Había una vez gente de la Zona que de la nada te daban un abrazo o bailaban contigo haciendo rondas al son del cansino Lamento Boliviano o Mariposa Technicolor del Fito.

Trencitos, borrachera y jolgorio acompañados sin preguntar de otros desconocidos en el viejo Parada 77 , ese que solo tenía una barrita al fondo sin TV ni Aperol mucho menos influencers.

Era el Parada bajo la gestión de la sonrisa de Ángelo, la única bombilla que iluminaba el bar.

Uno de esos seres, era Hugo Rosario, profeta de la “Revolución Inminente“ .

De su hombro derecho siempre colgaba una cartera que más uasdiana no podía ser. Caminaba lento y su dentadura era de un simple caballo feliz .

Algunas veces con pipa . Otra veces colgaba de su comisura un crema de la Tabacalera.

Siempre observando no sé sabía qué. Discípulo en la acción y la palabra reivindicativa del Profesor Andrés Molina. Duendes puertoplateños, como Rafo El Fantasma, que todavía sigue pisando tierra firme.

Se ha ido Hugo . Ya nos veremos Hugo , y estaremos todos en el otro Palacio de la Esquizofrenia. A Hugo le pagamos el café. Es más, te pago un cortadito y una tostada.

Buen viaje !!!!

José Arias

Periodista y escritor

Periodista y escritor

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