Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos no se han aflojado. De hecho, la captura del principal socio de La Habana, el ahora depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro, ha reactivado los momentos de mayor crispación en la relación. Pero en medio de la vorágine, la perspectiva de conversaciones sigue apareciendo como un escenario probable.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, volvió a insistir este 5 de febrero, como ha hecho Washington los últimos días, en que hay un conducto diplomático abierto para el entendimiento.
"Como ya he reiterado, el presidente (Donald) Trump siempre tiene voluntad de apostar por la diplomacia, y creo que eso es algo que de hecho está teniendo lugar con el Gobierno cubano”, aseguró Leavitt.
🟡 #HechosDigital | La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Claire Leavitt, advirtió que las autoridades de Cuba deberían tener cuidado en sus declaraciones dirigidas a Estados Unidos.#FIAhn #Internacionales #EEUU pic.twitter.com/OWmTwVLe1J
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Pero la funcionaria reinstaló a Washington en una posición de fuerza, al recordar que “dado que el Gobierno cubano está en sus últimas y que el país está a punto de colapsar, deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de los Estados Unidos”.
La Habana ha vuelto a negar que haya conversaciones en curso, como ha afirmado Donald Trump, pero por segunda vez en medio del mayor empeoramiento de relaciones en los últimos tiempos, ha dejado ver su disposición a dialogar.
En una conferencia de prensa convocada este 5 de febrero, el presidente Miguel Díaz-Canel se pronunció en el mismo sentido que un par de días atrás lo hizo su vicecanciller Carlos Fernández de Cossio, al afirmar que Cuba “está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos” y que su objetivo es construir “una relación entre vecinos civilizada” y de “beneficio mutuo”.
VIDEO | El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que la isla "está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos" sobre "cualquier tema", para construir "una relación entre vecinos civilizada" y de "beneficio mutuo". pic.twitter.com/CabV79X7PR
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“¿Con qué condiciones? Sin presiones, bajo presiones no se puede dialogar, sin precondicionamiento, en una posición de iguales”, exigió Díaz-Canel, en una alocución en la que también anunció medidas de contingencia similares a las del denominado “periodo especial”, para hacer frente a la crisis energética que se profundizará en los próximos días.
¿Están o no listos para sentarse a negociar Trump y Díaz-Canel, como lo propuso la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum? A pesar de las versiones encontradas, muchas pistas apuntan a que es el momento indicado para el acercamiento.
Cuba en circunstancias extremas
En su inusitada aparición televisiva de este 5 de febrero con los medios, Díaz-Canel reconoció que la isla no recibe combustible desde diciembre pasado.
La fecha coincide con los últimos días en Miraflores de Nicolás Maduro, extraído por fuerzas Delta estadounidenses el 3 de enero para responder a acusaciones de tráfico de drogas ante un tribunal de Nueva York.
Expertos estiman que de los 110.000 barriles de petróleo diarios que Cuba necesita para satisfacer su demanda energética, 30.000 eran provistos por Venezuela, un suministro que se ha cerrado abruptamente con la llegada al poder de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que gobierna bajo fuertes presiones por parte de Trump.
Kenia Montoya, una residente de Santa Cruz del Norte que conversó con la agencia AP, describió la situación de la isla de forma más elocuente que cualquier pieza de retórica política. La mujer de 50 años relató que acaba de arrancar la puerta de madera de su baño para usarla como leña y cocinar la comida de sus hijos.
"Las cosas están empeorando para nosotros ahora. No nos suministran petróleo. No nos suministran comida. ¿Dónde nos deja eso, entonces?", se preguntó Montoya.
Cuba se encuentra probablemente en su posición más vulnerable desde los años 90, cuando el colapso de la Unión Soviética dejó a la isla sin el soporte de su principal socio político.
"La crisis es de una envergadura mayor, sobre todo porque la reserva de buena voluntad del Gobierno hacia la población, que se mostró en otros momentos delicados como el 'periodo especial', parece menor", advierte Arturo López-Levy, profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Holy Names de Oakland, California.
"En otros momentos había la expectativa de que el Gobierno iba a implementar reformas, iba a producir cambios, pero ahora la situación es mucho más desesperada, porque sin energía no hay posibilidad de mover el país", agrega López-Levy.
¿Es la circunstancia propicia para que La Habana se abra a lo que Díaz-Canel condicionó como un diálogo desde una “posición de respeto a la soberanía y la autodeterminación”?
Leduán Ramírez, analista político que conversó con France 24, duda de la que calificó como “una comparecencia muy opaca, muy a tono con la narrativa de la dirigencia cubana de victimizarse y achacar a factores externos la situación cubana”.
