El vigente campeón PSG, el 15 veces campeón Real Madrid y el modesto Bodo/Glimt noruego pusieron un pie en cuartos de final de la Liga de Campeones de Europa tras sus holgadas victorias por tres goles este miércoles.En el otro partido del día, el Arsenal, líder de la Premier League y que había ganado sus ocho partidos de la liga regular, solo pudo empatar 1-1 en Alemania ante Bayer Leverkusen.Pero por encima de los equipos y los resultados, el protagonista indiscutible de la noche europea fue el centrocampista uruguayo del Real Madrid, Federico Valverde, autor de los tres goles del conjunto blanco ante el Manchester City (3-0).

"Increíble, uno sueña siempre con noches así", confesó Valverde, que fue elogiado por su entrenador. "Muy feliz por Valverde, por lo pesado que soy con él, nos sé si va a acabar odiándome, por las chapas que le pego, de intentar transmitirle lo importante que es para el vestuario, es un jugador que representa lo que es el Real Madrid a la perfección".

– La gran noche de Valverde –

El conjunto blanco toma así una cómoda ventaja en este clásico de los últimos años en la máxima competición europea de clubes antes de la vuelta el próximo martes en el Etihad Stadium de Mánchester.

Comenzó su recital tras recibir un pase largo de su arquero Thibaut Courtois y plantarse solo ante Gianluigi Donnarumma, al que sorteó con clase -con el balón por la derecha del italiano, y el jugador escapando por la izquierda- antes de marcar a puerta vacía pero desde una posición escorada (20′).

Un pase con el exterior de Vinícius Jr tocó en el central citizen Ruben Dias y Valverde, oportunista, sacó un zurdazo cruzado desde dentro del área para sumar el segundo (27′).

En el tercero de su equipo y de su cuenta particular, para completar el primer triplete de su carrera, el Halcón recibió un pase picado de Brahim Díaz, realizó un sombrero para la historia a Marc Guéhi y, sin que el balón tocase el césped, remató de volea para poner el Bernabéu a sus pies y convertir en pesadilla la noche de un Donnarumma que no terminaba de creérselo (42′).

Los equipos ingleses no han comenzado bien las rondas eliminatorias de esta Champions, y si el Liverpool y el Tottenham perdieron el martes, un día después lo hicieron el City y el Chelsea.

– El campeón se reivindica –

Los Blues encajaron un 5-2 en el Parque de los Príncipes de París, el hogar del Paris Saint-Germain, con una destacada actuación del georgiano Khvicha Kvaratskhelia, autor de dos goles y una asistencia.

Bradley Barcola (10′), Ousmane Dembélé (40′), Vitinha (74′) y Kvaratskhelia (86′, 90+3′) anotaron los goles de los locales, mientras que el francés Malo Gusto (28′) y el argentino Enzo Fernández (57′) empataron provisionalmente en dos ocasiones.

Los parisinos, tras aplazarse su partido contra el Nantes por la liga francesa, descansarán hasta el decisivo duelo del próximo martes en Londres, mientras que los Blues recibirán el sábado al Newcastle en la 30ª jornada de Premier League.

"Estoy contento por haber ayudado al equipo, pero más contento por ganar contra el Chelsea porque son un buen equipo", declaró el georgiano al difusor Canal+

El líder del campeonato inglés, el Arsenal, salvó el honor del fútbol de las islas al empatar en el BayArena ante el Bayer Leverkusen.

– Bodo, cada vez menos sorpresa –

Apenas unos segundos después del descanso, el español Alejandro Grimaldo botó un saque de esquina muy elevado, que llegó hasta el segundo palo, donde apareció el capitán Robert Andrich (46′) para adelantar de cabeza al Werkself.

Los Gunners respondieron de penal, con un gol anotado desde los once metros por el exjugador del Leverkusen Kai Havertz (89′).

