Para Mercedes Lora, emprender nunca ha sido una opción pasajera, sino una forma de sobrevivir. A sus 75 años recién cumplidos, atiende cada día su heladería en Montecristi con la misma energía con la que durante décadas buscó distintas maneras de ganarse la vida.
Cuenta que abrió la heladería hace apenas dos años. La razón, dice entre risas y sin rodeos a Acento, fue sencilla: “Porque quería dinero, mi amor”.
Su historia laboral comenzó mucho antes. Trabajó durante 24 años en la Sociedad Industrial Dominicana, en el área conocida como “la manicera”. Al regresar a Montecristi, su pueblo natal, intentó levantar un pequeño restaurante, pero el negocio no prosperó.
En ese momento también debía cuidar a su madre, quien ya tenía 98 años. Decidió quedarse junto a ella en Montecristi y empezar de nuevo. “Se acabó todo”, recuerda, pero en lugar de rendirse volvió a buscar otra oportunidad para generar ingresos.
Mercedes emigró a Santo Domingo cuando tenía apenas 13 años y regresó definitivamente en la provincia ubicada al noroeste de República Dominicana ya siendo una adulta mayor. Desde entonces ha seguido reinventándose. Su realidad no está alejada a las cifras de Alegra, que indican que un 59.2 % de los emprendedores son mujeres en Quisqueya.
En su negocio no solo vende helados. También prepara pastelitos, croquetas, bollitos y otras picaderas para complementar las ventas, y se une a las 22 empresas que tienen actividades de alojamiento y de servicio de comidas en Montecristi a 2020, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
Explica que los helados dependen mucho del fin de semana, mientras que los alimentos calientes le ayudan a sostener el negocio durante los días de menor movimiento.
Según relata, el verdadero ingreso de la semana se concentra entre viernes y domingo. “Esos son los tres días que tú puedes hacer el dinero de la semana”, afirma.




Además, el estudio “Empoderamiento económico de las mujeres que lideran mipymes mediante la contratación pública” destaca que las razones que motivan a las mujeres a emprender incluyen la necesidad económica, la búsqueda de una oportunidad, la búsqueda y autonomía financiera.
También reconoce las dificultades económicas que enfrentan muchas familias de Montecristi. Dice que el producto más vendido es la barquilla de RD$ 35, precisamente porque es la opción más accesible para los niños.
“La situación no está buena”, comenta, al explicar que muchos padres no pueden comprar varios helados para todos sus hijos, debido a que no es un producto de primera necesidad.
Gran parte de su clientela no proviene de los residentes de Montecristi, sino de turistas y viajeros que hacen una parada en el parque central.
Aunque todavía no es la principal fuente de ingresos, el turismo ha ido ganando importancia gracias a atractivos como el Parque Nacional El Morro, los Cayos Siete Hermanos, los manglares y las playas. Las autoridades locales buscan convertir el ecoturismo en un nuevo motor económico.
Gracias a esa ubicación, asegura que su heladería se ha convertido en un punto de referencia para quienes visitan la provincia.
La Oficina Nacional de Estadística (ONE) detalla que el 46 % de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) comparten su vivienda con su local, seguido del 15 % que se encuentran en una plaza comercial y el 10 % que se encuentran en una parcela agropecuaria.
En menor porcentaje, el 9.5 % posee negocios a domicilio o sin local y el 7.2 % tiene un local semifijo en la calzada o la calle.
Con orgullo, la fémina afirma que muchos clientes llegan preguntando directamente por ella.
Su presencia se ha convertido en parte del negocio, construido con una filosofía que ha marcado toda su vida: seguir trabajando, reinventarse cuando un proyecto falla y buscar cada día una nueva forma de salir adelante.
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