Venezuela y Nicaragua, dos países de América Latina, se encuentran entre los más corruptos del mundo, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, elaborado por Transparencia Internacional.
El informe, que evalúa a 182 países y territorios, evidencia que la gran mayoría de los Estados no logra frenar la corrupción en el sector público. Más de dos tercios de los países obtienen menos de 50 puntos, siendo una clara señal de debilidad institucional, falta de rendición de cuentas y erosión de las normas democráticas.
Desde su creación en 1995, el IPC se ha consolidado como el principal indicador global sobre corrupción en el sector público. La edición 2025 confirma una tendencia negativa que se viene profundizando desde hace más de una década. El número de países con puntuaciones superiores a 80 (considerados entre los menos corruptos) se redujo de 12 hace diez años a solo cinco en la actualidad.
Este retroceso no se limita a países con instituciones frágiles. El informe subraya que las democracias consolidadas, tradicionalmente mejor posicionadas en materia de transparencia, también muestran un deterioro significativo. Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y varios países europeos figuran entre los casos más destacados de esta caída.
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América Latina: estancamiento, retrocesos y crimen organizado
El continente americano no mostró avances en la lucha contra la corrupción en 2025. La puntuación media regional se ubicó en 42 puntos, en línea con el promedio mundial.
Según Transparencia Internacional, 12 de los 33 países de la región empeoraron considerablemente desde 2012.
Venezuela y Nicaragua se mantienen entre los países más corruptos del mundo.
Venezuela ocupó el puesto 180 de 182 países, con apenas 10 puntos, superada solo por Somalia y Sudán del Sur. El informe califica al país como una “autocracia plena”, donde la corrupción es sistémica y atraviesa todos los niveles del Estado.
Según el informe, en Venezuela las instituciones de control carecen de independencia y las empresas estatales han sido utilizadas para beneficio personal de los dirigentes. La petrolera estatal PDVSA habría perdido más de 10.000 millones de dólares en esquemas irregulares vinculados a divisas y criptomonedas.
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Uruguay, el mejor posicionado de la región
Uruguay ratificó su posición como la democracia más sólida de América Latina, con 73 puntos, aunque registró un retroceso de tres unidades respecto al informe anterior.
Junto con Canadá y Barbados, el país sudamericano lidera el ranking regional, pero Transparencia Internacional advierte que incluso estos países no están exentos de los efectos del crimen organizado.
La ONG señala que la inacción gubernamental en la región ha permitido el avance de redes criminales que golpean con fuerza las instituciones democráticas. En Uruguay, el crecimiento limitado de los indicadores de transparencia y la crisis del sistema penitenciario son factores de preocupación.
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El Salvador y Ecuador, con debilitamiento de libertades
El informe también alerta sobre el declive de la transparencia y las libertades cívicas en países como El Salvador y Ecuador.
El Salvador obtuvo 32 puntos, y Transparencia Internacional denuncia que las restricciones impuestas a las ONG y la hostilidad hacia medios independientes reducen la supervisión ciudadana y la capacidad de exigir responsabilidades al Gobierno.
Leyes como la de Agentes Extranjeros son señaladas como herramientas para el control autoritario, al permitir sanciones discrecionales, vigilancia estatal y censura.
Estados Unidos, con datos preocupantes
Más allá de su propia puntuación, el retroceso de Estados Unidos tiene un efecto simbólico. El debilitamiento de la FCPA y los recortes a la ayuda a la sociedad civil en el extranjero han sido interpretados por otros gobiernos como una señal para restringir aún más a ONG, periodistas y activistas.
Desde 2015, Estados Unidos perdió 12 puntos en el IPC, una caída que refleja una pérdida de liderazgo en la promoción de estándares anticorrupción a nivel internacional.
Democracias en retroceso y los liderazgos debilitados
Transparencia Internacional advierte que la ausencia de un liderazgo político firme está debilitando la lucha global contra la corrupción. Según el informe, las democracias, que suelen contar con mejores herramientas anticorrupción que las autocracias, están perdiendo terreno debido a la inacción gubernamental, el debilitamiento de la independencia judicial y los ataques a las voces críticas.
“Nuestros datos muestran que las democracias, típicamente más sólidas en materia de anticorrupción que las autocracias o las democracias con deficiencias, están experimentando un preocupante deterioro de su desempeño”, indicaron desde la organización.
Por ejemplo, Estados Unidos alcanzó en 2025 su puntuación más baja histórica, con 64 puntos. El informe señala con preocupación acciones dirigidas contra voces independientes y medidas que socavan la independencia judicial. Además, la congelación temporal y el debilitamiento de la aplicación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) son interpretados como una señal de tolerancia hacia prácticas empresariales corruptas, con impacto más allá de sus fronteras.
Canadá, con 75 puntos, y Nueva Zelanda, con 81, también registraron descensos. En Europa Occidental, países como Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80) muestran retrocesos sostenidos desde 2012, en un contexto de estancamiento de las reformas anticorrupción.
