¿Es el tiempo la muerte cual mismo es la vida? Sin duda es lo que parece proponer el poeta, narrador y ensayista Luis Ernesto Mejía en “Voces de Tomasina rosario (ensayo sobre el tiempo)”, novela bien escrita, de alta calidad poética mediada por un amplísimo dominio de la lengua y la intelección transemántica de nuestra cultura local enlazada a la referencialidad de otras latitudes, de la historia.

Tomasina Rosario, dibujada por el autor.

El inicio de la narración me dejó prendido de su lectura:

“A DIFERENCIA de los hábitos atemporales de Dios, Tomasina Rosario, mi abuela, vivió en el tiempo, y el día en que ordenó colocar a su padre, Moncito, las medias para que entrara calientito al otro mundo, ella contemplaba, por una ventana de su bohío, que la comarca de Las Uvas sólo tenía una temporada de lodo y otra de terrones, y que las dos estaciones habían encontrado asiento en los pies descalzos de mi bisabuelo en esos años mitad de agua y mitad de sol”.

Esta novela es varias novelas. Con algo más de cien páginas, no sólo cumple la virtud graciana de ser buena y breve, sino que a la vez constituye ensayo filosófico contextualizado en la vida de tres generaciones de una misma familia; picaresca, histórica, antropológica, sociológica, en cuyo corpus lingüístico sincrónico/diacrónico el autor mezcla a las mal llamadas lengua popular y culta en simbiosis poética que a la vez filosofa. Esa mezcla de registros lingüísticos establece la singularidad de la voz propia.

Este ensayo sobre el tiempo es el de la muerte. Hay una metáfora, una transemantización en que el tiempo es la muerte misma. El narrador (en primera persona) es lazarillo sin Tormes del tiempo narrativo, de la ineludible despedida hacia el más allá. Constituye, el narrador, antilazarillo, a la vez, puesto que su abuela es quien lo guía en la mayor parte de la historia novelesca, y en la menor su madre y luego su padre.

El escritor y pintor Luis Ernesto Mejía.

En su lectura asistimos a una comedia, no por los diálogos teatrales (entre personas y el perro), sino por el humor con que se narra la historia.

Novela histórica, situada en la Era de Trujillo, recrea a la cultura dominicana, pero intelectivamente supeditada a la historia mundial, a la referencia literaria y filosófica de toda la cultura humana.

Novela antropológica, digna de ser objeto de un estudio de lingüística antropológica, por cuanto despliega un corpus de lengua popular que rescata la oralidad, a la par del amplio registro lexical del propio autor.

Novela sociológica, a partir de la cual se puede establecer un análisis de la idiosincrasia del dominicano bajo una dictadura que puso mordaza, narigón, candado, zíper en la boca atrofiando al ser y con ello a la libertad del uso de la lengua.

Al autor de esta novela lo conocí hace par de años en un festival poético en Bonao. Cuando él leyó tres poemas sentí a un poeta de excelencia. Luego supe que más que un lingüista y pintor, Luis Ernesto Mejía es un excelente narrador y ensayista.

“Voces de Tomasina Rosario (ensayo sobre el tiempo)”, de Luis Ernesto Mejía

Eladio De los Santos García

Escritor

Eladio De los Santos García. Escritor. Reencarnación contemporánea de Francisco Quevedo y Villegas. Correo: delosantoseladio@gmail.com.

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