La de Nick Hardt fue la séptima presea dorada para República Dominicana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en los sencillos de tenis. 40 años atrás, en Santiago 86, para ser precisos, Rafael Moreno comenzó este dominio de los dominicanos en estos juegos regionales.
Pero el avasallante éxito de los tenistas criollos tuvo su punto de inflexión en Cartagena 2006 con el oro logrado por Johnson García, uno de los jugadores más talentosos de la historia del tenis dominicano, al que las lesiones le frustraron una prometedora carrera. Luego apareció la irrupción de la dictadura impuesta por Víctor Estrella, indiscutible mejor jugador de los Juegos de Mayagüez 2010, Veracruz 2014 y Barranquilla 2018.
Es decir, son 20 años seguidos que tiene República Dominicana colgándose el primer lugar del tenis masculino, esta vez alcanzado por Hardt en un partido sin historia tras el temprano retiro del colombiano Juan Sebastián Gómez en el tercer game del primer set, al no poder continuar el partido por lesión. Eso nada le quita al impoluto trayecto del dominicano que no conoció la pérdida de un solo set en sus cuatro partidos del campeonato de los Juegos.
Hardt es la estrella del tenis dominicano al que las lesiones no le han permitido alcanzar lo proyectado, a pesar de haber sido el 177 del mundo en el exigente ranking mundial de la ATP en el 2024. Desde su primer enfrentamiento ante el cubano Denilson Martínez, marcó territorio e impuso su condición de jugador de mayor jerarquía, encontrando escasa resistencia a un juego que ha vuelto a reencontrarse con su verdadero ritmo.
Gran servicio, excelente capacidad para abrirse y otorgarle el 80% de los espacios a una derecha demoledora en este tipo de superficies duras y rápidas como la de las canchas del Centro Nacional de Tenis del Parque del Este, con un consistente revés, ya sea liftado, con efecto, plano, cruzado o paralelo, desarrollando un juego de control y poder que invitan de nuevo a pensar que Hardt posee cada una de las herramientas técnicas de este deporte que lo pueden catapultar al objetivo de los mejores 100 tenistas del mundo en un período no muy lejano.
Es tan solo cuestión de tiempo, esfuerzo, consistencia y algo de suerte para evitar lesiones que se le han presentado como obstáculo de crecimiento al jugador dominicano más completo de los últimos años.
Compartir esta nota