Europa con una respuesta anticorrupción diluida
El informe destaca que en Europa Occidental y la Unión Europea, 13 países han experimentado un deterioro significativo en sus puntuaciones desde 2012, mientras que solo siete han logrado mejoras sustanciales.
En diciembre de 2025, la UE aprobó su primera Directiva Anticorrupción con el objetivo de armonizar las leyes penales, aunque el resultado final fue considerado poco ambicioso.
Algunos Estados miembros, como Italia, bloquearon la penalización del abuso de poder por parte de funcionarios públicos, lo que derivó en un marco normativo con escasa claridad y aplicabilidad. Para Transparencia Internacional, esta falta de decisión política ha limitado el impacto real de la directiva.
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Hungría y Serbia, los casos más críticos en Europa
Hungría se mantuvo por cuarto año consecutivo como el país más corrupto de la Unión Europea, con una puntuación de 40 puntos. Desde 2012, bajo el Gobierno de Viktor Orbán, el país perdió 15 puntos, la mayor caída registrada dentro del bloque comunitario.
Según Transparencia Internacional, la corrupción en Hungría es de carácter sistémico y está profundamente arraigada a nivel institucional.
Serbia, por su parte, se posicionó como el país más corrupto de los Balcanes y uno de los peores de Europa, con 33 puntos. La ONG vincula este resultado a la debilidad del poder judicial, la opacidad en grandes proyectos de inversión y las presiones políticas sobre fiscales y jueces.
Las protestas masivas iniciadas en 2024 son una muestra del creciente descontento social frente a una corrupción percibida como endémica.
La reducción del espacio cívico como factor de alarma
Uno de los ejes centrales del IPC 2025 es la relación directa entre corrupción y restricción de libertades. Desde 2012, 36 de los 50 países con mayores descensos en el índice también experimentaron una reducción del espacio cívico.
Las restricciones a la libertad de expresión, asociación y reunión dificultan el trabajo de periodistas, ONG y denunciantes.
Países como Georgia, Indonesia y Perú han aprobado leyes que limitan el acceso de las organizaciones civiles a financiamiento o debilitan su capacidad de supervisión.
En otros casos, como Túnez, la presión se ejerce a través de mecanismos administrativos y judiciales sin necesidad de nuevas leyes restrictivas.
Los capítulos de Transparencia Internacional en Rusia y Venezuela se vieron obligados a exiliarse debido a la represión. Según el informe, estos entornos silencian a los críticos y generan riesgos reales: desde 2012, 150 periodistas que investigaban corrupción en países sin conflictos armados fueron asesinados, casi todos en contextos de alta corrupción.
Asia y el caso de Indonesia
En Asia, Indonesia cayó diez puestos en el ranking y se ubicó en el lugar 109, con una puntuación de 42. Según Transparencia Internacional, el descenso está vinculado al debilitamiento de la supervisión de la sociedad civil, la supresión de libertades y el aumento de casos de soborno y nepotismo.
El informe señala que la falta de transparencia en decisiones gubernamentales y la persistencia de prácticas clientelares han contribuido a la percepción negativa entre empresarios y expertos.
Países con avances sostenidos
Sin embargo, no todos los resultados son negativos en este informe. Desde 2012, 31 países han mejorado significativamente sus puntuaciones. Entre ellos destacan Estonia, Corea del Sur y Seychelles, cuyos avances se atribuyen a reformas sostenidas, fortalecimiento de instituciones de control y consensos políticos en favor de la transparencia.
La digitalización de servicios públicos, la profesionalización de la función pública y la integración de estándares internacionales son mencionados como factores clave en estos progresos.
Un llamado urgente a la acción
François Valérian, presidente de Transparencia Internacional, subrayó que la corrupción no es inevitable y que existen herramientas claras para exigir responsabilidades al poder. La organización hizo un llamado a los gobiernos para que actúen con integridad, refuercen la transparencia y protejan el espacio cívico.
“Nuestra investigación y experiencia como movimiento global que lucha contra la corrupción demuestran que existe un plan claro para exigir responsabilidades al poder por el bien común, desde procesos democráticos y supervisión independiente hasta una sociedad civil libre y abierta”, indicó Valérian, según publicó la organización.
Y añadió que “en un momento en que presenciamos un peligroso desprecio por las normas internacionales por parte de algunos Estados, hacemos un llamamiento a los gobiernos y líderes para que actúen con integridad y cumplan con sus responsabilidades para garantizar un futuro mejor a las personas de todo el mundo”.
Entre sus recomendaciones, Transparencia Internacional destaca la necesidad de un liderazgo político renovado, la protección de periodistas y denunciantes, y el cierre de las lagunas legales que permiten el flujo transfronterizo de dinero corrupto.
Con EFE y Reuters
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