El hombre más poderoso del fútbol mundial llegó ayer viernes a República Dominicana con una carta de su propio vicepresidente pidiéndole que no viniera
Gianni Infantino aterrizó este viernes en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana con una carga política que ningún protocolo oficial pudo disimular: un día antes de su llegada, el vicepresidente de la FIFA y presidente de Concacaf, Víctor Montagliani, le había enviado una carta formal solicitándole, "en nombre del fútbol", que reconsiderara su asistencia a la reunión de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU). Infantino vino de todas formas.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, recibió a ambos dirigentes por separado en el aeropuerto de Punta Cana, primero a Montagliani, en horas de la tarde; luego a Infantino, entrada la noche, en una escena que, leída a la luz de la carta filtrada, retrata con precisión el estado de las relaciones internas en la cúpula del fútbol mundial.
¿Por qué Montagliani le pidió a Infantino que no viniera?
La carta a la cual tuvo acceso Acento.com.do, fechada el 21 de agosto en Miami y dirigida con copia al Secretario General de la FIFA, Mattias Grafström, y al Secretario General de Concacaf, Philippe Moggio, no deja lugar a interpretaciones ambiguas. Montagliani argumentó que la presencia de Infantino en un evento técnico de fútbol juvenil (se trata de la CFU U-14 Series) generaría una "considerable atención mediática" que desviaría el foco del desarrollo deportivo hacia "la crisis de gobernanza que rodea a la FIFA como consecuencia de su controvertida propuesta FIFA Forward Enterprise".
En otras palabras: el vicepresidente de la FIFA le advirtió públicamente, por escrito, que su presencia era un problema político, no un activo institucional.
La propuesta FIFA Forward Enterprise ha generado tensiones internas en el organismo desde su presentación. Críticos dentro y fuera de la FIFA señalan que concentra poder en la presidencia y reduce los mecanismos de control de las confederaciones regionales, aunque el organismo no ha detallado públicamente el alcance completo de la reforma.
¿Qué hizo Infantino?
La respuesta del presidente de la FIFA fue su presencia misma. Infantino no solo asistió, sino que fue recibido con honores por el Gobierno dominicano: el ministro Cruz lo comunicó en tiempo real con el presidente Luis Abinader, quien le dio la bienvenida al país. El presidente de la FIFA, a su vez, expresó su "disposición de brindar respaldo y colaboración al desarrollo del fútbol dominicano".
Es decir, Infantino convirtió lo que Montagliani quería que fuera una visita discreta, o directamente inexistente, en un acto de Estado con foto oficial y declaraciones presidenciales.
Cruz celebró la visita como "un reconocimiento a la capacidad de República Dominicana para acoger acontecimientos y reuniones deportivas de carácter internacional". Lo que el ministro no mencionó es que esa misma visita había sido desaconsejada formalmente por el número dos de la organización que Infantino preside.
¿Qué dice la carta de Montagliani sobre el estado interno de la FIFA?
Que un vicepresidente en funciones le escriba a su presidente pidiéndole que no aparezca en un evento de su propia confederación es, en términos de diplomacia institucional, un hecho extraordinario. La carta de Montagliani no es una opinión informal: tiene membrete, fecha, destinatarios en copia y un argumento estructurado. Es un documento.
Lo que revela es que la fractura en torno a la FIFA Forward Enterprise no es un debate técnico entre burócratas: es una disputa de poder entre el presidente y las confederaciones regionales que, en teoría, lo respaldan. Concacaf, la confederación que agrupa a Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, está, al menos en este episodio, del lado de quienes consideran que Infantino es parte del problema, no de la solución.
Hoy: La FIFA sanciona a Argentina a 24 horas de la reunión en Punta Cana
Como si el escenario necesitara más tensión, este mismo 21 de agosto la FIFA dictó una de las sanciones más duras de la historia reciente del fútbol sudamericano: multó a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con 321.000 dólares y suspendió al volante Leandro Paredes por 10 partidos, al defensa Nahuel Molina por siete y al técnico Roberto Ayala por tres, como consecuencia de los incidentes ocurridos al término de la final del Mundial, el 19 de julio, cuando Argentina cayó ante España 1-0 en tiempo extra en el MetLife Stadium.
La sanción también incluyó una multa parcial por el despliegue de una pancarta que proclamaba "las Malvinas son argentinas" durante la semifinal ante Inglaterra, lo que la FIFA calificó como "uso de un acontecimiento deportivo como plataforma para manifestaciones de carácter no deportivo". Como medida adicional, la AFA deberá disputar sus dos próximos partidos de local con aforo reducido al 50%.
La AFA anunció de inmediato que recurrirá las sanciones ante el Comité de Apelación de la FIFA y, eventualmente, ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).
¿Qué tiene que ver Argentina con lo que pasa en Punta Cana?
Directamente, nada. Pero el timing importa: Infantino llega a República Dominicana el mismo día en que su organización emite uno de los fallos disciplinarios más resonantes del año, en medio de una disputa interna con su propio vicepresidente, y en el contexto de una reforma de gobernanza que divide a las confederaciones. El presidente de la FIFA no está en un momento de autoridad incuestionada; está en un momento de contestación.
Que haya elegido este fin de semana para aparecer en Punta Cana, desoyendo la carta de Montagliani, dice algo sobre su estilo de liderazgo: Infantino no retrocede ante la presión interna. La pregunta que queda abierta es si esa postura fortalece su posición o acelera el desgaste.
¿Es la República Dominicana un escenario involuntario de una crisis global?
Para el Gobierno dominicano, la visita es un éxito de imagen: recibir al presidente de la FIFA y al de Concacaf en el mismo fin de semana refuerza el posicionamiento del país como sede de eventos deportivos internacionales, un eje de la política exterior del presidente Abinader.
Pero la República Dominicana también es, este sábado, el escenario donde se hace visible una de las fracturas más profundas que atraviesa el fútbol mundial. La reunión de la CFU en Punta Cana no es solo un encuentro técnico de dirigentes caribeños: es el lugar donde Infantino decidió plantar bandera frente a su propio número dos.
El fútbol juvenil del Caribe tendrá que esperar su turno en los titulares.
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