En esta ocasión tengo en mis manos la obra para niños titulada Voces de mi patria, de Evelyn Ramos Miranda. En este caso, vista su forma expresiva, cae dentro de los cañones poesía patriótica, clasificada infanto-juvenil, impreso en los talleres de la Editora Búho, S.R.L., con diseño de portada e ilustraciones interiores y diagramación, de Frank F. Figueroa Malvar.
La corrección está a cargo de Elena Ramos G., con colaboración de: Venus Arthemys Azul Ureña Ramos. Santo Domingo, República Dominicana, 2026.
En su estructura gráfica el libro consta de 34 páginas, en tamaño normal, es decir, páginas de 8 y medio 11. Contiene dos dedicatorias en la contraportada, una a cargo de Solángel Román y la otra de Jennet Tineo, más tres (3) prólogos, uno a cargo de Luisa Navarro, cuyo título es “Herencia” página 7, otro de Juan Colón, que él llama “Eco del alma” (pág. 8), y por último, Voces de mi patria: la voz ardiente de una poeta (págs. 9 y 10) escrito por la misma autora.
El bloque poético inicia en la página 11, escribiendo “Poesías” en letras grandes y tres colores: azul, blanco y rojo, el color tricolor de nuestra bandera, mientras al final, página 34 aparece el poema “Procedencia”, que es el más extenso con 35 versos, mientras las demás composiciones giran en torno 6 y 12 versos. Poesía a mi bandera es el más corto, (Pág. 18)
El compendio completo es de veintidós (22) composiciones, cada poesía ocupa una página, acompañada de una imagen ilustrativa referente al contenido de la poesía, o sea, su referente como la Cocaria, Cayena y Rosa de Bayahíbe. La primera poesía destacada se titula “Flores de mi país” (pág. 13), continuando a seguida con “Río del Cibao” (Pág. 41), “Cigua Palmera” (pág. 15); “Juan Pablo Duarte” (Pág.16); "Mi raza taina" (Pág. 17); "Poesía a mi bandera” (pág. 18); "Tierra" (pág. 19). Además un poema en prosa dedicado a la heroína de Yamasá, "Mamá tingo" (Pág. 21); una poesía a “Francisco del Rosario Sánchez” (Pág. 22), a “Concepción Bona” (Pág. 23), "Ramón Matías Mella" (Pág. 24); "Eugenio María de Hostos” (pág. 25) y el subtítulo "María Trinidad Sánchez" (pág. 26).
También tenemos los subtítulos "Música de mi país" (Pág. 27); "Juana Saltitopa" (Pág. 30); "Poemas a las Hermanas Mirabal" (Pág. 31); "Gregorio Luperón" (Pág. 32); "Carnaval" (Pág. 33); y por último “Procedencia” (pág. 34), ya citada al principio, ilustrada con el mapa político en color verde, nuestra bandera tricolor, los cuatro instrumentos del merengue típico: tambora, acordeón, maraca y güira; dos ciguas palmeras sobre una rama seca; el plato típico de la comida dominicana: arroz, habichuelas y carne, un pareja bailando nuestra música folclórica, y debajo, los tres padres de la patria y la silueta de una escena de las más calurosas batallas llevada a cabo por los héroes y mártires de República Dominicana hasta lograr la independencia, para que hoy pudiéramos tener una nación libre y soberana, y además, poder llamar sin temor alguno y orgullo, compatriotas.
Las poesías que estructuran ese volumen son un grito a voces, tal como escribe Solángel Román en sus apuntes, cuando dice, “Voces de mi patria” es un canto de colores y sueños, una encantadora selección de poemas infantiles que busca inculcar el amor y el respeto a la patria en los corazones de los más pequeños. Con un lenguaje sencillo, Evelyn Ramos Miranda, nos lleva de la mano a través de un viaje poético por nuestros símbolos patrios, padres de la patria, heroínas, geografías y la historia de nuestro país. Este poemario a la patria tiene un claro enfoque pedagógico, buscando transmitir valores como el patriotismo, la solidaridad y el respeto por la diversidad; fomentando el desarrollo del pensamiento crítico y la conciencia ciudadana en los niños.”

El compendio de poesías se nutre de esa ideología patriótica hoy en día echada al olvido. Es por eso que la maestra y creadora, Evelyn Ramos Miranda, se ha inspirado en ese ideal para extender su potencial creativo y su mundo imaginario, para así cargado de ideales patrios, ofrecer a los pequeños niños, niñas, adolescentes y adultos la obra puesta en nuestras manos.
