El presupuesto es el plan de lo que el Gobierno espera cobrar y de lo que piensa gastar en un año. Es, en pocas palabras, la libreta de cuentas de la casa de todos. Lo prepara el Poder Ejecutivo, lo aprueba el Congreso y, una vez convertido en ley, dice cuánto va a escuelas, hospitales, carreteras, subsidios y pago de deuda. Por eso conviene entenderlo sin palabras difíciles.
Para 2027, el Gobierno Central espera cobrar RD$ 1 billón 510 mil millones, 15.7% del Producto Interno Bruto (PIB), que es todo lo que el país produce en un año. Piensa gastar RD$ 1 billón 838 mil millones, 19.2% del PIB. La diferencia, el déficit, es de RD$ 327 mil millones, 3.4% del PIB, y se cubrirá con deuda.
Dicho en cifras de casa: es como una familia que gana 100 pesos, gasta 122 y pide prestados los 22 que le faltan, y de los 100 que gana, 23 se le van en pagar intereses de préstamos viejos. Frente a la ley de presupuesto de 2026, el gasto sube 13.2% y los ingresos 12.5%.
Hay que reconocer dos cosas. La primera es la inversión. El gasto de capital, que es el dinero que se convierte en obras, sube a RD$ 257,764 millones, 19.7% más que en 2026. Ahí están proyectos de alto valor, como llevar agua de la presa de Hatillo a Santo Domingo y ampliar las redes eléctricas para integrar energías renovables.
La segunda son los programas de ayuda. El presupuesto protege RD$ 69,641 millones en programas que no se pueden recortar durante el año, como la atención primaria en salud, las estancias infantiles del INAIPI y la formación técnica, y asigna RD$ 27,609 millones al programa Aliméntate. Son recursos que llegan directamente a las familias más vulnerables.
Cuando se comparan las partidas con 2026, lo que más crece no es la educación ni la salud, que suben alrededor de 10%. Son los subsidios del Estado, que pasan de RD$ 85,150 millones a RD$ 134,296 millones, un salto de 57.7%. Solo a las distribuidoras de electricidad van RD$ 109,296 millones, y RD$70,000 millones de esa cifra se pagarán con préstamos. En la ley no hay una sola meta de reducción de pérdidas. El subsidio protegió a las familias del alza del petróleo; el problema es pagarlo sin medir resultados.
El gasto corriente, el del día a día, llega a RD$ 1 billón 580 mil millones, 86% del total. Lo grave es que los ingresos corrientes no alcanzan para cubrirlo: faltan RD$ 70,452 millones. Es como usar la tarjeta de crédito para pagar la comida. A eso se suman RD$ 351,327 millones en intereses, casi mil millones de pesos diarios, casi lo mismo que todo el presupuesto del Ministerio de Educación.
Luego está lo que no se cobra. Las exenciones e incentivos fiscales costarán RD$ 458,630 millones en 2027, el 4.8% del PIB: 1.4 veces el déficit. No todas son privilegios, porque ahí está también la canasta básica, pero sin evaluarlas no sabemos cuáles valen la pena. Mientras tanto, pese a la Ley 30-26, la recaudación baja de 15.9% a 15.7% del PIB.
Tres leyes que el presupuesto no cumple
La primera es la Ley 35-24 de Responsabilidad Fiscal. Su artículo 5 establece que el gasto primario no puede crecer más que la inflación proyectada más tres puntos porcentuales. Para 2027, eso es 7.5%. Según las cifras del propio Gobierno, ese gasto crece 10.1%, unos RD$ 35,000 millones por encima del techo. Su artículo 9 exige una declaración de cumplimiento junto con el presupuesto, que no aparece en el documento enviado al Congreso.
La segunda es la Ley General de Educación 66-97, cuyo artículo 197 manda destinar a la educación preuniversitaria al menos el 4% del PIB. El Ministerio de Educación recibe RD$ 365,570 millones, 3.8% del PIB; para llegar al 4% faltan unos RD$ 18,200 millones. El Gobierno alcanza esa cifra sumando la educación superior, que no es lo que dice la ley. Y la inversión en escuelas baja 17.8%.
La tercera es la Ley 166-03, que asigna a los ayuntamientos y juntas de distritos municipales el 10% de los ingresos del Estado. Con los ingresos estimados, eso serían unos RD$ 151 mil millones. Llegan cerca de RD$ 32,800 millones, apenas 2.2%, y lo que se les transfiere sube 1.9%, mientras los ingresos del Estado suben 12.5%. El artículo 47 del proyecto vuelve a autorizar, como cada año, asignarles menos de lo que manda su ley.
Recomendaciones al Ministerio de Hacienda y al Congreso de la República: Bajar el déficit a 3.2%, como en 2026; condicionar el subsidio eléctrico a metas medibles; revisar las exenciones con fecha de vencimiento; publicar la declaración que exige la Ley 35-24, y trazar una ruta gradual para cumplir con la educación y los municipios. Si una ley no se puede pagar, se reforma de frente; lo que no se debe hacer es suspenderla cada año en silencio.
El presupuesto 2027 tiene cosas buenas, pero se apoya demasiado en la deuda. Todavía está en el Congreso, y todavía se puede mejorar.
Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
Compartir esta nota