La socia fundadora de la firma Analytica y viceministra técnica del Ministerio de Turismo, Jacqueline Mora, consideró necesario desarrollar políticas económicas que permitan equilibrar las oportunidades entre las diferentes zonas del país y reducir la concentración del crecimiento en el Gran Santo Domingo.
Mora sostuvo que las zonas metropolitanas no pueden continuar absorbiendo la mayor parte de las oportunidades económicas, por lo que se requiere una estrategia que promueva una distribución regional más equilibrada de la inversión.
En ese sentido, indicó que la inversión pública, los incentivos focalizados y la educación técnica desempeñan un papel clave para impulsar el desarrollo en distintas regiones del país, junto con políticas que fomenten el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes).
La economista también señaló que, en un contexto internacional de mayor incertidumbre económica, los países compiten cada vez más por atraer capital y nuevas inversiones.
“Estamos compitiendo internacionalmente por capital; eso es lo que está pasando en todos los sectores de la economía”, afirmó, al señalar que industrias como la construcción pueden trasladar sus inversiones con facilidad hacia otros mercados si encuentran condiciones más favorables.
En ese contexto, planteó que resulta crucial crear un entorno atractivo para captar capital y fortalecer la formalidad económica, apoyado en una combinación de inversión pública complementaria, educación técnica y una distribución regional más equilibrada de los recursos.
Asimismo, destacó que uno de los retos centrales es aumentar la formalidad en la economía, tema que, según explicó, forma parte de una segunda fase de un estudio comparativo realizado en seis países para analizar los factores que inciden en este fenómeno.
Sectores
El análisis territorial del mercado laboral dominicano revela disparidades salariales marcadas entre regiones del país. La región Este presenta ingresos que superan en un 5 % la media nacional, mientras que la región Sur enfrenta el escenario más rezagado, con salarios un 16.7 % por debajo del promedio de referencia.
A esta diferencia geográfica se suma una brecha de género persistente: en promedio, las mujeres perciben un 20 % menos ingresos que los hombres en condiciones laborales similares.
Durante la presentación del estudio, Jacqueline Mora explicó que el empleo privado suele reaccionar positivamente al crecimiento económico. No obstante, señaló que las limitaciones educativas dentro del mercado laboral continúan restringiendo la expansión del empleo formal.
La economista indicó que existe una relación positiva entre salarios y generación de empleo, lo que sugiere que el aumento salarial puede estimular la creación de puestos de trabajo. Asimismo, el tipo de cambio real incide en algunos sectores productivos: una depreciación puede impactar positivamente en la generación de empleo privado, mientras que los bajos salarios informales limitan esta capacidad.
El estudio también detalla el comportamiento del empleo según sectores productivos y sus niveles de informalidad. En la agricultura, la tasa de informalidad alcanza el 91 %, ya que su crecimiento suele depender de ciclos de productividad con bajo nivel de formalización, aunque el tipo de cambio real tiene un impacto robusto en su dinámica.
En el sector comercio, donde la informalidad se sitúa en 67 %, el crecimiento económico incrementa la demanda de empleo formal, y un aumento del tipo de cambio real también se traduce en mayor demanda de trabajo formal.
En tanto, el sector construcción registra una tasa de informalidad del 86 %, y de igual forma muestra un incremento en la demanda de empleo formal cuando aumenta el tipo de cambio real.
El informe de Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom) señala que la educación superior es el factor más determinante para el incremento salarial, por lo que resalta la importancia de fortalecer la formación técnica y profesional para mejorar la empleabilidad y los ingresos de la población.
Asimismo, el estudio plantea que impulsar políticas que fomenten la formalización del empleo puede contribuir a mejorar el acceso a mejores salarios y beneficios sociales.
También subraya la necesidad de aplicar estrategias que reduzcan la desigualdad salarial entre hombres y mujeres, como la transparencia en las remuneraciones y la promoción del liderazgo femenino.
Mora destacó además que los empleados que laboran en empresas de mayor tamaño suelen recibir mejores salarios, lo que podría incentivar políticas orientadas a atraer inversiones de grandes corporaciones.
En contraste, señaló que las pequeñas y medianas empresas (pymes) podrían requerir incentivos que les permitan mejorar su estructura salarial y su competitividad.
La economista enfatizó la importancia de desarrollar políticas económicas que contribuyan a equilibrar las oportunidades entre las distintas regiones del país.
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