El controversial proyecto de Donald Trump para renovar la Casa Blanca y construir un salón de baile de 8.400 metros cuadrados en terrenos del ala este de la sede presidencial fue aprobado este jueves 2 de abril por la Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPC, por sus siglas en inglés). La decisión llega apenas dos días después de que un juez federal ordenara paralizar las obras hasta que el proyecto cuente con la aprobación del Congreso.
El controversial proyecto del mandatario para reformar la Casa Blanca recibió más de 32.000 comentarios —la mayoría negativos— desde todas partes del país. Los mensajes fueron enviados a la comisión, que aprobó el plan con una votación de 8 a 1, con dos comisionados que votaron “presente” y uno ausente.
¿Quiénes son los miembros de la comisión que aprobó el salón de baile?
La Comisión Nacional de Planificación—que está presidida por William Owen Scharf, uno de los exabogados personales de Trump— es uno de los dos organismos federales, junto con la Comisión de Bellas Artes, encargados de supervisar las obras civiles de gran envergadura en Washington y todo el Distrito de Columbia.
Trump se aseguró de colocar a un grupo de aliados en cargos con la responsabilidad de revisar todos los planes del proyecto del salón de baile. En octubre de 2025, el presidente destituyó a los seis miembros de la Comisión de Bellas Artes y prometió nombrar a otros nuevos que estuvieran alineados con su agenda “America First”.
Más tarde, en enero de este año, Trump reemplazó a cuatro miembros de la Comisión de Bellas Artes con personas leales, entre ellos el arquitecto que elaboró los diseños iniciales del salón; Mary Anne Carter, una aliada de Susie Wiles, jefa de gabinete de la Casa Blanca; y Chamblerlain Harris, su recepcionista de 26 años y sin experiencia formal en el campo.
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¿En qué consiste el proyecto de Trump?
Con un costo declarado de 400 millones de dólares y 8.400 metros cuadrados, el salón de baile es construido sobre un área demolida del ala Este de la residencia presidencial, construida originalmente en 1902 y ampliada cuatro décadas después, durante la Presidencia de Franklin Roosevelt. El mandatario republicano ha justificado el proyecto criticando repetidamente el uso de grandes carpas en el Jardín Sur para eventos como cenas de Estado, calificándolas de "antiestéticas" e imprácticas durante el mal tiempo.
Trump afirma que la financiación del proyecto proviene de fondos privados y que está “libre de impuestos”. Además, ha asegurado que el nuevo salón permitirá triplicar la capacidad o aforo en eventos y actos de Estado y que la estructura servirá de resguardo a una instalación que ha sido descrita como un "enorme" y ultrasecreto complejo militar subterráneo, junto con un sistema de búnkeres modernizado.
¿Por qué genera controversia?
Se trata del mayor cambio estructural en la Casa Blanca en más de 70 años. La Administración Trump ha sido sometida a presiones legales por parte de los defensores de la conservación del patrimonio histórico para que someta el proyecto del nuevo salón de baile a un proceso de revisión formal.
El martes 31 de marzo, el juez Richard León dijo que el presidente no puede construir su salón de baile sin la aprobación del Congreso. El juez León concedió una medida cautelar ante una solicitud presentada por el Fondo Nacional para la Preservación Histórica (National Trust for Historic Preservation, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro que interpuso una demanda alegando que Trump excedió su autoridad cuando ordenó la demolición de la histórica ala Este para dar paso a la construcción del nuevo edificio.
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En su sentencia, el juez León afirmó que ninguna ley federal se acerca siquiera a otorgarle al presidente la autoridad para demoler el ala Este y construir un salón de baile con fondos privados. "El presidente de los Estados Unidos es el custodio de la Casa Blanca para las futuras generaciones de primeras familias. Pero en ningún modo es el propietario!", escribió en el dictamen.
El juez León estableció un plazo de 14 días para que la orden entre en vigor con el fin de permitir que la Administración Trump apelara. Apenas horas después, el Departamento de Justicia recurrió el caso ante la Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia
Pese a la aprobación de la agencia, la sentencia del juez León y la batalla legal por el emblemático proyecto del mandatario podrían estropear su deseo de verlo terminado antes del fin de su mandato, en enero de 2029. El salón de baile de la Casa Blanca es apenas una de las transformaciones que el presidente republicano prevé para la capital del país con el objetivo de dejar tras de sí una marca duradera, mientras aún ocupa el cargo.
Con Reuters, AP, AFP, EFE y medios locales.
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