Aunque muchos visitantes llegan atraídos por el Morro y sus paisajes costeros, Montecristi guarda otro tesoro menos explorado: su centro histórico. El famoso reloj de la ciudad es apenas una de las muestras más visibles de un patrimonio que recuerda los años de prosperidad que marcaron a esta provincia.

Recorrer sus calles es encontrarse con casas que parecen detener el tiempo, con una fuerte influencia francesa y caribeña, donde cada balcón, ventana y fachada conserva parte de la historia de sus antiguos habitantes.

Acento realizó un recorrido por Montecristi para descubrir esta riqueza arquitectónica; estas fotografías muestran una ciudad que conserva entre sus paredes la memoria de otra época.

Cuando se habla de la arquitectura de Montecristi, es común escuchar la referencia al estilo “victoriano”.

En Montecristi, esa herencia se refleja en calles amplias, trazados urbanos ordenados, viviendas de una y dos plantas construidas en madera, techos inclinados a varias aguas, galerías alrededor de las casas, ventanas verticales sobresalientes y detalles ornamentales como las guardamalletas.

Una combinación de elementos que dio forma a una arquitectura antillana con una identidad propia y que influyó en el desarrollo de la vivienda popular dominicana.

El conjunto arquitectónico convierte a Montecristi en un destino donde la historia no solo se lee en libros, sino que también se observa en sus calles.

EN ESTA NOTA

Osmil Crooke

Editora Multimedia

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