"Lamentablemente, el número de mártires ha llegado a 400 hasta el momento", declaró el portavoz adjunto del régimen talibán, Hamdullah Fitrat, en un comunicado oficial.
Según detalló, los equipos de rescate continúan recuperando cadáveres calcinados entre los escombros del complejo hospitalario, que quedó reducido a cenizas en gran parte mientras los pacientes dormían.
El principal portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, fue más allá en una entrevista con la cadena afgana 'TOLOnews' y acusó a Pakistán de emplear "tácticas israelíes" al atacar deliberadamente infraestructuras médicas y afirmó que el incidente elimina cualquier posibilidad de resolución diplomática.
"Con este ataque al hospital del Gobierno afgano, Pakistán ha cruzado una línea roja", subrayó Mujahid, en referencia a la soberanía violada y las víctimas civiles.
La amenaza de represalia no es nueva. La semana pasada, el ministro de Defensa afgano, Mohammad Yaqoob Mujahid, ya había advertido que las tropas talibanas estaban preparadas para una "guerra de diez años" y que cualquier agresión contra Kabul sería respondida con una ofensiva directa sobre la capital paquistaní.
Pakistán niega haber atacado un hospital y atribuye las explosiones a armamento oculto
Por su parte, el Gobierno de Pakistán rechazó categóricamente las acusaciones y negó haber bombardeado un centro médico.
En un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión, Islamabad insistió en que sus operaciones fueron "altamente precisas y focalizadas" contra objetivos insurgentes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), grupo al que responsabiliza de numerosos atentados en territorio paquistaní y al que acusa de contar con refugio y apoyo en Afganistán.
"La afirmación del portavoz talibán es otra notificación errónea de los hechos para engañar a la opinión pública. Nuestros ataques se centraron en instalaciones militares e infraestructura de apoyo terrorista, incluyendo almacenes de material del TTP", señaló el comunicado paquistaní.
Islamabad añadió que las detonaciones secundarias registradas en cadena tras los impactos iniciales confirman que el edificio albergaba armamento pesado y municiones, lo que explicaría las múltiples explosiones y el alto número de víctimas reportado por los talibanes.
Además, calificó el lugar como una "infraestructura de apoyo terrorista" y rechazó la denominación de "centro de rehabilitación de drogadictos" como un intento de manipular la opinión pública y encubrir el presunto apoyo talibán al terrorismo transfronterizo.
Pakistán también utilizó el término despectivo "Fitna al-Khawarij" para referirse a los militantes que, según Islamabad, actúan como peones de intereses externos, presuntamente de India según Islamabad, para desestabilizar su territorio desde suelo afgano.
Noticia en desarrollo…
Compartir esta nota