Ante la incertidumbre que sacude los mercados petroleros internacionales, República Dominicana tiene una respuesta: diversificar. Así lo planteó el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, al ser consultado sobre el impacto que podrían tener las tensiones en el estrecho de Ormuz —una de las principales arterias del transporte mundial de petróleo y gas— en el suministro y los precios de los combustibles en el país.
"Ante los retos hay que seguir diversificando las fuentes de energía y por eso vemos que hacemos mucho énfasis en las energías renovables y disminuimos la dependencia de los combustibles, gracias a una estrategia de impulsar las renovables", sostuvo el funcionario.
Una matriz que ya cambió
El llamado del ministro no parte de cero. Según datos aportados por el propio Santos, República Dominicana ha transformado profundamente su matriz energética en las últimas décadas: de depender en un 88% de derivados del petróleo en el año 2000, el país ha reducido esa dependencia a menos del 10% en la actualidad. Hoy, la matriz se distribuye en un 38% de gas natural, 28% de carbón y un 25% de energías renovables, siendo este último segmento el de mayor proyección a largo plazo.
Santos subrayó la necesidad de continuar fortaleciendo esa estructura mediante una mayor participación de las fuentes limpias, al tiempo que se invierte en las redes de distribución y transmisión eléctrica para hacer más eficiente el sistema energético nacional.
El peso de Ormuz en el bolsillo dominicano
Las declaraciones del ministro cobran especial relevancia en un momento de alta tensión geopolítica. Por el estrecho de Ormuz transita cerca del 20% del petróleo mundial, y el conflicto que involucra a Irán ha generado restricciones severas al tránsito petrolero con consecuencias directas para economías importadoras como la dominicana.
Aunque en marzo las autoridades habían asegurado que no se esperaba un impacto inmediato —gracias a contratos de suministro de gas con precios previamente fijados—, el escenario cambió. El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) estima ahora que la factura energética del país podría cerrar el año en torno a los US$5,400 millones, unos US$900 millones por encima de lo proyectado inicialmente, como consecuencia directa del encarecimiento de los hidrocarburos en los mercados internacionales.
Renovables, la apuesta de largo plazo
Para el ministro Santos, la respuesta estructural al riesgo geopolítico no está en reaccionar ante cada crisis, sino en reducir la exposición del país a los vaivenes del mercado fósil. La apuesta por las energías renovables —solar, eólica e hidroeléctrica— se presenta como el eje de esa estrategia, con el objetivo de garantizar un suministro más estable, menos dependiente de factores externos y con mayor sostenibilidad ambiental.
El reto, sin embargo, es que la transición energética requiere tiempo e inversión, mientras las presiones del mercado internacional se sienten ya en el presente.
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