Ayer, grupo A: México 2 Sudáfrica 0. Corea del Sur: 2 República Checa: 1. Hoy, grupo B: Canadá vs Bosnia y Herzegovina. Grupo D: Estados Unidos vs Paraguay. Durante el verano de 1945, George Orwell, tras presenciar un partido entre el Arsenal y el Dinamo de Moscú en el que las trompadas fueron tan frecuentes como las patadas al balón, el celebre escritor y periodista britanico plasmo en un articulo que ‘el fútbol no tiene nada que ver con el juego limpio. Está ligado al odio, los celos, la jactancia y el placer sádico de presenciar la violencia. Es como la guerra misma pero sin los tiros’. Muy ‘orwelliana’ la opinión sobre el fútbol del que ha sido uno de los mejores ensayistas distópicos que siempre se catalogó como un socialdemócrata crítico con los regímenes totalitarios.
La inauguración
Bonita y entretenida ceremonia artística de apertura del Mundial en un Azteca con 80 mil 824 asistentes. No digo más porque no me corresponde juzgar un espectáculo de artistas que están fuera de mis litorales musicales. Vamos a lo que nos toca: Sudáfrica dio los primeros síntomas de un Mundial que será muy desigual durante la fase de grupos. Si la intención era repetir aquel empate a 1 que lograron ante México en la apertura del Mundial 2010 en el Soccer City de Johannesburgo, esta vez los compatriotas de Mandela se han quedado cortos. Incapaces de dar tres pases seguidos, acéfalos en el medio campo, ingenuos en defensa y torpes en la toma de decisiones. Esta selección sudafricana hizo lo suficiente para autodestruirse con dos expulsiones en la parte complementaria, quizás superados por la ocasión, por el coloso de hormigón que es el Azteca y toda su historia en donde se coronó Pelé como ‘rey del fútbol’ en 1970, testigo del llamado ‘Partido del Siglo’ disputado a instancias de semifinal entre Italia y Alemania, un verdadero homenaje al fútbol exquisito en ese mismo Mundial, y escenario donde se consagró como leyenda Maradona, Diego Armando Maradona en 1986, protagonista de la ‘Mano de Dios’ y del gol más hermoso de la historia de la Copa del Mundo.
Quiñones, vilipendiado en su momento por cierta prensa nacionalista mexicana que se negaba a ver a un negro colombiano nacionalizado siendo uno de los mejores delanteros del Tri, con su olfato de gol, abrió el camino que lastimó a una Sudáfrica sin brújula. Luego, el delantero Raúl Jiménez liquidó un partido que a pesar de la victoria deja un sabor agridulce para un Javier Aguirre que se mostró inconforme por el desempeño del equipo local ante un rival de mucho menor calidad. Hay muchos pendientes por resolver para un México que se presenta como el favorito del grupo A. El fútbol siempre guarda este tipo de situaciones.
Una Copa Mundial en tiempos convulsos
Decenas de conflictos se llevan a cabo actualmente en nuestro planeta, aunque mediáticamente sobresalen las guerras que se libran en Ucrania y Medio Oriente, condenando al ostracismo otras guerras que se llevan a cabo en África, ese continente tan explotado por occidente, y otras hostilidades en algunos países remotos de esa Asia que poco importa como Myanmar, Afganistán y Pakistán. Nunca un Mundial se ha jugado con un planeta en absoluta paz. Desde Uruguay 1930 hasta Qatar 2022. El de Norteamérica 2026 no es la excepción. El país que es la sede principal, Estados Unidos, está en guerra con Irán, que también se clasificó para el Mundial, selección que tiene la prohibición de pernoctar en suelo estadounidense, por lo que se han visto obligados a tener en Sinaloa, México, su centro de concentración, asumiendo así la carga física que generan los largos traslados de ir y venir que tendrán durante la fase de grupos.
Un Mundial que lo desafía todo
Desde los exorbitantes precios de las entradas a los partidos, estacionamientos …
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