Esqueletos de coral de 1.000 años de antigüedad muestran que el fenómeno natural El Niño se intensifica a medida que el planeta se calienta, con importantes consecuencias para el futuro, advierte un estudio publicado en la revista Science. Al mismo tiempo, El Niño se está fortaleciendo en el Pacífico ecuatorial y amenaza con provocar fenómenos climáticos extremos.
Frente a la costa occidental de Ecuador, cerca de las islas Galápagos, donde se forma El Niño, científicos llevaron a cabo este nuevo estudio. Gracias a esqueletos de coral de 1.000 años de antigüedad, los investigadores lograron establecer un vínculo entre la intensificación de los episodios de El Niño y el calentamiento del planeta.
Existe un amplio consenso científico en que los efectos meteorológicos de El Niño se suman a los del cambio climático, agravando las lluvias en algunas regiones y las sequías y olas de calor en otras. Sin embargo, hasta ahora no había consenso sobre si el calentamiento global amplifica por sí mismo la Oscilación del Sur-El Niño (ENSO), el fenómeno climático natural y cíclico que origina los episodios opuestos de El Niño y La Niña, ambos con importantes consecuencias meteorológicas.
Al extraer muestras de los esqueletos de coral, es posible analizar las condiciones climáticas en las que estos se desarrollaron a lo largo de los años y reconstruir así la evolución de El Niño. Estas valiosas ventanas al pasado permitieron remontarse hasta el último milenio y mostraron que las fluctuaciones asociadas a los ciclos de la ENSO fueron notablemente más débiles durante el período preindustrial (1000-1850).
Los resultados indican que estas variaciones comenzaron a intensificarse a finales del siglo XIX, con una «amplificación llamativa» durante los últimos cuarenta años. Al comparar estos cambios con modelos climáticos que simulan el período preindustrial, los investigadores demostraron que este aumento supera todo lo que podría explicarse únicamente por causas naturales.
"Este fortalecimiento va de la mano con el calentamiento climático, por lo que parece estar relacionado con el calentamiento del planeta provocado por el uso humano de combustibles fósiles", resume Julia Cole, profesora de la Universidad de Michigan y autora principal del estudio.
Según los autores, la variabilidad de la ENSO es hoy aproximadamente un 36 % más elevada en el este del Pacífico ecuatorial que en la época preindustrial, principalmente debido a episodios de El Niño más intensos. Sin embargo, esta cifra no significa que los episodios de El Niño sean un 36 % más potentes, ya que la medición se aplica al conjunto del ciclo, incluida la fase de enfriamiento conocida como La Niña.
¿Un 2027 extremadamente cálido por El Niño?
Aunque el estudio no propone un mecanismo físico que explique los cambios observados, Julia Cole espera que contribuya a llenar un importante vacío en la comprensión científica del impacto del calentamiento climático sobre El Niño.
El episodio de El Niño de 2026, cuyo punto máximo se espera hacia finales de año, podría ser el más intenso jamás observado y contribuir a que 2027 se convierta en un año récord de calor. Sus consecuencias ya se hacen sentir, desde América Central, afectada por la sequía, hasta Indonesia, donde alimenta violentos incendios forestales.
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