Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son 17 metas planteadas por los Gobiernos mundiales para lograr un desarrollo integral, crecimiento sostenible y bienestar colectivo para la humanidad para la década del 2030.

El ítem uno, basado en la pobreza, indica que se debe realizar esfuerzos para disminuir sus niveles, ya que más de la mitad de hombres, mujeres y niños viven en pobreza en todas sus dimensiones. 

Entre 2008 y 2023, la incidencia de la pobreza multidimensional disminuyó en gran medida en la región, al pasar del 45.8 % al 25.4 %, lo que representa una reducción de 1.4 puntos porcentuales al año.

Aproximadamente una cuarta parte de la pobreza multidimensional total de la región en 2023 se explica por la baja calidad del empleo y por las barreras que obstaculizan la participación laboral.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señala que ante estos niveles surge la necesidad de aplicar políticas que permitan enfrentar la heterogeneidad de la estructura productiva y la sobrecarga de trabajo doméstico no remunerado que afecta a las mujeres.

A su vez, explica que la contribución de las privaciones en los ámbitos de acceso a internet y hacinamiento pone de relieve la importancia que tienen para los sectores más vulnerables las iniciativas públicas de conectividad y la políticas de vivienda social en las que el espacio disponible dentro de la vivienda se considera un aspecto fundamental.

De acuerdo con la Cepal, en el informe “Índice de pobreza multidimensional para América Latina”,  las privaciones al acceso a un empleo de calidad, viviendas, agua y saneamiento “afectan transversalmente a los distintos grupos de edad, que sumados a otras privaciones contribuyen más a la pobreza en algunos grupos etarios”.

Además, la región enfrenta insuficiencia de las pensiones, el analfabetismo y la falta de acceso a internet, por ejemplo, repercuten más en la pobreza de las personas mayores.

“A los niños, las niñas y los adolescentes, por su parte, les afectan más la inasistencia y el rezago escolar y el hacinamiento”, destaca.

El organismo internacional cita que en 12 países de la región hay índices oficiales de pobreza multidimensional que son fundamentales para medir la pobreza a nivel nacional y diseñar políticas destinadas a reducirla, pero cuyas dimensiones, indicadores y umbrales no son equiparables.

Ante esto, la Cepal aclara que la salud es una de las esferas prioritarias que se deberían atender. Ejemplifica que en las encuestas latinoamericanas, se registran muy pocos indicadores antropométricos, de mortalidad infantil, de enfermedades crónicas, de salud mental y de limitaciones para realizar actividades básicas de la vida diaria. 

Mientras, en lo que respecta a la educación, en las encuestas casi no se recoge información sobre destrezas y habilidades cognitivas, “situación que impide obtener una buena aproximación a la calidad educativa”, que es uno de los principales desafíos de política en el campo de la educación obligatoria.

La inseguridad alimentaria es otro elemento muy importante que se debe tener en cuenta, puesto que el hambre es una de las peores expresiones de la pobreza

En cuanto a las condiciones de la vivienda, la Cepal dijo que sería deseable que se midiera su estado de conservación, ya que la incidencia de la materialidad precaria es muy baja en los países de la región con mayor nivel de desarrollo relativo.

La calidad del ambiente, el acceso a infraestructura y servicios, y la seguridad ciudadana son otros aspectos fundamentales para el bienestar que todavía no están suficientemente incorporados en las encuestas multipropósito de los países de la región.

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