La reforma aprobada este martes 1 de septiembre, respaldada por los copresidentes Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, superó su primera votación en la Asamblea Nacional (Parlamento), pero le aguarda una segunda instancia.
Murillo había anunciado el lunes que la enmienda sería ratificada en una segunda votación a partir del 18 de enero, ya que la ley nicaragüense exige que las modificaciones constitucionales sean aprobadas por dos legislaturas distintas antes de entrar en vigor.
La reforma también amplía los mandatos de los copresidentes y otros cargos electos, así como de los jefes del ejército y la policía, de seis a siete años.
El 19 de julio, Ortega declaró públicamente que "no habrá más elecciones" en Nicaragua para evitar que la oposición "vuelva a tomar el gobierno".
Varias naciones de la región han criticado la iniciativa de Ortega y señalado que se trata de una medida antidemocrática.
Estados Unidos, por su parte, emprendió una cruzada para que la comunidad internacional aisle al Gobierno nicaragüense. Panamá retiró a su embajador de Managua.
Hace dos años, el partido gobernante aprobó una reforma que extendió el mandato presidencial de cinco a seis años y elevó a Murillo, entonces vicepresidente del país, al cargo de copresidente. Asimismo, pospuso las elecciones presidenciales, originalmente programadas para finales de este año, hasta finales de 2027.
Ortega, exguerrillero de izquierda, asumió su cuarto mandato consecutivo en enero de 2022, tras ganar unas elecciones controvertidas el noviembre anterior. Próximo a cumplir 81 años, Ortega contribuyó al derrocamiento de la familia Somoza a finales de la década de 1970 y, con casi dos décadas en el poder, es el líder que más tiempo ha permanecido en el cargo en América.
Nicaragua atraviesa una profunda crisis política desde abril de 2018, cuando el Gobierno reprimió una serie de protestas antigubernamentales, dejando más de 300 muertos y miles de heridos, y provocando un éxodo masivo de nicaragüenses .
Con Reuters
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