La soberanía de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, no está comprometida tras el acuerdo anunciado el viernes por el presidente Donald Trump, que otorga a Estados Unidos una mayor presencia militar en la isla del Ártico, según defendieron este sábado 19 de septiembre las autoridades danesas y groenlandesas.
"El acuerdo reconoce la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad territorial y el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación", señaló en sus redes sociales el presidente autonómico de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, quien sostuvo que el trato no solo favorece la "seguridad colectiva, sino también el desarrollo continuo del país".
Aunque no se han revelado los detalles del pacto, Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia adelantaron a última hora del viernes que permite a Washington desarrollar una importante presencia militar en la isla, al tiempo que prohíbe a sus adversarios construir sus propias bases castrenses en ese territorio.
Dinamarca y Estados Unidos ya mantienen un acuerdo de seguridad de larga data que ha permitido a Washington desplegar fuerzas en Groenlandia —principalmente durante la Guerra Fría—, por lo que la novedad de esta alianza aún está por dimensionarse. Actualmente, la Casa Blanca solo cuenta con una base militar en la isla, la de Pituffik, después de décadas de reducción de su contingente.
Copenhague y Nuuk esperan que el documento constituya el fin de las amenazas del republicano, quien por meses ha manifestado su deseo de tomar el control de Groenlandia "por las buenas o por las malas", alegando motivos de seguridad nacional.
La tensión se rebajó después de que las tres partes informaran de un preacuerdo con la OTAN a finales de enero para reforzar la seguridad en el Ártico y el inicio de las reuniones del grupo de trabajo de alto nivel consensuado, que han culminado con el acuerdo revelado el viernes.
"Es de esperar que este periodo de incertidumbre dé paso a un acuerdo vinculante que refuerce la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte, y por ende, nuestra seguridad compartida dentro de la OTAN y Europa, respetando al mismo tiempo las líneas rojas del Reino (danés)", declaró el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, en un comunicado publicado en Facebook el sábado.
Firma programada en Nueva York
Aunque el presidente Donald Trump aseguró que el tratado ya fue firmado por las partes implicadas, la primera ministra danesa, Mette Fredriksen, sostuvo que la rúbrica está programada para la Asamblea General de la ONU, que se desarrollará del 22 al 28 de septiembre de 2026 en Nueva York.
"La semana que viene podría ser una buena semana para Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos", anotó el titular de Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen. Una vez firmado, el texto deberá ser refrendado mediante los respectivos mecanismos parlamentarios antes de entrar en vigor.
Con los pormenores del texto sin revelar, la retórica de la Casa Blanca y las autoridades de la Administración groenlandesa apuntan a revalidar el control que cada uno tendrá sobre el territorio del Ártico, al que Trump se ha referido en el pasado como un "pedazo de hielo".
Las declaraciones de Copenhague y Nuuk llegan como una atenuación de las palabras que el republicano escribió el viernes en su red social, Truth Social, donde aseguró que "Estados Unidos tendrá para siempre la capacidad total de hacer lo que sea necesario en Groenlandia para garantizar y defender la seguridad de Groenlandia y de los Estados Unidos de América".

Según Trump, el pacto "no tiene fin", por lo que se mantendría vigente incluso en caso de una eventual independencia de Groenlandia, cuyo pueblo tiene reconocido el derecho a la autodeterminación respecto de Dinamarca.
Dinamarca y Groenlandia han insistido repetidamente en que la soberanía de Groenlandia no está en venta. "El acuerdo refleja lo que hemos dicho desde el principio, que se reconozca la posición de Groenlandia y su derecho de autodeterminación", insistió a la televisión pública danesa el ministro de Exteriores groenlandés, Múte B. Egede.
Veto a China y Rusia
Donald Trump ha invocado reiteradamente la seguridad nacional para justificar su apetito expansionista sobre la isla del Ártico, ante el temor de que este territorio, a medio camino entre Norteamérica y Europa, sea aprovechado por China o Rusia con fines militares o comerciales.
Groenlandia, con unos 56.000 habitantes y considerada la isla más grande del mundo, ha ganado importancia estratégica por el aumento de la competencia en el Ártico, el interés por sus recursos minerales —incluidos materiales críticos— y el deshielo, que abre la posibilidad a nuevas rutas marítimas.
Washington teme que Rusia amplíe su actividad militar en la región y que China gane influencia mediante inversiones en minería, puertos, aeropuertos o telecomunicaciones.

Tras su regreso a la Casa Blanca, Trump instó a Dinamarca a vender la isla a Estados Unidos. Cuando Copenhague se negó, el republicano deslizó la posibilidad de tomar la isla por la fuerza militar, sin considerar que Dinamarca es un aliado de la OTAN, la alianza en defensa que también integra Washington.
Un funcionario del Departamento de Estado de EE. UU., citado bajo anonimato por la agencia AP —al no estar autorizado para comentar sobre el tema—, detalló que el acuerdo anunciado prohíbe cualquier base militar en Groenlandia no perteneciente a la OTAN y limita las inversiones de adversarios en la isla, con especial énfasis en Beijing y Moscú.
Leer tambiénGroenlandia: los datos históricos que contradicen el discurso de Trump en Davos
Dinamarca y Groenlandia no confirmaron explícitamente ninguno de los detalles de las declaraciones de Trump, ni proporcionaron más información sobre el contenido del acuerdo o los derechos y obligaciones de las partes.
Con Reuters, AP y EFE
Compartir esta nota