Con una inversión de 200 millones de dólares y tecnología italiana de última generación, el Grupo Estrella puso en operación Ecoacero, una planta de fabricación de varillas de acero ubicada en Villa Gautier que, según sus directivos, convierte a la República Dominicana en el único país del Caribe con una infraestructura siderúrgica de esa escala.
El presidente Luis Abinader encabezó el acto inaugural junto a la vicepresidenta Raquel Peña y el empresario Manuel Estrella, en lo que el Gobierno presentó como una señal de la solidez del clima de inversión en el país.
Una apuesta de tres décadas que llega a su mayor escala
Ecoacero no es un proyecto que nació de la noche a la mañana. Es el resultado de una integración vertical que el Grupo Estrella construyó durante más de 30 años: desde la fundación de Acero Estrella en 1993 hasta su expansión a Villa Vásquez en 2004, cada etapa fue preparando el terreno para esta planta, que sus propios creadores describen como "una expansión natural" de ese recorrido.
La nueva instalación demandó la elaboración de más de 10,500 planos de ingeniería, más de 52,000 horas de trabajo técnico especializado y la participación de más de 700 colaboradores durante su construcción, según detalló Filippo Verleza, representante de SMS, la empresa italiana que proveyó el equipamiento industrial.
Con una capacidad de 400,000 toneladas anuales de varillas, Ecoacero apunta a abastecer el mercado local —donde la construcción sigue siendo uno de los sectores de mayor dinamismo— y a proyectarse hacia mercados regionales del Caribe y Centroamérica.
El dato que más pesa: el único en el Caribe
Pedro Estrella Tavares, CEO de Ecoacero, subrayó que ningún otro país de la región cuenta con una planta de este nivel para la producción de varillas. Esa singularidad, dijo, no es solo un logro empresarial: es una ventaja competitiva que podría reducir la dependencia de importaciones y generar divisas a través de exportaciones.
Abinader, entre el respaldo político y el discurso de competitividad
La presencia del presidente Abinader en el acto no fue meramente protocolaria. El mandatario aprovechó la inauguración para reforzar el mensaje de que su gobierno ha creado condiciones favorables para la inversión privada a gran escala.
"Esta industria va a generar mayor competencia y mayor desarrollo, y eso también fortalecerá todo el sector exportador, que es fundamental para el crecimiento del país".
Luis Abinader.
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón, fue más explícito en el posicionamiento: "República Dominicana llegó para quedarse no solo como una potencia turística, deportiva y cultural, sino también como una nación con un gran tejido industrial y una importante capacidad exportadora".
El empresario Manuel Estrella atribuyó la viabilidad del proyecto a la "estabilidad macroeconómica, la paz social, el clima laboral, la seguridad jurídica y una banca sólida" que, a su juicio, caracterizan al país en este momento.
Villa Gautier: cuando la fábrica llega antes que el Estado
Más allá de las cifras industriales, uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su impacto en Villa Gautier, una comunidad que hasta hace poco contaba con apenas dos calles asfaltadas y una oferta de servicios básicos muy limitada.
Según Rafael Anglón, vocero comunitario, la llegada de Ecoacero transformó el entorno de manera visible: hoy hay ocho calles asfaltadas, 15 colmados donde antes había dos, 18 comedores donde antes había tres, y más de 200 empleos directos para residentes de la zona.
La empresa también impulsó la instalación de un centro de atención primaria de salud, una Farmacia del Pueblo y un programa de sustitución de pisos de tierra por pisos de concreto en hogares vulnerables, en el marco de una alianza público-privada.
"Muchos jóvenes tenían que emigrar hacia Bávaro o Boca Chica en busca de oportunidades, y hoy Ecoacero genera empleo para más de 200 comunitarios", señaló Anglón.
La industria manufacturera dominicana en busca de diversificación
La inauguración de Ecoacero se produce en un momento en que la economía dominicana busca diversificar su base productiva más allá del turismo y las zonas francas textiles. El sector construcción ha sido uno de los motores del crecimiento en los últimos años, lo que hace que una planta de esta capacidad tenga un mercado interno asegurado en el corto plazo.
Al mismo tiempo, el contexto internacional, con aranceles al acero impuestos por Estados Unidos y tensiones en las cadenas de suministro globales, abre una ventana de oportunidad para productores regionales que puedan ofrecer acero a mercados del Caribe y Centroamérica sin depender de grandes potencias siderúrgicas.



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