El poemario está compuesto de forma directa para ser sentido y entendido por el pequeño lector, y para los que la puedan escuchar, sea leídos por sus maestros varias veces, y transmitidos desde un discurso poético claro, sin retoricismos, para no que vayan a enrarecer o entorpecer el significado que la poetisa desea emitir con cada verso. Se trata de unas poesías que asumen su valor literario y didáctico, por la simpleza expresiva que la envuelve.
De acuerdo con su ambiente y su discursividad, es una poética dirigida a un sujeto lector amplio, aunque en particular va para niños y niñas de 8 a 12 años o más aproximadamente, es decir, a todo público sin restricción.
En su estructura poética podemos ver que las ilustraciones son adecuadas al contexto vivencial que se evoca en cada conjunto de versos, del mismo modo que en la portada con imágenes simbólicas a nuestra identidad y dominicanidad, con fotos de los tres padres de la patria: Juan Pablo Duarte, el joven valiente que integró incondicionalmente su familia a las ideas Trinitarias y a la lucha por la independencia;
el padre y prócer de la patria Ramón Matías Mella, con el trabucazo en la Puerta de La Misericordia; Francisco del Rosario Sánchez, padre de la patria y prócer fusilado en San Juan de la Maguana en 1861; María Trinidad Sánchez, la mujer que prefirió morir antes que traicionar a su patria y que fue la primera víctima del crimen político en la historia republicana del país; el apóstol y mentor de la educación dominicana, Eugenio María de Hostos; las mariposas de la libertad: Patria, Minerva y Teresa; la madre, la maestra y la poetisa, pionera de la educación femenina, Salomé Ureña; Concepción Bona, quien junto a María de Jesús Pina, Isabel Sosa se convirtió en madre de la patria al confeccionar con telas finas la primera bandera tricolor, que fue enarbolada en la Puerta del Conde el 27 de febrero de 1844 por los independentistas; la luchadora y mártir campesina de Yamasá, Mamá Tingó; nuestra ave nacional la cigua palmera; el palacio presidencial y nuestra bandera tricolor, todos diseñado sobre el mapa político del país, en pintura de color verde.
También tenemos otras imágenes de héroes y símbolos nacionales no presente en la portada, pero sí en la parte interna: Juana Saltitopa, la destacada activista y militar dominicana que por su actitud de arrojo y valentía le ganó el apodo de “La Coronela”; Gregorio Luperón, el destacado militar, político y héroe nacional, y principal artífice de la Guerra de Restauración (1863-1865) contra España, y que como líder valiente, que impulsó el nacionalismo, derrotó tropas española: Luego los símbolos típicos y folclóricos: la tambora, el plátano, habichuela con dulce, el dulce en yagüita, la maraca, la flor de cayena, el acordeón, la güira, la guitarra, el gallo de pelea, las mariposas, la belleza del campo siempre verde y un conuquero trabajando la tierra, el carnaval de comparsas, un bohío en forma circular y de paja, la hamaca, un caracol, el manatí e imagen de la reina taína Anacaona, monumentos coloniales, y por último, una niña parada en la puerta con brazos abiertos simbolizando libertad y alegría por lo que es ahora.
Continuando con el contexto poético de este libro, debo señalar que las composiciones que aquí aparecen son un intento por levantar y resaltar un amor perdido en la conciencia de los jóvenes del presente siglo: como es el amor patriótico, el amor a su tierra, el amor por nuestros héroes que sacrificaron sus vidas para que hoy seamos hombres y mujeres libres, así como a interesarse por lo suyo, por nuestro folklor, por nuestras tradiciones, y en fin, por nuestra cultura.
En síntesis, con obras como esta, el sistema educativo dominicano tiene nuevos espacios abiertos para salir de su pedagogismo repetitivo, subordinado a creencias que no permiten pensar, ni dudar, ni desarrollar pensamientos más creativo y crítico, y para que siempre haya voluntad política y personal. Me sumo a tu intensión de desarrollar en niños y niñas pensamientos críticos, hábitos de lectura y que se interesen por conocer sus héroes y heroínas, su folclor, su fauna, su flora, su medio ambiente, su propio entorno y el respeto por la diversidad y bagaje cultural dominicano.
Evelyn Ramos Miranda continúa escribiendo para los chiquitines que un día te lo agradecerán. (Santo Domingo, 13 de mayo del 2026
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