Con el inicio del nuevo año escolar, los lápices plantables se presentan como una alternativa a los útiles escolares tradicionales, al incorporar semillas que permiten dar una segunda vida al producto una vez termina su uso.

Estos lápices cuentan con una cápsula biodegradable que contiene semillas de distintas especies, entre ellas tomate cherry, lavanda, manzanilla, albahaca, fresa, girasol y rosa. Al ser sembrados, el material del lápiz se degrada y las semillas pueden germinar, convirtiendo un artículo de uso cotidiano en una herramienta para fomentar la educación ambiental.

La propuesta busca que niños, niñas y jóvenes relacionen el regreso a las aulas con prácticas como la reutilización de materiales, el reciclaje y el cuidado de los recursos naturales.

De acuerdo con la empresa Wazaka, promotora de la iniciativa, ya se han producido varios miles de estos lápices, con el objetivo de impulsar hábitos sostenibles desde edades tempranas.

Una alternativa para reducir residuos

La iniciativa forma parte de un conjunto de soluciones orientadas a promover un consumo más responsable y reducir el impacto ambiental de productos de uso cotidiano.

En esa línea también se encuentra Ecofiltro, un sistema de purificación de agua que utiliza una combinación de arcilla, carbón activado y plata coloidal para reducir impurezas, sedimentos, bacterias, olores y sabores presentes en el agua, sin requerir electricidad ni productos químicos.

El uso de sistemas de filtración de este tipo también puede contribuir a disminuir el consumo de botellas plásticas desechables y, con ello, la cantidad de residuos generados en los hogares.

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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