El historiador, abogado e intelectual Wenceslao Vega se ha ido, y lo hizo silenciosamente, sin llamar la atención y con la humildad que le caracterizó en todos los actos de su vida.

Pocas personas de su nivel, de su compromiso, de su capacidad, han sido tan silenciosos e invisibles como Wenceslao. Conoció la historia dominicana profundamente, y escribió sobre ella. Conoció el derecho constitucional dominicano y el derecho civil, como pocos, y escribió sobre estos temas, dejando un conocimiento y una cátedra sin parangón.

Fue militante político en su juventud, pese a las funciones y responsabilidades políticas de su padre en la dictadura de Trujillo, el escritor, abogado, rector y diplomático dominicano Julio Vega Batlle, Wenceslao se convirtió en antitrujillista, y se adhirió al Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Fue hecho peso, torturado, junto al hijo del presidente provisional Rafael F. Bonelly, y salvó milagrosamente su vida, y fue deportado hacia Puerto Rico, donde insistió en sus inquietudes y preocupaciones democráticas.

Fue el hermano mayor de Bernardo Vega, y le dio ejemplo de virtudes intelectuales e históricas, y nunca hizo galas de su primacía, de su sabiduría.

Los libros de Wenceslao Vega son modestos, y en cantidad mucho menos que los publicados por Bernardo, pero tienen una extraordinaria consistencia. Es de los historiadores que escribió sobre las tierras comuneras dominicanas, que profundizó sobre el constitucionalismo dominicano y la influencia que en nuestra constitución tuvo la Constitución de Cádiz de 1812. Wenceslao no era hombre de promoción, de publicidad o de venderse al ánimo de los otros. Observaba, anotaba, reía, y volvía a su lugar con la tranquilidad de un monje tibetano.

Wenceslao Vega B.

Wenceslao Vega jamás aceptó una función pública. No era hombre de política pública. Profundo y reconocido por quienes le tuvieron de amigo. Su humildad estaba por encima de cualquier cargo que le ofrecieran. Rafael Bonelly le ofreció un cargo en el gobierno provisional que organizó las primeras elecciones democráticas en 1962, y lo rechazó.

En 1978, cuando ya era claro que el cambio de gobierno se daría, y cuando hubo rumores que afectarían la seguridad del presidente electo, Don Antonio Guzmán, su refugio fue la casa de Wenceslao Vega. Conociéndolo, y ya en el poder, Antonio Guzmán le ofreció una importante posición en su gabinete, que Wenceslao rechazó. Colaboró con ese gobierno, discretamente.

José Augusto Vega Imbert, su primo, cuenta en sus memorias, que en 1978, y preocupado por los temas de seguridad llegó de noche a la residencia de Wenceslao, en busca de refugio, pero se enteró que en esa discreta residencia se encontraba refugiado el presidente electo, Antonio Guzmán, y debió marcharse rápidamente. Todos querían proteger al presidente que terminaría con los 12 años de gobierno dictatorial de Joaquín Balaguer

Salvador Jorge Blanco, su gran amigo, le ofreció una posición en el gobierno que encabezó entre 1982 y 1986, pero Wenceslao también rechazó la oferta. No tenía aspiraciones políticas y deseaba cargos públicos. Colaboró con el presidente Jorge Blanco y hasta llegó a escribirle discursos importantes.

Ante su sentido fallecimiento, es necesario recordar que las virtudes que adornaron a Wences, como le decían sus cercanos, eran las de un ciudadano de gran apego democrático, de preocupación por el sendero que tomaría su país, de rescatar la memoria histórica y dejar un legado notable a las nuevas generaciones.

Sus libros hablan por sí mismo de sus intereses:

  1. Historia del Derecho Dominicano (tres ediciones)
  2. Historia del Derecho Colonial
  3. Historia de la Corte de Casación Dominicana
  4. La Constitución de Cádiz y Santo Domingo
  5. La Mediación Extranjera en las Guerras Dominicanas de Independencia 1844-1859
  6. La Documentación Básica de la Historia Dominicana
  7. Historia del Poder Judicial Dominicano.

Wenceslao Vega se marcha, pero deja un legado que permanecerá vivo en la sociedad dominicana, y de la que su familia deberá sentir orgullo siempre, porque fue un ciudadano de bien, un hombre esencialmente bueno, noble, que ayudó tanto como pudo en sus áreas de interés, que resistió las torturas cuando apenas comenzaba a surgir la democracia, y que deja una familia, comenzando por su esposa Nereida Jiménez, sus hijos (Zoila y Francesco, Julio y Alejandra, Emil, Pedro y Joan, Ana y Andrés, Rosa y Carlos, Bernardo y Janina, Teresa y Angel, y sus hermanos Bernardo y Soledad), que le mantendrán vivo por siempre.

Nuestras condolencias a toda la familia, nuestra solidaridad y el gran aprecio y reconocimiento a ese hombre sereno, discreto, humilde; inmenso en conocimientos y bondad, que fue Wenceslao Vega.