República Dominicana “enfrenta una oportunidad histórica” en el reordenamiento económico global, impulsado por el nearshoring, la transformación de las cadenas de suministro y la búsqueda de mayor resiliencia productiva, afirmó Celso Juan Marranzini, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
Marranzini sostuvo que la cercanía “geográfica, económica e institucional” con Estados Unidos —principal socio comercial del país— constituye una “ventaja estratégica y extraordinaria” en esta etapa, y consideró que el Gobierno ha venido realizando esfuerzos para fortalecer esa relación. En ese sentido, planteó que el siguiente paso debe ser “profundizar aún más esa integración económica”, ampliar el acceso al mercado estadounidense y atraer nuevas inversiones.
El presidente del Conep señaló que el país debe consolidarse como una plataforma regional de manufactura avanzada, logística tecnológica y servicios, y afirmó que existen oportunidades “reales” para sectores como dispositivos médicos, manufactura especializada y servicios tecnológicos. También mencionó, a futuro, la posibilidad de avanzar hacia industrias de mayor sofisticación, “como los semiconductores”.
Sin embargo, advirtió que para materializar ese potencial se requiere una visión de largo plazo centrada en capital humano y reformas estructurales. Entre las prioridades, mencionó la necesidad de formar más talento en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), y planteó que el debate sobre la ley de educación debe asumirse como “una oportunidad histórica” para modernizar el sistema educativo y convertirlo en un pilar estratégico del desarrollo nacional.
Marranzini insistió en que el país debe cerrar la brecha entre lo que demanda el aparato productivo y lo que genera el sistema educativo, al tiempo que enfrenta obstáculos que todavía limitan la competitividad. Entre esos desafíos citó la informalidad, las deficiencias del sistema eléctrico y el ordenamiento territorial en ciudades, polos turísticos y centros industriales.
En su planteamiento, la ventana de oportunidad que abre el nuevo contexto global dependerá de la capacidad del país para fortalecer su integración económica con Estados Unidos y, a la vez, resolver limitaciones internas que frenan la inversión y el crecimiento de sectores de mayor valor agregado.
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