Ayer, grupo I: Francia 3 Senegal 1, Irak 1 Noruega 4. Grupo J: Argentina 3 Argelia 0, Austria 3 Jordania 1. Hoy, grupo K: Portugal vs República Democrática del Congo, Uzbekistán vs Colombia. Grupo L: Inglaterra vs Croacia, Ghana vs Panamá.
‘El fútbol moderno es un negocio hiper comercializado entregado al poder económico, que le va quitando su esencia popular porque la FIFA prioriza la rentabilidad por encima de las pasiones de los hinchas’, Víctor Hugo Morales, periodista, actor y narrador uruguayo radicado en Argentina, para muchos el mejor y más importante relator de partidos de fútbol de habla hispana de la historia.
Víctor Hugo fue uno de los mejores amigos de Diego Armando Maradona. Realiza un programa que es un clásico de los Mundiales que se llama ‘La pelota no se mancha’, nombre del mismo en homenaje a Maradona. Activista social y fuerte crítico de las políticas neoliberales que lleva a cabo el gobierno de Javier Milei en Argentina. Durante el Mundial de México 1986 le tocó ser el narrador de las dos jugadas que más han dado de qué hablar en la historia de las Copas del Mundo: ‘La mano de Dios’ y el gol más hermoso de la historia, ambos ejecutados por Maradona.
La exhibición de Messi
Messi sigue siendo mucho Messi. ‘Siempre llega el enanito con sus herramientas’ como aquel reparador de sueños de Silvio, sin importar que el inexorable paso del tiempo le indique que está en el otoño de su carrera o en el ocaso de su dilatado paso por los campos de juego. Un hat-trick en el amanecer de su sexto Mundial, tal si fueran los tiempos que vestía la camiseta del Barcelona, etapa en donde se hizo coleccionista de partidos de tres goles, fue memorable. Ya no es el mismo Messi de años atrás hambriento del balón. No lo necesita constantemente. Camina, observa y va archivando en su memoria fotográfica las falencias defensivas de sus rivales. No necesita correr porque otros lo hacen por él. Se dosifica y aparece solo para crear alguna situación que genere peligro.
Dijo Valdano que cuando Messi tiene el balón siempre suceden cosas. Scaloni es el primero en reconocer que no precisa del esfuerzo constante de su estrella, porque los jugadores diferentes están para otras cosas, no para el desgaste físico. Tres anotaciones que lo convierten en el máximo goleador de la historia del Mundial. Pocas horas tardó el liderato que mantuvieron Haaland y Mbappé tras la excelsa exhibición de Messi ante Argelia, con una selección argentina de pocos retoques con respecto a la que conquistó el Mundial de Catar en 2022, pero que sigue girando en torno al genio que ya no necesita estar en cada jugada, que hasta suele desaparecer por momentos porque su incursión en ciclos estériles del partido le son innecesarias.
El cooling break como coartada
El jugador, protagonista de la lucrativa industria del fútbol, es lo que menos importa al momento de la toma de decisiones trascendentales. Joao Havelange, presidente de la ‘todopoderosa’ FIFA durante el Mundial México 1986, sentenció a Maradona al advertirle: ‘Cállate y juega’ cuando el genio argentino se quejó de los horarios de muchos partidos pautados para el mediodía del D.F, solo para acomodar el horario ‘prime’ del gran público europeo, sin tomar en cuenta el asfixiante calor seco a más de dos mil 200 metros sobre el nivel del mar de la capital mexicana.
Poco le importa a la UEFA la cantidad de partidos en los que tiene que intervenir un jugador de alto nivel obligado a comparecer a cada uno de los compromisos de Liga, Copa, Liga de Campeones y convocatorias de su selección, provocando crisis de sobrecarga muscular que ha disparado lesiones y baja de rendimiento. Calendarios comprimidos, cada vez más partidos amistosos para generar más divisas, y para la guinda del pastel, un Mundial que pasa de 64 a 104 partidos por el aumento de 32 a 48 selecciones que solo busca maximizar ganancias sin pensar en el bienestar del futbolista.
Ahora la FIFA y demás organismos satélites que mandan, ordenan y dictan en el fútbol, dicen que la implementación del llamado ‘cooling break’ es para ‘proteger la salud de los jugadores en climas extremos’. La coartada perfecta que convierte, aunque momentáneamente, el fútbol en el deseo soñado de algunos eternos sembradores de veneno que han querido modificar las reglas naturales que han hecho grande a éste deporte al sugerir ciertos cambios que van desde al agrandamiento de la portería, eliminar los fuera de juego, cambiar los penaltis e implantar el patético ‘shoot outs’, y dividir los dos tiempos cada mitad del partido.
Esto último lo han logrado con el llamado ‘cooling break’, pausa que está aprovechando la gran industria para colocar tres minutos de comerciales bajo la excusa de una supuesta hidratación que afecta la fluidez y la intensidad de los jugadores ya que se llevan a cabo alrededor de los minutos 22 y 67 jugados en el actual Mundial en condiciones climatológicas frescas y en estadios techados climatizados. El fútbol es un rehén de personas que toman decisiones sin nunca haber pateado un balón, que solo sirven para acomodar intereses comerciales. La FIFA autorizó en diciembre el ‘cooling break’ para todos los partidos del Mundial sin importar el clima. En marzo de este año autorizó a todos los medios de comunicación con derecho a transmitir el Mundial, a utilizar esos tres minutos para emitir comerciales. Sin anestesia. La FIFA no da una sola puntada sin hilo.
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