La trata de personas ha dejado de limitarse a la explotación sexual o laboral para convertirse en un componente central de las nuevas economías criminales, donde las víctimas son forzadas a participar en fraudes digitales, estafas en línea, lavado de activos y otros delitos, advirtió el abogado y especialista en seguridad Irving Vidal.
Durante la conferencia magistral "Detrás de la estafa: la evolución de la trata de personas en las nuevas economías criminales", ofrecida en el marco de las actividades por el Día Mundial contra la Trata de Personas, Vidal explicó que el crimen organizado ha transformado sus métodos de explotación para aprovechar el auge de las tecnologías digitales y la vulnerabilidad económica de miles de personas.
"La persona ya no es explotada únicamente para obtener trabajo o servicios sexuales. Ahora también es utilizada para cometer fraudes, phishing, sextorsión, criptofraudes y operaciones de lavado de activos", sostuvo.
Un negocio que genera hasta US$ 240,000 millones al año
El especialista señaló que actualmente alrededor de 28 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso o criminalidad forzada en el mundo.
Según indicó, estas actividades ilícitas generan entre 236,000 y 240,000 millones de dólares anuales, una cifra comparable con los ingresos de grandes corporaciones tecnológicas.
Solo en América Latina, agregó, las ganancias derivadas de estas redes criminales se estiman en 56,000 millones de dólares al año, monto que supera el producto interno bruto de algunos países de la región.
"Eso demuestra el enorme poder económico que han adquirido estas estructuras criminales", afirmó.

Centros de estafa reclutan y esclavizan a las víctimas
Vidal explicó que una de las modalidades de mayor crecimiento son los llamados centros de estafa, donde las personas son captadas mediante falsas ofertas de empleo o préstamos fáciles.
Detalló que, una vez aceptan la oferta y se trasladan a otro país, las organizaciones criminales les retienen los pasaportes, les crean deudas y las obligan a participar en operaciones de fraude electrónico para recuperar el dinero que supuestamente les prestaron.
En otros casos, explicó, la captación comienza con pequeños préstamos dirigidos a personas en condiciones económicas precarias.
Si el deudor incumple el pago, los delincuentes recurren a campañas de difamación en redes sociales, amenazas y extorsiones para obligarlo a pagar montos superiores al dinero recibido.
"Esa vulnerabilidad económica es aprovechada por las organizaciones criminales para captar nuevas víctimas", indicó.
Las víctimas pueden convertirse en victimarios
Uno de los principales desafíos para las autoridades, según Vidal, consiste en identificar correctamente quién es víctima y quién actúa bajo coerción.
Explicó que muchas personas que operan desde centros de estafa o participan en delitos informáticos lo hacen porque previamente fueron víctimas de trata y permanecen sometidas mediante amenazas, deudas, vigilancia permanente y represalias contra sus familiares.
"El operador que me está extorsionando potencialmente también puede ser una víctima de trata de personas", afirmó.
Por esa razón, sostuvo que las investigaciones deben incorporar enfoques especializados que eviten revictimizar a quienes fueron obligados a delinquir.

Inteligencia artificial fortalece las capacidades del crimen organizado
El especialista alertó además sobre el creciente uso de la inteligencia artificial por parte de las redes criminales.
Explicó que estas herramientas permiten crear videos falsos o deepfakes para realizar sextorsiones, diseñar campañas de manipulación emocional y perfeccionar los mecanismos de captación mediante falsas relaciones afectivas.
También señaló que las organizaciones utilizan redes privadas virtuales (VPN) y otras tecnologías para dificultar el rastreo internacional del dinero y ocultar el origen de las operaciones ilícitas.
"La inteligencia artificial no es la responsable de la trata de personas, pero sí está siendo utilizada para hacer más sofisticadas las operaciones del crimen organizado", precisó.
Pide fortalecer la cooperación internacional
Vidal sostuvo que el principal reto para los Estados consiste en evitar que las organizaciones criminales evolucionen más rápido que las instituciones encargadas de combatirlas.
En ese sentido, llamó a reforzar la cooperación internacional, el intercambio de información, el uso de herramientas tecnológicas y la capacitación de fiscales, jueces y cuerpos de investigación para enfrentar las nuevas modalidades de trata de personas.
Asimismo, insistió en que la protección de la dignidad humana debe mantenerse como eje central de las políticas públicas dirigidas a combatir este delito, cuya evolución —dijo— exige respuestas cada vez más especializadas y coordinadas.
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