Al menos seis países han visto pasar drones rusos sobre sus espacios aéreos en el curso de la invasión a Ucrania. En la mayoría de los casos, han desplegado aviones cazas como medida disuasiva y de prevención, pero solo uno de ellos, Rumania, ha procedido al derribo de este tipo de artefactos, una nueva forma de abordar las implicaciones del conflicto que ya ha comenzado a profundizar las diferencias con Moscú.
"Es inadmisible e intolerable que la Federación Rusa continúe violando el espacio aéreo de Rumania, que es, al mismo tiempo, el espacio aéreo de la OTAN y de la Unión Europea”, escribió en X el presidente Nicusor Dan el pasado 26 de julio.
Ese fue el tercer día consecutivo de interceptación de aeronaves no tripuladas sobre los cielos de Rumania, una serie de episodios que marcan la primera vez que se aplica la controvertida Ley sobre el Control del Uso del Espacio Aéreo Nacional.
El instrumento, aprobado en mayo de 2025, autoriza neutralizar drones, bien sea mediante el bloqueo de señales o, como en los casos de la semana pasada, a través del uso de fuerza cinética como último recurso, si se considera que los artefactos representan un riesgo para la población en tierra.
Al menos 19 drones han entrado en el espacio aéreo rumano solo este año, pero ha habido 50 incidentes de avistamientos o caída de fragmentos, de acuerdo con cifras del Ministerio de Defensa de este país.
En mayo de este año, un avión no tripulado ruso que iba en dirección a Ucrania quedó errante e impactó contra un edificio de apartamentos en la ciudad portuaria rumana de Galati, causando heridas a una mujer y su hijo y desatando preocupaciones de que la guerra pudiera extenderse más allá de los dos países involucrados.

Rumania comparte 650 km de frontera terrestre con Ucrania y está particularmente expuesta ahora que Moscú ha comenzado a intensificar sus ataques contra puertos ucranianos al otro lado del río Danubio.
También en mayo, cazas de la OTAN pertenecientes a la Fuerza Aérea rumana derribaron un dron ucraniano extraviado en el espacio aéreo de Estonia, un episodio por el que Kiev pidió disculpas, afirmando que se trataba de un “incidente no intencionado”, sin ofrecer mayores explicaciones.
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Un instrumento teñido de polémica
La ley de control del espacio aéreo fue aprobada a pesar de la fuerte oposición de los partidos de ultraderecha AUR, POT y SOS, que controlaban para el momento un tercio del Parlamento e incluso llevaron el instrumento ante la Corte Constitucional, en un intento por anularlo.
Estas facciones desataron fuertes campañas de desinformación, a las que el Ministerio de Defensa tuvo que responder mediante mecanismos de verificación. Argumentaban que la aplicación de la ley significaba “ceder la soberanía” a potencias extranjeras como Francia y advertían sobre los riesgos de que condujera a una escalada militar, arrastrando a Rumania y a la OTAN en general a un conflicto abierto con Moscú.
Ahora, finalmente, Bucarest ha echado mano de las facultades que el instrumento le concede, en una decisión que analistas ven como un cambio de enfoque, destinado a advertir a Moscú que hay una nueva postura no solo en Rumania, sino en toda la OTAN.
"Esto era de alguna manera una especie de detonante psicológico, para decir: 'Vale, ya basta'", asegura Radu Tudor, analista militar citado por la agencia AP.
"Hasta ahora, probablemente fue una decisión aliada en la OTAN no responder con potencia de fuego, porque de algún modo suponía un peligro de escalada. Creo que no es solo un cambio de actitud de Rumania, creo que es un cambio de actitud en la OTAN", agregó Tudor.
Según lo dejó ver el ministro de Defensa rumano, Radu Miruta, en una publicación en Facebook, es una política que ha llegado para quedarse: "Rumania seguirá defendiendo firmemente su soberanía y espacio aéreo, pero estas provocaciones deben cesar”.
El Estado Mayor del Ejército rumano apuntó el 24 de julio, cuando se produjo la primera interceptación, que los ataques rusos alrededor del puerto ucraniano de Odessa se habían intensificado antes de la temporada de cosecha, añadiendo más presión sobre las rutas energéticas y comerciales cruciales en el Mar Negro.
Además de los cazas que derribaron el dron ucraniano en Estonia, hay pilotos y aviones rumanos destacados en Lituania, como una forma de aumentar las capacidades de ataque de la Alianza Atlántica.
"Los derribos se producen mientras la OTAN, Rumania y otras naciones adquieren activamente interceptores basados en tierra para mejorar las capacidades de defensa aérea aliadas y nacionales", indicó el coronel del Ejército estadounidense Martin O’Donnell, portavoz del cuartel general militar de la OTAN, citado por Reuters.
Rumania y Polonia comenzaron a adquirir a finales del año pasado sistemas MEROPS, que permiten desplegar drones cortos para derribar aviones no tripulados y se espera que estos dispositivos sean utilizados también por Dinamarca, como una forma de dejar claro ante el Kremlin que las defensas del flanco oriental de la OTAN están bien armadas, desde Noruega, en el norte, hasta Turquía en el sur.
Además, Rumania se ha adherido al programa SAFE de Unión Europea, un instrumento de financiación para gasto militar que ofrece préstamos a largo plazo para la compra de armamento.
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Moscú prepara su respuesta
Los incidentes del pasado fin de semana en Rumania llevaron al Ministerio de Exteriores de ese país a citar el 27 de julio al embajador ruso en Bucarest, para trasladarle una protesta formar, por considerar que Moscú "tiene la responsabilidad exclusiva de todos estos graves incidentes”.
"La parte rusa descubrió lo que ya sabía: los drones derribados en territorio rumano les pertenecen (…) Los fragmentos de drones recuperados por el Ministerio de Defensa Nacional y la investigación en curso de la Fiscalía confirman su origen ruso más allá de toda duda”, escribió la canciller Oana Toiu en X.
Today at @MAERomania, the Russian side learned what they already knew: the drones downed on Romanian territory belong to them.
Drone fragments recovered by the Ministry of National Defence and the ongoing prosecutor investigation confirm their Russian origin beyond any doubt. pic.twitter.com/8PHTPcU1XN
— Toiu Oana (@oana_toiu) July 27, 2026
Posteriormente, la Cancillería procedió a expulsar a un funcionario de la delegación, en respuesta a lo que el país ha percibido como violaciones de su espacio aéreo.
La embajada rusa respondió afirmando que "nunca ha dirigido ni dirige drones de combate" al territorio rumano, calificando las acusaciones de “completamente infundadas” y prometiendo que "una expulsión no provocada de un empleado ruso no quedará sin respuesta".
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Con AP, Reuters y EFE
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