CAF, el banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, anunció que pondrá US$ 1,000 millones a disposición de los países de la región para prepararse y responder ante los posibles efectos de un fenómeno de El Niño de intensidad excepcional durante 2026-2027.
La institución informó que los recursos estarán dirigidos a apoyar a las poblaciones más vulnerables y serán complementados con asistencia técnica y un conjunto de recomendaciones sobre buenas prácticas para la atención de emergencias.
El impacto también podría trasladarse a las economías de la región.
CAF estima que un fenómeno de esta magnitud podría provocar pérdidas equivalentes al 2 % del PIB regional, debido a daños en infraestructura, afectaciones a la agricultura, ganadería y pesca, interrupciones de las cadenas de suministro, menor productividad y aumento de precios.
Además, el organismo calcula que el fenómeno podría incrementar la pobreza en 4.8 millones de personas.
“Este Niño tiene el potencial de ser el más fuerte de los últimos 100 años, lo que amenaza directamente a los medios de vida de millones de personas y comunidades que ya enfrentan condiciones difíciles”, afirmó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.
Según Díaz-Granados, los US$ 1,000 millones buscan que los países puedan anticiparse a los posibles impactos, proteger a sus poblaciones y responder ante las emergencias.
CAF llevará el tema a los ministros de Economía
La respuesta de CAF no se limitará al financiamiento.
El organismo anunció que el Foro CAF América Latina y el Caribe, para los días 27 y 28 de enero de 2027 en Panamá, incluirá la primera Reunión de Ministros de Economía de América Latina y el Caribe dedicada a la gestión financiera de los riesgos naturales.
El encuentro abordará los desafíos fiscales y económicos asociados a fenómenos como El Niño y el intercambio de experiencias para mejorar la preparación y respuesta ante emergencias.
CAF también impulsará un Libro blanco sobre mejores prácticas para la atención de emergencias ante desastres naturales, con recomendaciones que puedan ser utilizadas por los países de la región.
A esto se sumará un esquema de asistencia técnica para apoyar a los gobiernos nacionales y locales, bancos de desarrollo y otros actores en la preparación y atención de emergencias provocadas por fenómenos naturales.
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