Y la gran sorpresa llegó de nuevo de manos del Bodo/Glimt noruego, que añadió al Sporting de Portugal (3-0) a su nómina de ilustres víctimas en esta Champions (Manchester City, Atlético de Madrid, Inter de Milán…).

Para el modesto equipo de la pequeña localidad del Ártico, que vive su primera presencia en la prestigiosa competición europea, marcaron Fet (32′, de penal), Blomberg (46′) y Högh (71′).

El fútbol hace justicia con la Premier League

Lo dijo Anthony Gordon, del Newcastle United. Le gusta más la Champions League que la Premier League, porque esta se ha convertido en una ensalada de saques de banda y córners. El fútbol inglés ha evolucionado a un concepto en el que los preparadores de faltas son más importantes que los 'jugones' y ha despojado al juego de su diversión. Tras seis ingleses incapaces de ganar en Europa, varios de ellos goleados, el fútbol se ha cobrado su venganza con la Premier League.

Hace no tanto, hacía gracia ver a Nicolás Jover, el estratega del Arsenal, tomar la posición en el área técnica de Mikel Arteta cada vez que había una falta peligrosa o un córner. Era algo diferente, atípico, pero no son pocos los que ya se han cansado de esta imagen. Antes era novedoso que un preparador tuviera tanto protagonismo, ahora ya es la norma, la rutina.

Nunca antes se habían marcado tantos goles a balón parado en la liga inglesa, nunca antes había habido tantos agarrones en el área, tantos empujones, tanta confianza en que el único camino hacia el gol es colocar la pelota en el lugar exacto para que tu central la cabecee. Antes se decía que un córner era medio gol, obviamente una hipérbole. Ahora en el Emirates Stadium se celebra más un saque de esquina que cualquier otra jugada.

Cada vez se dispara menos desde fuera del área, se dribla menos y se inventa menos. Se ha caído en la dictadura del 'Expected Goals' y la estadística. Se anima desde las jefaturas técnicas a disparar menos desde lejos e intentar acercarse lo más posible a la portería, porque un remate desde 10 metros tiene más probabilidades de entrar que uno desde 20. Sin importar que eso conduzca en muchas ocasiones a chocar una y otra vez contra un muro.

Que se lo digan al Manchester City este miércoles en el Santiago Bernabéu. Con 3-0 en contra, apenas unos minutos en el marcador y once jugadores del Real Madrid defendiendo, los futbolistas del City seguían buscando centros al área pese a que Erling Haaland ya había sido sustituido.

Quizás eso fue lo que despistó a Malick Thiaw cuando Dani Olmo le intentó regatear en el minuto 95 del partido entre el Newcastle United y el Barcelona. Quizás el central no se esperaba ese amago dentro del área con el tiempo a punto de cumplirse.

Quizás tampoco se esperaban los defensas del Tottenham Hotspur el toque de primeras de Antoine Griezmann en el gol de Julián Álvarez en el Metropolitano o la vaselina de Vitinha sobre Filip Jorgensen en la goleada en el Parque de los Príncipes.

El único que le hizo pagar con su propia medicina a la Premier League fue el Bayer Leverkusen, y aun así lo utilizaron para burlarse de la fama de los 'Gunners'. "Logro conseguido, le hemos hecho un Arsenal al Arsenal", escribieron los alemanes después de que Robert Andrich marcara de cabeza y a la salida de un córner el temporal 1-0.

La BBC, la cadena pública británica, no se corta. "Las 24 horas que dañaron la reputación de la Premier League", titula en la portada de su edición deportiva. Tras miles de millones gastados, más que ninguna otra liga y casi más que el resto juntas, y después de vanagloriarse en infinidad de ocasiones de ser la mejor liga del planeta, la Vieja Europa les bajó a la tierra.

"Los equipos ingleses son leones en invierno, corderos en primavera", dijo en su día Michael Platini. Antes al menos eran leones y corderos divertidos.

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