Tengo sobre mi mesa las tres (3) novelas que, hasta ahora, ha publicado el narrador dominicano, Marcelo (Freddy) Genao. Me refiero a su primera novela, "Tentación del Abismo", editada, inicialmente, en el 2004, con una segunda edición en el 2026; su novela "El silencio de los años", editada por primera vez en noviembre del 2022 y a su más reciente obra narrativa, "Solsticio de Encarnación", cuya primera edición fue ahora, en el 2026.
La idea es dar a conocer mis juicios transcriticos literarios sobre los universos estéticos-narrativos de cada una de ellas, desde una perspectiva abierta y directa. Iniciamos con la novela "Tentación del abismo" (2004 y 2026).
Esta novela fue impresa y encuadernada en Editora Búho, S. R.L., con Diagramación y corrección del poeta y narrador, Eladio de los Santos (delossantoseladio@gmail.com). La ilustración de la cubierta es del pintor dominicano, Marcos Jorge. La obra consta de 119 págs.
Aunque, a nivel bibliográfico, la obra carece de un índice de contenidos, les puedo decir que, en su estructuración temática, esta novela consta de nueve (IX) capítulos, desde los cuales, el autor, a partir de un narrador-participante, omnisciente, nos cuenta o nos narra la agonía del sueño de un inmigrante, tras su entrega y disposición de viajar a los Estados Unidos de Norteamérica, buscando cambios positivos en su vida y en la vida de su familia.
Aquí se deslizan la frustración vivencial de inmigrantes que, pintan el paraíso en su imaginario, creyendo que, llegar a New York, es alcanzar la gloria del paraíso celestial, chocando, luego, con aquel infierno terrenal, jamás pensado.
Es como si el autor de esta obra, develara su propia vida, al llegar a los Estados Unidos y tener que trabajar, como limpiador de pasillos, recogiendo basuras o trabajando como obrero, colocando ladrillos y mezclando cemento y arena, en la construcción de edificios, lo que nunca hizo, ni soñó hacer en su país.
Nos encontramos aquí con la autonarración del inmigrante del tercer mundo y sus angustias. Es esta una novela de melancolía y desencuentros, con algunos vacíos en su cuerpo narrativo.
La frustración novelada y llevada al imaginario de quien ha sufrido en carne propia esa amarga realidad del sueño americano o de la pesadilla anglosajona, porque ese desvivir no es nada más del tinglado gringo, sino de todas aquellas megaciudades llenas de alucinaciones mentales que adormecen las mentes de los-as ciudadanos y ciudadanas de nuestros países subdesarrollados.

Hay en esta novela la narrativa del desvivir en medio de los rascacielos. Aquí, partir a otros linderos como el que aquí nos cuentan, es sumergirse en llanto de sujetos actuantes que, sin importar su desarraigo, vuelan, se marchan…y con sus propias manos construyen su tumba en la lejanía.
La sobrevivencia es la razón de partir; pero el morir en el sueño es la misma cruda realidad, desde el desenlace de ese desvivir.
La memoria del yo es la que se desplaza por todo el entramado de esta novela, desde el contar de hechos de un narrador participativo que representa la vida del propio autor de esta obra.
Es el recuerdo el que se extiende en este decir, en voz del personaje "Rafael Álvarez" exponernos aquella historia de amor que, al final del idilio, permite desplazarnos por los linderos de una emigración rodeada de desaliento y frustraciones.
He aquí el llanto y la melancolía del vivir de nuestros migrantes a los Estados Unidos, pautados por el sueño de tener mejor vida, y, al llegar…es el mismo infierno el que abraza sus anhelos.
Las creencias religiosas cristianas del hogar. El ambiente hogareño de nuestros campos. El apego al santoral de la religión católica y una detallada descripción del panorama, son detalles propios del universo discursivo, desde el cual se evidencian los entramados de esta novela.
Reitero, hay aquí un autonarrarse, por lo que el núcleo básico de decir, es poner sobre el papel en blanco aquellos hechos propios del vivir del autor. Aquí se patentiza su historia de vida novelada, como migrante en busca del sueño anhelado.
El amor a la otra. Las ideas cintrapuestas de un idilio, desde la imagen de "Martha y Mariana", hacen de esta novela la amarga historia de un existir en agonía, desde "El Bronx", en los Estados Unidos de Norteamérica.
"Mucho trabajo y el pago injusto", es la consigna de nuestros migrantes, traspasando la ilusión de lograr el angustioso sueño americano.
Las sombras, las limitaciones, por no decir la escasez y las retrancas, son los muros que golpean los deseos inalcansados de nuestros migrantes, en esta obra. Su autor, se pone frente al espejo y, desde este narrar, nos cuenta ese doloroso tramo de su existir.

Puedo percibir que en esta novela la narración de los hechos, amerita del manejo del suspenso y de la ritmicidad en el contar de los hechos, esto, desde el plano del dominio del narrar en esta obra.
No es suficiente decir los hechos, hay que saber decir esos hechos y saber administrar la armonía expresiva que deben proyectar los personajes en ese narrar.
Tenemos aquí una verdad sobre la vida en New York; pero no es suficiente. Hay que trabajar el imaginario y simbolizar el acontecer en lo narrado sobre esa realidad.
Al final, aquí el decir nos sitúa en el añorado retorno a la tierra natal. Y como bien dice el personaje principal en esta novela, (…) "creo que la vida es un misterio. La vida nos sitúa entre el espejo y el asombro" (Ver pág. 114, obra citada).
A pesar de lo advertido con relación al narrar de los hechos, es ético resaltar el final humano, filosófico y poético presentado en esta novela, creando el cuadro doloroso de aquel vivir desde nuestro migrar o lo que es lo mismo, desde nuestro soñar novelado.
Compartir esta nota