El flujo de remesas hacia República Dominicana continúa siendo un pilar para el consumo y la estabilidad de miles de hogares. Sin embargo, su distribución territorial revela marcadas desigualdades, con las regiones Sur y Este recibiendo los menores montos per cápita del país.
No obstante, al analizar el flujo per cápita, las diferencias regionales se hacen más evidentes. Las regiones Este y Sur presentaron los niveles más bajos, con US$ 432 y US$ 389 per cápita, respectivamente.
Según Hacienda y Economía, este comportamiento confirma que las zonas periféricas mantienen brechas persistentes en la recepción de remesas, lo que puede tener efectos directos sobre su capacidad de consumo y su resiliencia económica.
En contraste, de acuerdo con datos del Ministerio de Hacienda y Economía, la región Ozama registró el mayor nivel de remesas por habitante, con US$ 920, cifra que supera en 1.1 veces a la región Norte, donde el promedio fue de US$ 787 por persona.
A nivel provincial, en agosto las mayores entradas per cápita se concentraron en el Distrito Nacional, con US$ 462, seguido de Peravia (US$ 149), Duarte (US$ 135) y Santiago (US$ 102).
Otras provincias como Puerto Plata registraron US$ 80.8, La Vega unos US$ 75.3 y en Santo Domingo el monto fue de US$ 23.2 por habitante, reflejando también una distribución desigual del ingreso proveniente del exterior.
Para los organismos internacionales, las remesas representan un alivio financiero para las familias, al destinarse principalmente a la compra de alimentos y medicamentos, al pago de la educación o a la construcción de una vivienda propia de cara al retiro.
En el caso dominicano, cuya diáspora alcanzó 2,874,124 personas en 2024, estos envíos también dinamizan la economía al impulsar el consumo interno y la inversión.
En términos agregados, el Banco Central dominicano (BC) contabilizó US$ 7,921 millones en remesas recibidas entre enero y agosto de 2025, de los cuales US$ 1,046 millones correspondieron solo al mes de agosto.
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