El próximo martes 15 de julio se cumplirán exactamente 150 años del fallecimiento de Juan Pablo Duarte Diez, el Padre de la Patria dominicana, quien murió en Caracas, Venezuela, en 1876, lejos de la tierra que amó y por cuya independencia entregó su vida entera.
Para honrar esta fecha, el escritor y promotor cultural Gerardo Sepúlveda convoca a la ciudadanía a escuchar y difundir una pieza musical preparada especialmente para la ocasión: un merengue clásico de contenido actualizado, arreglado por el músico Orlando "Papín" Cordero, titulado "150 años del fallecimiento de Juan Pablo Duarte con la melancolía del tambor".
"El país se ha desviado de sus esencias originales"
"Una oportunidad de volver a sembrar a Duarte en nuestros corazones y conciencias, porque el país que él quiso se ha desviado y desnaturalizado de sus esencias originales", expresó Sepúlveda al presentar la iniciativa.
Para el promotor, rescatar la figura del Patricio no es un ejercicio nostálgico, sino una necesidad urgente: "Hoy nuestro país se encamina lejos de las pautas trazadas por nuestros padres fundadores. Rescatar y encumbrar a Duarte se hace indispensable para darle el giro que el país necesita".
El merengue como puente entre historia y presente
La elección del merengue, género declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, como vehículo para este homenaje no es casual.
El arreglo de Orlando "Papín" Cordero fusiona la cadencia tradicional del tambor dominicano con un mensaje que interpela al ciudadano de hoy, tendiendo un puente entre el ideario duartiano del siglo XIX y las realidades del país en 2026. La composición busca llegar a nuevas generaciones a través de un formato accesible y emotivo, recordando que Duarte no solo fue el arquitecto de la independencia nacional del 27 de febrero de 1844, sino también el visionario de una república soberana, justa y libre de toda tutela extranjera.
Quién fue Juan Pablo Duarte
Juan Pablo Duarte Diez nació en Santo Domingo el 26 de enero de 1813. Fundó la sociedad secreta La Trinitaria en 1838 y fue el principal ideólogo de la independencia dominicana. Perseguido, exiliado y olvidado por los mismos que se beneficiaron de su lucha, murió en la pobreza en Caracas el 15 de julio de 1876, a los 63 años.
Sus restos fueron repatriados en 1884 y descansan en el Altar de la Patria, en el Parque Independencia de Santo Domingo, como símbolo eterno de una nación que aún busca estar a la altura de quien la concibió.
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