República Dominicana inició una nueva ronda de conversaciones con Estados Unidos sobre la agenda arancelaria bilateral, en un momento de creciente presión sobre sus exportaciones y de búsqueda de mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX).
La reunión estuvo encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor -Ito- Bisonó, y Jeffrey Goettman, representante comercial adjunto de Estados Unidos, de acuerdo con la información oficial del MIREX.
Un diálogo condicionado por los nuevos aranceles
La conversación ocurre mientras las exportaciones dominicanas enfrentan un arancel adicional de 12.5 % aplicado por Estados Unidos desde julio de 2026 bajo la Sección 301 de la Trade Act de 1974.
La tasa supera en 2.5 puntos porcentuales la aplicada a México, Guatemala, Honduras y El Salvador, aunque coincide con la establecida para Costa Rica y Panamá.
El nuevo gravamen se suma a las dificultades que el Gobierno dominicano ha intentado abordar mediante contactos diplomáticos y comerciales con Washington.
Estados Unidos concentra casi la mitad de las exportaciones
La importancia de las negociaciones está determinada por el peso del mercado estadounidense para la economía dominicana.
Durante 2025, las exportaciones dominicanas alcanzaron US$14,645.23 millones y el 48.6 % tuvo como destino Estados Unidos, según los datos incluidos por el Gobierno en la comunicación del MIREX.
Las exportaciones hacia ese mercado rondaron los US$7,124 millones durante ese año, mientras las importaciones procedentes de Estados Unidos llegaron a unos US$11,853 millones.
La relación comercial, por tanto, no se limita al acceso de productos dominicanos al mercado estadounidense. También existe un flujo considerable de bienes estadounidenses hacia República Dominicana, una realidad que ha formado parte de los argumentos utilizados por las autoridades dominicanas en las conversaciones comerciales.
Bisonó amplía sus contactos con funcionarios estadounidenses
El Gobierno presenta este nuevo encuentro como parte de una agenda de interlocución que Bisonó ha mantenido con autoridades estadounidenses.
En las últimas semanas, el funcionario sostuvo contactos con Patrick Nelson, director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional; Juan Pablo Segura, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental; y Viviana Bovo, asesora sénior del secretario de Estado.
También ha conversado con el senador Bernie Moreno y con los congresistas Brian Mast, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez. Asimismo, con la representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), embajadora Katherine Tai.
La sucesión de reuniones refleja el esfuerzo dominicano por mantener abiertos distintos canales políticos y técnicos con Washington. Sin embargo, el antecedente reciente muestra que la interlocución diplomática no ha sido suficiente, por sí sola, para evitar el incremento de los gravámenes aplicados a determinados productos dominicanos.
Una relación económica de alto impacto
Estados Unidos también mantiene un peso relevante como fuente de inversión extranjera directa. De acuerdo con las cifras proporcionadas por el Gobierno, la inversión estadounidense alcanzó US$1,042.8 millones en República Dominicana durante 2025.
Para el sector exportador, el desafío consiste ahora en evitar que las condiciones arancelarias reduzcan la competitividad de productos dominicanos frente a mercancías provenientes de países que enfrentan cargas menores.
La situación adquiere especial importancia para las zonas francas y otras actividades manufactureras orientadas al mercado estadounidense, debido a su elevada dependencia de ese destino.
El reto: negociar mientras el costo comercial aumenta
El nuevo diálogo abre otra oportunidad para que República Dominicana plantee sus intereses comerciales ante Washington, pero también ocurre en condiciones menos favorables que las existentes antes de la nueva ronda arancelaria.
La prioridad oficial es preservar la competitividad de los sectores productivos, ampliar las oportunidades comerciales y mantener la relación económica con Estados Unidos. El resultado de las conversaciones permitirá determinar si esos objetivos se traducen en modificaciones concretas de las condiciones que enfrentan los exportadores dominicanos.
Por ahora, el dato central es que el mercado estadounidense continúa siendo indispensable para la economía dominicana, mientras el costo de acceder a él se ha incrementado.
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