El envejecimiento de la población y la disminución de las tasas de natalidad aumentan la presión sobre los sistemas de pensiones a nivel mundial, que deberán adaptarse para garantizar ingresos durante períodos de jubilación más prolongados.
Así lo plantea la edición 2026 del Índice Global de Pensiones Marsh CFA Institute (MCGPI), que compara 55 sistemas de ingresos para la jubilación y abarca al 66 % de la población mundial.
El estudio analiza cómo los cambios demográficos afectan el diseño y la sostenibilidad de los sistemas previsionales y plantea tres prioridades: establecer objetivos claros, fortalecer el financiamiento de las obligaciones fut uras y flexibilizar las edades de jubilación y los productos de pensión.
Pat Tomlinson, presidente y director ejecutivo de Marsh People and Investments, señaló que las decisiones actuales sobre los sistemas previsionales tendrán consecuencias para la seguridad financiera de las próximas generaciones.
Por su parte, Christine Mahoney, líder global de Beneficios Definidos y Contribuciones Definidas de Marsh, sostuvo que los gobiernos deben definir sus objetivos de pensión, fortalecer el financiamiento y diseñar sistemas más flexibles para garantizar jubilaciones seguras.
América Latina enfrenta dificultades de sostenibilidad
Los nueve países latinoamericanos evaluados en el índice obtuvieron una puntuación promedio de 62.6 puntos, según el informe.
Entre los principales desafíos de la región figuran la informalidad laboral, la presión fiscal sobre los sistemas de reparto y la brecha entre los recursos disponibles y las obligaciones futuras.
Chile encabezó la región con una calificación B+ y 79.2 puntos. En conjunto, los países latinoamericanos obtuvieron 66.5 puntos en adecuación de los beneficios y 52.1 puntos en sostenibilidad.
La diferencia entre ambos indicadores refleja la dificultad de garantizar prestaciones suficientes para los jubilados y, al mismo tiempo, mantener la capacidad financiera de los sistemas a largo plazo.
El documento destaca que Panamá y República Dominicana mejoraron sus calificaciones en la edición de 2026.
Leonardo Lara, líder de Inversiones para Marsh Latinoamérica y el Caribe, consideró que la sostenibilidad sigue siendo uno de los principales desafíos de los sistemas previsionales de la región.
Lara señaló que los países deben acelerar las reformas y destacó la importancia de ampliar la formalización laboral, flexibilizar las condiciones de jubilación y promover mecanismos de ahorro complementario.
El estudio plantea cambios en la edad de jubilación y el ahorro
El informe señala que las edades tradicionales de jubilación, como los 60 o 65 años, deben reconsiderarse ante el aumento de la esperanza de vida y los cambios en las modalidades de trabajo.
El crecimiento del empleo independiente y a tiempo parcial también plantea la necesidad de adaptar los sistemas a trayectorias laborales en las que la transición entre el trabajo y la jubilación no siempre ocurre de forma definitiva.
Entre las medidas propuestas figuran ampliar la formalización laboral para aumentar la base de cotizantes, adaptar las condiciones de retiro a una mayor longevidad y promover mecanismos de ahorro complementario.
Mona Naqvi, directora ejecutiva del Centro de Investigación y Política de CFA Institute, indicó que ningún cambio aislado en las políticas públicas o en las inversiones garantiza por sí solo la sostenibilidad de las pensiones.
La ejecutiva sostuvo que se necesita combinar un diseño adecuado de los sistemas, una gobernanza sólida y una supervisión cuidadosa de las inversiones para responder a las necesidades de los pensionados durante toda su jubilación.
Tim Jenkins, autor principal del informe y socio de Marsh Investments and Retirement, afirmó que incluso los sistemas con mejores resultados deben evolucionar ante los cambios demográficos.
Jenkins destacó que la flexibilidad debe abarcar cuándo las personas acceden a sus ingresos de jubilación, cómo se estructuran los productos de pensión y cómo se define la transición entre el trabajo y el retiro.
El estudio concluye que la capacidad de adaptación será determinante para que los sistemas previsionales mantengan su sostenibilidad financiera y garanticen ingresos adecuados a las futuras generaciones de jubilados.
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