El Nuevo Día de Puerto Rico, nacido el 20 de mayo de 1970, fue el diario más innovador de todo el Caribe y Centroamérica. Adoptaba primero que ninguno las tecnologías, iba adelante en la formación de una redacción dinámica y creativa y estaba siempre presto para poner a pruebas las plataformas de creación de contenido, de diseño y de investigación.
Como diario impreso siempre tuvo éxito, y era la envidia de los grandes diarios de la región. En ese sentido el Grupo Rangel, propietario de ese medio, lo tuvo siempre como la principal empresa periodística de su marca.
Hasta este domingo 27 de septiembre, cuando anunció el cese de sus impresiones y su transformación en un medio nativo digital. El Nuevo Día fue, durante muchos años, el principal impreso de Puerto Rico, y cuando decidió poner punto final a su impresión en papel lo dijo con una sentencia sincera y reveladora: “El papel termina. El periodismo continúa”.
Con unas horas de anticipación, el GFR Media -propietario- también anunció y publicó la última edición impresa de su otro periódico, Primera Hora, que se estrenó en el año 1997, y que se dedicaba a un periodismo de espectáculo y de relato de hechos violentos, en lenguaje popular y folklórico que tanto llamaba la atención de los puertorriqueños.
El Nuevo Día fue un diario serio, institucional, analítico y fiscalizador, defensor de la democracia y la libertad de expresión, combatía la corrupción, y se propone continuar con esa línea ahora como medio digital. Lo mismo pasará con el digital Primera Hora.
En República Dominicana han desaparecido muchos diarios en los últimos años. Además de Última Hora, La Noticia, El Siglo, La Nación, El Financiero, El Expreso, Semanario Clave y Clave Digital y Metro RD.
Recientemente El Nacional, diario vespertino, nacido el 11 de septiembre de 1966, dejó de publicarse en versión impresa, y permanece solo como digital.
El Nacional fue en gran periódico de contestación de los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer. Dio paso a la aparición de la revista Ahora, que dirigió Orlando Martínez. En ese diario Orlando mantuvo su columna Microscopio. El grupo Corripio, el más grande propietario de medios de comunicación del país, decidió poner en cese la edición impresa de El Nacional el pasado 31 de julio de 2026.
El periodismo vespertino sufrió mucho los embates de las nuevas tecnologías, del periodismo digital y de las redes sociales. Lo mismo ha pasado en general con el diarios impreso, incluyendo a los diarios matutinos, la mayoría de ellos dirigidos por periodistas de tradición que reconocen la obsolescencia de la impresión.
Lo ocurrido con El Nuevo Día, Primera Hora y con El Nacional, este ultimo en el caso dominicano, es lo que seguirá ocurriendo, porque el papel sigue siendo importante para personas de mayor edad, que van cediendo su puesto a los hijos y los nietos, que ahora tienen la tradición de las nuevas tecnologías.
El tema se agrava cada día más, no por la existencia de periodismo digital gratuito, sino porque las plataformas de inteligencia artificial, son la nueva competencia de la información que la gente busca y con la que se siente bien servido en materia de información.
Lo que vendrá todavía está en penumbras. Estamos seguros de que el periodismo sobrevivirá. La inteligencia artificial, las redes sociales, los influencers, carecen de fuente de datos para sus actividades sin los medios tradicionales. Allí han abrevado y allí han encontrado las fuentes para sus tareas diarias, sin pagar un centavo por el contenido del que se han apropiado, y que generarlo tiene un gran costo y representa un gran esfuerzos para las empresas, que ahora no tienen como sostenerse financieramente, y no pueden pagar nómina de periodistas, ni fotógrafos, ni servicios de venta y personal administrativo.
Sobrevivirán los medios digitales que más bajo costo tengan y los que generen más información confiable. Los medios que mayor independencia representen, y que sean percibidos como más asertivos en sus investigaciones, informaciones, opiniones y reportajes.
Los nuevos tiempos demandan separar bien los géneros, las informaciones de las opiniones, y separar los conflictos de intereses. Allí está la fuente de la credibilidad para los lectores.
Habría posibilidad de hacer lo que han hecho grandes medios, como The New York Times, que han establecido muros de pagos, y han sido exitosos sumando lectores que cubren las pequeñas cuotas que les han asignado. Estamos muy en ciernes en ese sentido en República Dominicana. Llegará el día en que habrá que pagar por las informaciones, como se paga por la música o por el cine.
Lo ocurrido con El Nuevo Día, Primera Hora y El Nacional es apenas un anunció de lo que vendrá muy pronto en el diarismo impreso de la República Dominicana. Habrá que persistir, porque la información seguirá siendo mercancía y seguirá teniendo relevancia. Servirla y cobrar inteligente por ella, será la cuestión.
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