Para Ramírez, la apertura al diálogo es una “apuesta a alargar la situación”, a la espera de un debilitamiento de la posición del interlocutor, “bien sea por las elecciones de medio término o por una posible victoria demócrata en las próximas elecciones presidenciales”.
Sin embargo, Ramírez advierte que Cuba podría estar sola en este esfuerzo por sobrevivir a la presión de Trump, que ha amenazado con aranceles punitivos a los países que vendan petróleo a la isla.
“El Gobierno ha perdido muchos aliados, en parte por no pagar créditos”, asegura el analista, que también achaca el aislamiento a los desafíos internos de los socios tradicionales, “Rusia en su guerra con Ucrania y China en su guerra arancelaria en Estados Unidos”.
López-Levy se apunta también a la duda sobre la naturaleza de los acercamientos: "Hay una reiteración de que el esquema de esas conversaciones es en el marco de la Ley Helms, según la cual, cualquier acuerdo con Cuba es para que se produzca un cambio de régimen impuesto desde Estados Unidos. Con esa premisa es muy difícil que el Gobierno cubano pueda negociar".
Según el experto, la rigidez de ese marco impide avanzar en otros temas de interés común como la migración, la excarcelación de presos políticos o el narcotráfico.
"De acuerdo con (el secretario de Estado Marco) Rubio y los sectores afines a él, negociar fuera de ese marco manda una mala señal de que Estados Unidos podría tener una convivencia con un régimen ante el cual el único objetivo que se plantean es el derrocamiento", agrega López-Levy.
Entre el respiro y la asfixia
Otras señales sugieren una bocanada de oxígeno para alentar resultados favorables en un eventual acercamiento.
Trump apuesta a un colapso espontáneo y descarta opciones de fuerza como las que aplicó en Venezuela.
“No creo que necesitemos ninguna acción", dijo el presidente estadounidense el 4 de enero, un día después de la captura de Maduro. "Cuba parece que está a punto de caer, se está hundiendo definitivamente. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibía todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano”.
Pero al mismo tiempo que espera esa implosión, Trump parece estar mostrando señales de querer aflojar la presión.
El principal oficial de asistencia de la Administración Trump, Jeremy Lewin, anunció este 5 de febrero un incremento en la ayuda humanitaria destinada a la isla para contribuir a paliar las consecuencias del huracán Melissa.
Luego de un primer desembolso de tres millones de dólares con esos fines, Lewin anticipó un segundo envío por el orden de los seis millones, que será entregado a través de la iglesia católica, sin interferencia de La Habana.
Paralelamente, la agencia Reuters dio cuenta de un calendario de envío supervisado por Estados Unidos, según el cual desde Venezuela estaría a punto de zarpar, o habría zarpado recientemente, un tanquero cargado con 150.000 barriles de gasolina con destino a Cuba.
¿Pueden ser estas medidas de alivio un incentivo para mejorar la disposición del Gobierno cubano en una eventual negociación?
Al mismo tiempo, México busca una forma de aliviar las urgencias energéticas cubanas sin que esto implique exponerse a las represalias de Estados Unidos, según confirmaron fuentes del Gobierno de Claudia Sheinbaum a la agencia Reuters.
De acuerdo con esa versión, funcionarios mexicanos estarían tratando de obtener mayor claridad por parte de Washington sobre el alcance de la medida de aranceles punitivos de Trump, para determinar si hay una forma de asistir a la isla sin arriesgarse a que su propia política comercial pague las consecuencias.
"Hay conversaciones casi un día sí, un día no", indicó una de las fuentes, que habló bajo condición de anonimato. "México no quiere que se impongan aranceles, pero también es firme en su política de ayudar al pueblo cubano".
"Imponer aranceles a los países que suministran petróleo a Cuba podría desencadenar una crisis humanitaria de gran alcance, afectando directamente a hospitales, alimentos y otros servicios básicos para el pueblo cubano, una situación que debe evitarse mediante el respeto al derecho internacional y el diálogo", había advertido Sheinbaum el 30 de enero.
La alerta fue replicada menos de una semana después por el secretario general de la ONU António Guterres, que a través de su vocero Stéphane Dujarric advirtió sobre un “colapso” humanitario como consecuencia de la interrupción de los suministros de crudo.
Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado ni la Presidencia mexicana respondieron a preguntas de Reuters al respecto, pero una eventual flexibilización podría ser utilizada por Washington como una estrategia para apuntalar el éxito de sus posiciones si el diálogo propuesto por Sheinbaum llegara a darse.
Con Reuters, EFE y AP
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