista de AFP.

Estas acciones se produjeron mientras los sindicatos organizaban una jornada de manifestaciones y huelgas a escala nacional en protesta por el presupuesto del primer ministro Sébastien Lecornu, un estrecho aliado del presidente Emmanuel Macron.
El sindicato CGT afirmó que 300.000 personas se manifestaron en toda Francia, incluidas 70.000 en la capital. La Policía cifró la participación en París en 30.000 asistentes, incluidos 8.000 bomberos. Sin embargo, el transporte público no se vio afectado de forma considerable.
"La indignación es inmensa. Advierto al Gobierno: debe atender las reivindicaciones y revisar el proyecto de presupuesto, que es peligroso para el país y nos está llevando de cabeza hacia el abismo de la recesión a 200 kilómetros por hora", declaró la líder del sindicato CGT, Sophie Binet, a 'BFM TV'.
Lecornu afirmó el lunes que cualquier escalada de las manifestaciones en los institutos sería "irresponsable" y arremetió contra el partido considerado de extrema izquierda La Francia Insumisa (LFI), al que acusó de alentar las protestas.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, señaló que el lunes se produjeron 164 detenciones y que 180 centros educativos se vieron afectados. "No podemos tolerar los excesos", expresó.

En Seine-Saint-Denis, un barrio periférico de París con bajos ingresos, el alcalde del distrito, Bally Bagayoko (LFI), se unió a una protesta de cientos de estudiantes en el Lycée Paul-Eluard.
Mientras dirigía a los estudiantes en la interpretación del himno nacional, La Marsellesa, calificó las protestas de "totalmente legítimas" y se quejó de que las zonas de bajos ingresos recibieran menos recursos que las de mayor poder adquisitivo.
"Nosotros, los jóvenes de los suburbios, estamos abandonados y desatendidos", afirmó Victoire, de 16 años, estudiante del centro, quien denunció que las condiciones del establecimiento eran "insalubres".
"A veces, la violencia puede ser legítima", declaró Bagayoko el martes a la cadena local 'BFM TV' tras negar las acusaciones de que hubiera prendido fuego a un contenedor en el centro. "Pero siempre que se pueda evitar, es mejor", añadió.
Con AFP
Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés
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