El final de la pasada semana fue traumático para España y Europa. Cerca de 50 mil africanos, especialmente marroquíes, cruzaron las frágiles fronteras que dividen la ciudad española de Ceuta, dentro del territorio africano y bordeando la frontera de Marruecos, provocando una crisis humanitaria pocas veces vista en los últimos años en Europa.
En 1989, por ejemplo, se recuerda la crisis política en Alemania Oriental y los grandes procesos migratorios que provocó y que principalmente iban dirigidos hacia Alemania Occidental, y hacia algunos países fronterizos. Fue el momento de advirtió de la caída del socialismo, que finalizó la destrucción y desmembramiento de la URSS.
Lampedusa es otro centro de crisis migratorias en Italia, desde África. En 2013 fue horrible lo ocurrido con la muerte de por lo menos 368 migrantes, en su mayoría eritreos, quienes perdieron la vida en el Mediterráneo tratando de llegar a Italia.
España tiene numerosos adversarios y enemigos, internos y externos. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha sobrevivido a múltiples ataques, desde Estados Unidos hasta países cercanos, como Holanda, que lo describen como un mal ejemplo. Sánchez es víctima de la presión y los ataques de la ultraderecha mundial, por sostener la única socialdemocracia europea, con datos de crecimiento y prosperidad económicas muy superiores al resto de sus vecinos.
Las relaciones de España con Argelia, país al que visitó Sánchez hace apenas unos días, han creado un malestar notable en la monarquía de Marruecos, que acaba de inaugurar una autopista con el nombre de Donald Trump. ¡Imagínenlo! Trump considera a Sánchez su enemigo, por haberse negado a subir a un 5 por ciento de su PIB los gastos en defensa, y compra de armas a Estados Unidos, y por negarles a EE.UU utilizar las bases militares en España para la guerra contra Irán.
Todo luce que el cruce migratorio masivo, desde Ceuta hacia España, fue organizado por las autoridades de Marruecos, sin tomar en cuenta que por una mera gestión política fallecieron, hasta el momento, 72 personas ahogadas. Las autoridades de Ceuta han quedado con la responsabilidad de cuidar y dar protección y atención a 862 menores de edad, que fueron incluidos entre los que intentaban llegar hasta territorio español para tener documentos de residencia legal. Una falsedad transmitida masivamente, y que al parecer contó con el consentimiento de las autoridades de Marruecos.
Lamentable que las relaciones entre los países se manipule y tergiverse para dañar políticamente una gestión. Horrible que la manipulación política implique la muerte de tantas personas, y que países como Italia rápidamente hayan alegado la posibilidad de la exclusión de España de los acuerdos Schengen, para impedir que los ciudadanos españoles viajen sin visados al resto de los países europeos.
Esta crisis entre España y Marruecos ha sido utilizada para promover políticas intiinmigrantes más contundentes y draconianas, parecidas a las que sigue poniendo en marcha el gobierno de los Estados Unidos, que ahora desplaza agentes en los aeropuertos para identificar a personas con dificultades en su documentación, para expulsarlas.
Otros han sugerido que República Dominicana refuerce su frontera con Haití, porque estaríamos expuestos a una situación extrema con la posibilidad de que haitianos desbordados por el hambre y la falta de institucionalidad en su país, tomen la frontera dominicana de forma subrepticia y creen un problema humanitario de proporciones desconocidas. Y muestran a Ceuta como un caso parecido. Las dos realidades no son comparables, ni física ni política o territorialmente. La ultraderecha trata de llenar los huecos que quedan de situaciones manipuladas y escandalosas como esta crisis en Ceuta.
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