República Dominicana mantiene perspectivas de crecimiento en un escenario internacional marcado por riesgos geopolíticos, mayores niveles de deuda pública y presiones inflacionarias, planteó el economista Raúl Hernández.
Hernández señaló que, mientras las proyecciones apuntan a una moderación del crecimiento de la economía mundial y de América Latina, República Dominicana conserva una posición relativamente favorable dentro de la región.
Para el país, indicó que las expectativas apuntan a un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de alrededor de 4.2 %, con posibilidades de retornar hacia una tasa de 4.5 %.
Durante su ponencia en el Desayuno Empresarial de Banreservas, el economista sostuvo que la economía dominicana ha logrado mantener un ritmo de expansión en los últimos años, a diferencia de otras economías que han experimentado una desaceleración.
Construcción e inversión impulsan la actividad
Hernández identificó la construcción y la inversión como algunos de los principales elementos detrás del desempeño reciente de la economía dominicana.
Explicó que el sector construcción acumula un crecimiento cercano al 6.9 %, por encima del crecimiento potencial de la economía, que situó en torno al 5 %.
Según el economista, este comportamiento evidencia el peso que tiene la inversión en activos físicos sobre la actividad económica, especialmente cuando se combina con la generación de empleo.
También destacó el comportamiento de otros sectores, entre ellos minería, comercio, intermediación financiera y enseñanza, como parte de una expansión que, a su juicio, no depende exclusivamente de una actividad económica.
En Santo Domingo, Hernández señaló que los permisos de construcción han registrado un crecimiento de 7.5 %, mientras que el valor de los permisos tramitados habría aumentado 43 %.
A su juicio, estos indicadores reflejan el dinamismo que mantiene la construcción en la capital y su incidencia sobre el ciclo de crecimiento económico.
Empleo e informalidad
El economista también abordó el comportamiento del mercado laboral dominicano. Indicó que la cantidad de ocupados crece alrededor de 2.3 % y resaltó la relación entre inversión, empleo y productividad.
Hernández planteó que el crecimiento económico sostenible requiere no solo aumentar la cantidad de empleos, sino también elevar la productividad de los trabajadores, lo que puede traducirse en mejores niveles salariales.
Asimismo, señaló que la informalidad continúa siendo un reto estructural para la economía dominicana.
Un escenario internacional más complejo
En su análisis del entorno externo, Hernández advirtió sobre los riesgos derivados de los conflictos geopolíticos y su impacto en los precios de la energía, el transporte y otros costos que enfrentan las empresas.
También señaló que la inflación continúa siendo un factor relevante para las decisiones de política monetaria de las principales economías.
Según sus proyecciones, el crecimiento mundial se moderaría, mientras América Latina también enfrentaría una desaceleración. En ese contexto, consideró que República Dominicana mantiene una posición favorable frente a otras economías de la región.
El economista agregó que los mayores niveles de deuda pública acumulados en los últimos años representan otro desafío para los gobiernos, particularmente después de las medidas fiscales adoptadas durante la pandemia y ante los efectos de los conflictos internacionales.
Turismo e inversión extranjera aportan divisas
Hernández también destacó la capacidad de República Dominicana para generar divisas mediante actividades como el turismo y la inversión extranjera directa.
Señaló que estos ingresos permiten al país manejar el déficit de la balanza comercial y contribuyen a sostener la estabilidad del mercado cambiario.
En ese sentido, indicó que la capacidad de la economía dominicana para generar divisas constituye uno de los factores que han contribuido al fortalecimiento del peso frente al dólar.
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