Durante los últimos 25 años, el dólar estadounidense ha visto disminuir de manera sostenida su peso en las reservas internacionales de divisas. En 2001, la moneda norteamericana representaba cerca del 65 % de los activos de resguardo de los bancos centrales, consolidándose como el principal referente financiero global. Sin embargo, en 2026 su participación ronda apenas el 40 %, reflejo de un proceso de diversificación que ha dado mayor espacio al euro, al yuan y otros instrumentos financieros.
Este lunes circula una gráfica de Bloomberg Intelligence que muestra la caída del dólar estadounidense frente a otras monedas.
Este cambio, que responde a la búsqueda de mayor estabilidad y menor dependencia de una sola moneda, tiene implicaciones directas para países como República Dominicana, cuya economía está fuertemente vinculada al dólar. El turismo, las remesas y gran parte del comercio exterior se manejan en esa divisa, lo que convierte cualquier variación en un factor de riesgo para la estabilidad del peso dominicano.
Expertos advierten que la tendencia global obliga a evaluar una estrategia de diversificación en sus reservas. Apostar únicamente al dólar podría dejar al país más expuesto a las decisiones de política monetaria de Estados Unidos y a la volatilidad de los mercados. En cambio, incorporar euros, yuanes u otros activos podría fortalecer la resiliencia financiera y abrir nuevas oportunidades de integración con socios comerciales.
La discusión no es solo técnica, sino también geopolítica. La pérdida de hegemonía del dólar refleja un mundo multipolar en el que Europa y China ganan influencia. Para República Dominicana, este escenario plantea la necesidad de repensar su inserción internacional y de equilibrar sus fuentes de ingresos externos.
En definitiva, el país debe revisar su modelo de dependencia y se prepare para un sistema financiero global más diverso y competitivo.
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