El Estado dominicano gasta más en pagar los intereses de su deuda que en sostener el sistema educativo. Esa es la conclusión central de un análisis publicado esta semana por el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), que documenta cómo el servicio de la deuda desplazó a educación como la mayor partida del presupuesto en 2025 y proyecta que esa tendencia se profundizará en 2026.

¿Cuánto gasta el país en intereses comparado con educación y salud?

En 2025, el Gobierno Central devengó RD$310,597.7 millones en intereses de la deuda pública, equivalentes al 3.9% del PIB y al 20.4% del gasto total ejecutado. Educación quedó en segundo lugar con RD$305,867.2 millones —también 3.9% del PIB, pero 20.1% del gasto—, seguida por protección social (10.9%) y salud (9.6%).

La diferencia parece pequeña en términos de PIB, pero el orden importa: por primera vez, el costo financiero del endeudamiento superó al presupuesto de las escuelas públicas. En 2016, los intereses representaban el 2.8% del PIB frente al 3.9% que ya entonces destinaba el Estado a educación. En nueve años, la deuda alcanzó y rebasó esa referencia.

El primer semestre de 2026 confirma la tendencia. Entre enero y junio, el Gobierno Central gastó RD$178,261.1 millones en intereses, según datos oficiales citados por la Fuerza del Pueblo en su balance de gestión de agosto. Salud recibió RD$73,105.2 millones y protección social, RD$77,595.3 millones. Los intereses superaron a ambas partidas combinadas.

¿Qué dice el presupuesto 2026 sobre el peso de la deuda?

El presupuesto inicial aprobado para 2026 asignó RD$362,550.0 millones al pago de intereses, el 22.3% del gasto total proyectado. Educación quedó en 20.2%, protección social en 11.8% y salud en 10.4%.

En julio, el Congreso aprobó la Ley 43-26, que reformuló el Presupuesto General del Estado. La modificación aumentó en RD$20,500 millones la asignación de la Administración de Obligaciones del Tesoro Nacional para cubrir compromisos financieros con organismos multilaterales. Al mismo tiempo, recortó en RD$2,000 millones la partida del Ministerio de Educación. El ajuste refuerza la dirección que señala el análisis del CREES: cuando el Estado necesita espacio fiscal, la deuda no cede; ceden los servicios.

¿Por qué siguen subiendo los intereses?

El CREES identifica dos factores que se retroalimentan. El primero es estructural: el Gobierno opera con déficits fiscales persistentes que obligan a emitir nueva deuda para financiar el gasto corriente. El segundo es de coyuntura internacional: los rendimientos de los bonos soberanos aumentaron en los últimos años, lo que encarece tanto la emisión de nueva deuda como el refinanciamiento de la existente.

Los datos de deuda total respaldan esa lectura. Al cierre de junio de 2026, el sector público no financiero acumulaba US$67,370.7 millones en deuda, el 47.9% del PIB. En los primeros seis meses del año, el endeudamiento creció US$5,820.8 millones —un 9.5% más que en diciembre de 2025—, con la deuda interna como principal motor: subió 20.6% en el período. La tasa de interés promedio del mercado interno llegó al 10.8% en junio.

Esa combinación —más deuda, a tasas más altas— explica por qué los intereses proyectados para 2026 superan en RD$52,000 millones a los ejecutados en 2025.

¿Qué espacio fiscal queda para políticas sociales?

El análisis del CREES no formula recomendaciones explícitas, pero los números delimitan el problema. Cada peso que el Estado destina a intereses es un peso que no va a hospitales, escuelas o subsidios. Con los intereses consumiendo el 22.3% del presupuesto en 2026, el margen para ampliar el gasto social sin aumentar el déficit —y por tanto la deuda— es estrecho.

El Gobierno debe presentar el proyecto de Presupuesto 2027 en septiembre. La discusión sobre cuánto destinar a deuda y cuánto a servicios públicos llegará al Congreso con estos números sobre la mesa.

Elvira Lora

Subdirectora

Periodista especialista en investigación, documentación y derechos humanos. Doctora en Periodismo & Comunicación de la #UAB. Productora transmediática y fundadora de una plataforma de periodismo feminista Ciudadanía Fémina.

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